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Arev Israelian Stepanekerd. Traducción: Armenuhi Sheherlian
Jueves, 29 de septiembre de 2016
ARMENIA PRESS

Un vistazo a Artsakh, la elegida senda de vida

[Img #13616]Quisiera arrojar al regazo de los recuerdos las experiencias pasadas y el dolor de las pérdidas. Pero, la muerte de cada soldado guarda frontera nos empuja a permanecer despiertos con el fervor de no entregar al enemigo ni un solo puñado de tierra. La guerra de cuatro días en abril, ha demostrado que la generación de nuestros caídos está más sólidamente aferrada a la tierra, con espíritu despierto e idea determinante. Artsakh, convertida en un foco de guerra permanente, no retrocede ni un centímetro en su objetivo de alcanzar la victoria y ese sueño paso a paso hace que el rey del año sea...el soldado.

 

Nuestro soldado una vez más ha demostrado ser un personaje de la historia, no solamente para Artsakh sino también para los armenios diseminados por el mundo. Es doloroso, pero durante estos cuatro días de guerra nuestro orgullo fue que ningún soldado abandonó su posición, cada uno luchó contra un enemigo armado hasta los dientes y miró la muerte con los ojos abiertos- Mucho dolor hay en esos ojos, mucha protesta contra la indiferencia del mundo, gran añoranza por el camino hacia el hogar de la patria.

 

Los días de abril para nosotros, los gharabaghíes, es la única garantía de nuestra existencia en estas tierras, con todos sus héroes.

 

[Img #13617]No tenemos derecho a irnos a otros países, no tenemos la intención de abandonar las tumbas de nuestros héroes, debemos respaldar a quienes defienden nuestras tierras que nos han dado heroicos hijos como éstos y una vez más tenemos que demostrar al mundo que la justicia no está detrás de la montaña, sino que se encuentra muy cerca de nosotros.

 

Todo armenio, en el rincón del mundo en el que se encuentre, siempre debe comprender que sin él, la patria se derrumbaría. Quizá sabiendo esto fue que en los días de abril toda la armenidad se puso de pie; para asombro del enemigo en un solo día en la plaza de Stepanakert no cabía ni un alfiler: voluntarios-voluntarios-voluntarios. Eso detuvo el ímpetu del enemigo, sembró el miedo en él obligándolo a sacar definitivamente de su mente la obsesión de apoderarse de Artsakh. Artsakh se convirtió de una vez en una poderosa valla, con sus alas, con su Marat, con su Arsen, Hayg Kiaram...sus heroicos hijos.

 

Para quienes habitamos en Artsakh no nos resultaba difícil comprender, que todo cuanto se hace por estas tierras completa una página de la historia y servirá de base para que las futuras generaciones se aferren a la tierra y sientan el sabor de esa tierra. Llegaron a Artsakh desde todos los rincones del mundo y estuvieron junto al soldado, no lo han dejado solo. He aquí nuestra columna vertebral, sana e inquebrantable. ¿Acaso esto no es un orgullo, esto no es una prueba de que únicamente una persona civilizada puede querer tanto a su patria, como el armenio a Artsakh?.Todos los armenios ,como un solo hombre, demostraron al mundo que no es que quieran a su patria por el simple hecho de que es su patria, aunque estén a tanta distancia. No solamente es el armenio sino también el extranjero quien ve un futuro luminoso para Artsakh , y no aprecia menos los valores del armenio cuando se trata del soldado voluntario.

 

La civilizada humanidad, siguiendo hoy atentamente a Artsakh, convertida en cinturón de guerra, una vez más hace una razonable evaluación, no solamente del soldado héroe, sino también de aquellos que voluntariamente se dirigen al frente con la premisa de que la muerte consiente es inmortalidad y entre esas personas se ubica Armando Fernández, una hombre que el mundo conocerá.

 

En los difíciles días de abril, cuando mi hijo estaba en la frontera junto a todos los voluntarios, yo como madre, no sabía dónde me encontraba parada; junto a mis difíciles vivencias espirituales me invadía un sentimiento de orgullo ante cada mínimo éxito en la frontera. Junto a cada una de mis vivencias se intranquilizaba también alguien quien, viviendo en la lejana España sufre con el dolor de la Patria: Arthur Ghukasian. Sufríamos la pérdida de cada uno de los soldados, nos enorgullecíamos ante cualquier victoria lograda con la audacia de nuestros valientes muchachos. Justamente en esos días, las palabras de Arthur Ghukasian me produjeron asombro y alegría:

 

¿“ Con qué podemos ayudar a nuestros soldados “? fueron sus primeras expresiones, como si se tratara de una orden para todos aquellos que atentamente seguían el desarrollo de los hechos, sin pensar que Artsakh es el honor y orgullo de todos los armenios. Arthur Ghukasian ha hecho su contribución a la lucha por la liberación de Artsakh: en el año 1988 se encontraba en Artsakh y desde la aldea Sevdishen caminó hasta la victoria, con el dolor de la pérdida de sus compañeros ardiendo en los rincones de su alma, apreciando el valor de la figura de cada gharabaghí habitante de la patria. En los días de abril Arthur sufría el dolor de la muerte de cada soldado. Pero, el hecho de que ante ese dolor no permanecía indiferente un intelectual no armenio como Armando Fernández, era ya motivo para otro orgullo: “ Fue solamente en los últimos años que en Asturias aparecieron algunas decenas de armenios y en el círculo de ellos nuestro inquieto español logró conocer y entablar relaciones de amistad con una serie de prominentes figuras”. Así se manifiesta Arthur Ghukasian respecto a Armando. Es más interesante aún el hecho de que Armando, cuando visitó Artsakh, obsequió al monasterio de Kantsasar candelabros de plata y manifestó su gran deseo de que le envíen una imagen del Primado de la Diócesis de Artsakh Arz. Barkev Mardirossian con la firma de éste. Por supuesto, con mucho gusto cumplí con su pedido ya que esto para él es un gran alimento espiritual y refleja la existencia de la sangre armenia. Por otro lado, el hecho de que enviará su salario para los soldados voluntarios de Artsakh ya de por sí refleja la noble imagen de un ser humanista y amante de los armenios. Cada individuo debe revelar su rol en el mundo, simplemente debe decidir qué es lo prioritario en la vida para así construir a su alrededor su propia vida. Para Armando... es ser un hombre con mayúscula, para el gharabaghí...es crear patria y cada uno de nosotros es un soldado armenio, estando en la lejana España o en la frontera.

 

La generación de la independencia tiene un objetivo...Armenia de mar a mar, tierra y respaldo firme para que esta misma tierra no sufra dolor. A nuestros y amigos de lejanos países...feliz retorno a la patria y a una poderosa Artsakh, ya que aquí nuestras madres dieron a luz y criaron héroes, ya que hoy el sol brilla en honor de nuestros martirizados muchachos.

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