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Francisco Martínez.
Viernes, 3 de febrero de 2017
Francisco Martínez. Asociación Libertas

¿ Por qué siglo vamos ya en Yecla?

[Img #14169]¿Cómo es posible que dejen a unos retrógrados homófobos y cavernícolas hablar en el auditorio del Ayuntamiento?

 

Alguien  ha dejado esta pregunta en el aire, y he estado reflexionando sobre ella.

 

No me gustaría dejarla sin respuesta.

 

Gran pregunta: ¿Por qué siglo vamos ya en Yecla?

 

La respuesta a mi modo de ver es que estamos retrocediendo a la edad media.

 

Concretamente al siglo XVI.

 

En el año 1.553 quemaron en la hoguera a Miguel Servet por ir en contra de lo políticamente correcto en aquella sociedad calvinista de la Ginebra Suiza.

 

¿ Y cuál fue su culpa? Entre otras cosas, ser un médico que defendía la verdad científica de la circulación de la sangre. Por esta y otras razones fue denunciado por hereje.

 

En un Estado moderno del Siglo XXI la obligación del mismo, del Estado, es la neutralidad, respetando la libertad de opinión, la publicación de libros, de investigación, de divulgación de ideas tal como dice nuestra Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Pero nuestros gobernantes, habrá que preguntarse ¿porqué? Se han vuelto confesionales, no de una religión sino de una ideología, es decir de un cuerpo doctrinal fanático y falso, anticientífico que pretende lavar el cerebro de los niños en los colegios a través de la fuerza coactiva de las multas, la retirada de subvenciones, la condena al ostracismo de los disidentes (herejes) y el arrinconamiento social y la muerte civil de los que no opinan como dictan las normas de esta nueva religión llamada la Ideología de Género.

 

En un estado moderno esto se llama adoptar el totalitarismo.

 

Y los nuevos herejes se llaman ahora Homófobos que es la manera de insultar a todo el que no piensa como ellos.

 

Incitando al chivatazo, colocando buzones en los colegios para la denuncia anónima, a los disidentes, asunto que llegará en breve  para asustar más a los libre-pensantes, e invirtiendo la carga de la prueba, zanjando de un plumazo uno de los pilares básicos de una democracia moderna: La presunción de inocencia. Por lo tanto es verdad que retrocedemos.

 

He ahí la respuesta estamos volviendo a siglos pasados.

 

Y precisamente no por culpa de la Asociación Libertas sino por culpa de los que nos quieren imponer su modo de vivir y de pensar y que nos arrancan a nuestros hijos de los brazos para adoctrinarlos, en contra del Derecho Natural y del derecho Positivo.

 

En la Asociación Libertas no vamos contra las personas, mensaje que hemos repetido hasta la saciedad, vamos contra las ideas, unas ideas que no compartimos, y una ley que nos oprime y nos roba la libertad.

 

La Asociación Libertas, no existía hace pocos meses, todo el mundo estaba en sus casas, en sus asuntos y en su trabajo tan tranquilamente, hasta que han aprobado una ley inicua que se basa en esta ideología falsa.

 

En la Asociación Libertas hay miles de personas simpatizantes y cientos de voluntarios, psicólogos, enfermeros, profesores, padres y madres de familia, filósofos, y médicos que como Miguel Servet no están de acuerdo con la línea oficial y los dogmas de esta nueva “religión” y están siendo vilipendiados e insultados cada vez con más odio e inquina, por la trituradora mediática, nosotros somos las víctimas, si alguien ama la libertad se equivoca de bando al criticarnos.

 

Somos personas libres que queremos que nos dejen en paz.

 

No vamos contra el estilo de vida de nadie, pero lo que no es aceptable es que nos lo impongan a la pura fuerza, con el pretexto de educar en la igualdad.

 

Respetar a alguien, no significa pensar como el.

 

Igual que yo respeto a mi vecino budista y le ayudo a arreglar un pinchazo de la rueda de su coche, no le odio, le aprecio y le respeto.

 

Pero si mi vecino me obliga a ser budista, le diré, óigame: “hasta aquí hemos llegado”, si se quiere llevar a mis hijos los fines de semana, porque es muy urgente que lleguen lo antes posible al nirvana, le diré, oiga vecino, “hasta aquí hemos llegado”.

 

Democráticamente han decidido que el ser humano es una construcción social, la biología es una anécdota superable por la ciencia, lo que importa es el sentimiento.

 

Mañana puede ser que voten que la tierra es plana, eso sí, democráticamente.

 

La Asociación Libertas le dice al Gobierno Regional y  a todo el que quiera imponernos algo: Oiga “Hasta aquí hemos llegado”.

 

No importa la ley, la coacción, las multas, las amenazas, o la cárcel: “Hasta aquí hemos llegado”.

 

Con la libertad no se juega, es algo muy serio.

 

Francisco Martínez.

Asociación Libertas.

 

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