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Queremos soluciones .Ya está bien de concentraciones, manifestaciones. Es hora que canten los gallos del corral español,
como escribía Costa, y nos alineemos pero no para llorar la pena negra, esa
pena negra que no alivia el miedo, porque la pena negra española nos ha convertido en
las plañideras de lujo de Europa ,que nos clava sus botas alemanas enriqueciendo
a sus bancos, cajas y a decenas de miles de nuevos ricos montados ayer, en el
dólar, después en el marco y ahora en el euro ese que es patrimonio de la
Europa vieja de los mercaderes hamletianos, en tanto los países del
Mediterráneo aprietan los dientes pero no encuentran soluciones, porque LA
CASTA, la honorable Societá de los políticos se debaten en la basura dialéctica
de una democracia fabricada por ellos y para ellos, para los banqueros, para la
aristocracia del dinero y para los nobles de las grandes multinacionales, las
nuevas clases del liberalismo salvaje.
Ya empiezan los movimientos ciudadanos buscando soluciones, pero
no salvajes, en los jardines de la paz social. Ya en Grecia la Izquierda
Radical, con un veintitrés por ciento de votos en las últimas elecciones, piden
salir de la zona del euro, porque ésta es moneda de países y de gentes que
forman e integran a los mercachifles, a los nuevos fenicios y a los
especuladores sin cuartel. Izquierda Radical es el viejo partido comunista
griego, una especie de Izquierda Unida con los pies en el suelo.
También ya en Italia, la salida de LA CASTA, grupo político
que abomina de los viejos partidos de liberales quemados y socialdemócratas rosa,
se impone en unas urnas con claridad, porque ofrecen soluciones aunque sean
duras, y no una cola de ciudadanos más o menos indignados que protestan
poniendo los gritos en el cielo, pero sin ir más lejos. No hablamos de
violencia física, sino de programas, proyectos e ideas que resuelven.
Nosotros opinamos que aquí, también, en España, necesitamos
un cambio empezando por salir del euro teutónico y terminando por la nacionalización
de las cajas. Empezando por el Estado de las Autonomías y llegando a una España
Federal que termine con una nación de hasta tres velocidades, manifiestamente
injusta. Empezando por la economía de mercado e implantando la economía social.
Y en fin, empezando por erradicar una democracia borracha por el vino de la
casta política, y situarnos en una democracia idealizada por principios éticos
y principios políticos en los que la cultura prime notablemente en una sociedad
sin contaminar.
Para nosotros está muy claro que esta trocha que seguimos
por una campo minado, no nos conduce a una España más solidaria en donde también
la Justicia pese más que los intereses bastardos de minorías sustentadas por la
codicia, la avaricia y los poderes globalizados por un capitalismo hasta ahora
embrutecido por la riqueza acumulada en manos de unos pocos.
Murcia es un ejemplo lamentable. Es uno de los peores
ejemplos de esa Europa empobrecida por el egoísmo, aislada por su soberbia y
acobardada por una dirección humana anémica espiritualmente hablando, sin que
el factor humano imponga su ley pacíficamente. Hemos entrado en el oscuro túnel
del miedo, un miedo escondido como resultado de unas decisiones opacas y
cargadas de miserias humanas, porque la civilización occidental está en un lamentable
estado de crisis relativista. Este es el problema más serio, grave e indecente.
Como diría nuestro ilustre columnista Juan Eladio Palmis, la cortijá, Europa, y
en ella España, están siendo subastadas. El dolar terminará a corto o medio
plazo con el pecato euro. Conviene dejarlos solos. O sólo. Y es que Palmis
siempre tiene el reloj en punto.
Nosotros afirmamos como Ortega y Gasset, reformador del pensamiento español del
anterior siglo, y republicano, que ojalá hubiera en España alguien con ansias
de combatir, pero por "por desgracia, acontece lo contrario porque no hay
ni soluciones, pero si hay disociaciones. Lo que podía hacerla fecunda es una
impetuosa voluntad de combatir con ideas, que pudiera llevarnos a una
recomposición de la nación y sus hombres políticos". Este análisis es
válido para nuestros días, cuando así mismo resistimos las presiones por el
vicio nacionalista alemán, lamentable actitud tradicional de pésimos
recuerdos, olvidando se propia historia. En el criterio de García Cortázar uno
de los factores más destacados de la crisis, y lo que explica posiblemente el
grado de angustia social que ha creado, es esta pérdida del sentido de la
Historia:"la crisis no es solo el malestar económico, sino la
imposibilidad de reconocer los elementos de la quiebra de civilización que
manifiesta", como hemos escrito al principio de esta columna.
La civilización humanista europea de tambalea sin soluciones inmediatas. Y
tumba el Estado del Bienestar. El punto más hondo de esta depresión es que no
se nos ofrece el rescate de nuestra conciencia humana. La realidad destrozada.
Cada mañana me sale al paso una tristeza. Cada mañana se
rinde alguna buena persona que lo está pasando fatal. Cada día me aborda el
desasosiego de un amigo o conocido o desconocido, que no sabe cómo apaciguar su
infierno.
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