Sí, sí, amigos ¿hacia donde va
este país asustado, arruinado, desprestigiado, deprimido, vilipendiado y en el
ojo del huracán de una brutal crisis que amenaza su propia supervivencia como
Estado moderno, desarrollado, demócrata y europeo? Hace ahora dos siglos,
Napoleón, de vuelta a París después de una de sus razzias guerreras por la
Península Ibérica en su afán de meternos a los españoles a golpe de cañón sus
ideas imperiales/revolucionarias, a preguntas de uno de sus mariscales sobre la
capacidad que demostraban en la guerra los inquietos pobladores del sur de los
Pirineos le espetó lo siguiente: “Solo son una masa de campesinos dirigida por
una pandilla de curas”. Es obvio que acertó el pequeño corso, en aquella época los
españoles éramos así. Hoy, sin embargo, recién comenzado el siglo XXI, le
“petit emperateur” galo, que sin duda nos conocía muy bien pues no hay mejor
forma de entrar en la idiosincrasia de un pueblo que luchando contra él,
tendría que cambiar su histórica frase por otra igual o parecida a ésta: “Solo
son una masa de futboleros chillones y pasotas dirigidos por una pandilla de corruptos
e ineptos”. Peyorativa consideración que, posiblemente, alargaría un poco más
con esta otra: “Que, una vez más a lo largo de su patética historia, caminan
lentos pero seguros hacia la catástrofe final”.
Pues
sí, amigos, España, la España del siglo XXI, la España de la modélica
transición del fascismo a la democracia, la España de la monarquía borbónica
“instaurada” por Franco para salvarnos a los españoles de nuestros propios
fantasmas democratizadores, que desde el año 2008 arrastra una tremenda crisis
económica, financiera, política, institucional, social… en los últimos meses ha
entrado en una dinámica de descomposición acelerada y suicida a todos los
niveles que el inepto Gobierno del Partido Popular en ejercicio, subordinado a
los organismos económicos y financieros europeos y mundiales y con su meta puesta
en adquirir a cualquier precio credibilidad ante los mercados que financian
nuestra descomunal deuda (soberana, autonómica, bancaria, privada…), es incapaz
de revertir con su alocada campaña de reconquista del “déficit Merkel” que
implementó a sangre y fuego a las pocas horas de asumir el poder. Con el
respaldo, eso nadie se lo discute, de diez millones largos de ciudadanos y que
en los últimos días ha ampliado con la sorprendente nacionalización parcial de
Bankia y la dura ofensiva de “regeneración bancaria” puesta en marcha por el ex
ejecutivo de Leedman Brothers, señor Guindos.
Ante
este estado de cosas, la realidad es, angustiado lector, que la nación
española, con un Gobierno salido de las urnas con mayoría absoluta
(circunstancia ésta que garantiza su legitimidad pero en absoluto su
inteligencia, competencia y operatividad ante una situación de verdadera
emergencia nacional como la que enfrentamos) y disponiendo con toda seguridad
de brillantes profesionales de la Economía, las Finanzas, la Política, la
Planificación Operativa, la Estrategia General y Política, la Prospectiva, la
Orgánica, etc, etc, no acaba de encontrar el camino para salir de esta
peligrosísima situación debatiéndose entre lo que debe hacer, lo que le obligan
a hacer, lo que hizo el Gobierno anterior y ahora no se puede hacer, lo que
hizo este Gobierno a las pocas horas de dirigir el cotarro y no debió hacer, lo
que pudo hacer (asimismo, este Ejecutivo de derechas) desde el minuto uno de su
gestión y no le dio las ganas de hacer, lo que necesita hacer ahora con
urgencia y ya no sabe como hacer… para evitar la ruina definitiva, o sea, el
corralito made in Spain, el fracaso total y absoluto del sistema financiero
español, la helenización traumática del país y la expulsión del euro de
nuestras desgracias por parte de la fürher Merkel y sus conmilitones liberales.
Bueno, pues en
todo caso y sea quien sea el (o los) que deberían en estos momentos asumir sus
culpas ante la dramática situación nacional, cuyos orígenes habría que
buscarlos sin duda varias décadas atrás cuando nuestros políticos se
abandonaron a la locura de la corrupción y el derroche a manos llenas en
inversiones ruinosas y faraónicas como el AVE, los grandes aeropuertos
solitarios, las autopistas no rentables, las construcciones palaciegas para
eventos minoritarios, las “Expo” insultantes, los Juegos Olímpicos envidiables,
las inversiones multimillonarias en el exterior…etc, etc, la realidad pura y
dura es que el país afronta en este angustioso año 2012 (y tendrá que seguir
afrontando bastantes años más) una situación de Emergencia Nacional sin
precedentes, posiblemente, desde la catástrofe de 1898, pues incluso en la
guerra civil de 1936-1939 (con medio millón de muertos, un millón de heridos y
otro medio millón más de exiliados), en la mísera posguerra que vino después y
en la segunda conflagración mundial que nos dejó solos en el mundo con nuestra
demencial dictadura militar, el peligro de colapso nacional (a pesar del nivel
de miseria en el que nos desenvolvíamos) no fue nunca tan evidente y
perentorio. Emergencia nacional que si no enfrentamos de inmediato con
novedosas y drásticas medidas de orden económico, financiero, político (en el
interior pero sobre todo en el exterior), social e institucional, amenaza con
destruir (si, sí, destruir) el propio Estado español, tal como lo conocemos.
Ante este
estado de cosas (que no son alarmantes en demasía, solo reales) y sin que nadie
me lo haya pedido ya que en este país nadie, y menos si está en el poder y se
cree el ombligo del mundo, pide nada, a lo sumo exige o solicita a bofetadas,
me he permitido a título personal elaborar un pequeño guión u hoja de ruta
sobre las medidas urgentísimas (no nos sobra para nada el tiempo en este país
pues la situación puede desbordarse y arrollar en el corto plazo a un Gobierno
irresponsable que se cree todopoderoso y en posesión de la verdad absoluta) que
debería tomar España (sus gobernantes más bien, sí, sí, repito, con una mayoría
absoluta que les legitima pero no los hace más listos) si quiere reconducir la
actual situación de emergencia nacional que padecemos, inédita en nuestra
historia reciente, salir de la crisis asesina que nos atenaza a los españoles y
volver a dar al país en su conjunto las dosis de esperanza y confianza en sí
mismo que necesita para abandonar de una vez la depresión colectiva que sufre y
que amenaza con llevarlo al desastre.
Medidas éstas
que, desde luego, no me han sido inspiradas ni por el Espíritu Santo, ni por
agencia de calificación internacional alguna, ni por cualquier interés espurio,
solo por mi sentido común, mi experiencia vital de muchos años, mis
conocimientos profesionales proclives a la planificación operativa en
escenarios de confrontación bélica, social o institucional y en economía de
guerra y que, por supuesto, han sido meditadas durante bastante tiempo. Medidas,
en todo caso valientes y hasta podríamos decir revolucionarias (en tiempos de
crisis total el futuro es para los temerarios) meramente apuntadas y que si no
son abordadas y desarrolladas, como digo, con absoluta urgencia por el Gobierno
de la nación, y apoyadas sin fisuras por un pueblo que en estos momentos se
encuentra solo, abandonado a su suerte, sin norte y sin esperanza, nos dejarán
indefensos y a merced del devastador tsunami europeo que, como consecuencia
negativa de la ruina de un proyecto continental de corte liberal (la UE) que ha
fracasado estrepitosamente, nos amenaza con la total destrucción como nación
soberana y con el servilismo total ante los nuevos poderes neoliberales de la
llamada “Gran Europa”.
Pues
bien, amigos, con el permiso del “dictador” Rajoy, de su peón de brega
económico y financiero, señor Guindos y de toda la plana mayor de un Gobierno
popular totalmente asustado, desnortado, deprimido y perro fiel de los nuevos
amos europeos (lo que no consiguió Hitler con sus panzerdivisiones lo ha
conseguido la nueva fürher Merkel con su arma de destrucción masiva, el BCE),
aquí van algunas ideas muy personales para sacar a España del atolladero en el
que se encuentra. Yo creo que no hay otras por exageradas, revolucionarias,
impracticables, costosas, difíciles… que puedan parecer. Y es que los españoles
estamos en el centro del huracán y solo podremos salir con nuestro esfuerzo y
caiga quien caiga, aunque sea la democrática, rica, moderna, desarrollada y
esclavizadota…EUROPA.
Hoja de ruta absolutamente imprescindible para que España salga de la crisis y recupere su estatus de nación soberana, libre, moderadamente rica e independiente.
Medidas económicas y financieras
- Abandono inmediato del euro (de momento no de la UE)
- Adopción de una economía de guerra para el cuatrienio 2013-2017 basada en los siguientes parámetros:
.- Recuperación inmediata por parte del Banco de España de sus tradicionales misiones como banco emisor y de control efectivo de la economía nacional.
.- Devaluación inmediata de la nueva peseta con arreglo a criterios de restablecimiento del equilibrio financiero nacional, de potenciación de las exportaciones, de movilización de créditos a bajo coste a las empresas y a todo el tejido productivo del país.
.- Monetización, en la nueva peseta, de la deuda total del Estado español.
.- Liquidación, en la nueva moneda, del total de la deuda del Estado español.
.- Objetivo déficit cero (nacional y autonómico) para los cuatro años de duración del Plan de Emergencia Nacional.
.-Sueldo mínimo interprofesional de 800 euros para los cuatro años de duración del Plan. Para hombres y mujeres y sea cual sea su trabajo y condiciones laborales.
.-Sueldo máximo de 4.000 euros para cualquier español residente en España y durante los cuatro años de duración del Plan. Sea cual sea su trabajo, su estatus actual y los beneficios que su empresa pueda generar.
.-Horario laboral de cuarenta horas semanales para todo español que trabaje, más otras cinco no remunerables a beneficio del Estado.
.-Eliminación total y drástica de “puentes” y fiestas religiosas que solo se podrán celebrar en sábados y festivos.
.-Penas de cárcel (mínimo 6 años) para defraudadores y corruptos.
.-Puesta en ejecución de un ambicioso plan de inversiones en infraestructuras y obras publicas.
.-Nacionalización de los bancos que se encuentren en dificultades
.-Nacionalización de las empresas esenciales y
estratégicas que se consideren fundamentales para el relanzamiento económico
del país.
Medidas políticas
- Refundación urgente del Estado español en cuanto la economía lo permita y dentro del Plan de Emergencia Nacional que contempla el presente escrito.
- Para ello, convocatoria de un referéndum
nacional en el que los ciudadanos españoles, con carácter urgente y universal,
se pronuncien sobre las dos importantes cuestiones siguientes:
.- Monarquía o República
.- Estado federal o centralista
.- Si el pueblo español opta por la República, abrir de inmediato un
proceso constituyente con la elaboración de una nueva Constitución y elecciones
a presidente de la República y legislativas antes de terminar el primer
semestre de 2013.
.- Si, por el contrario, la ciudadanía quisiera
seguir con el Estado autonómico actual, su agotamiento y la ruina económica que
presenta en la actualidad obligaría a su refundación urgente en el sentido que
hubiera expresado la mayoría.
Y aquí termino, compatriotas ¡salgamos cuanto antes de esta
trampa mortal que ha resultado ser para todos nosotros la Unión Europea “made
in Germany” en la que estamos metidos hasta el cuello! Nos metimos (o nos
metieron) irresponsablemente en un club de ricos (grandes países industriales,
banqueros, financieros, especuladores, grupos de presión internacionales,
mercados…) que nos facilitaron créditos blandos (e incluso regalados) a
mansalva para que les compráramos sus caros y, en muchos casos, inútiles e
innecesarios productos, hundiendo en la miseria y en el ostracismo nuestro
tejido industrial y nuestro futuro como nación soberana y propiciando, con
ello, la corrupción y el pelotazo. Todo ello con el espejismo de una unión
continental, una gran Europa, que ahora se ve con claridad que ha sido un
fiasco, el sueño de una noche de verano de una pandilla de ilusos, vividores y
neoliberales a los que el ciudadano de a pie le importan un pimiento.
O reaccionamos cuanto antes, o nos vamos enseguida de este club de comerciantes
sin escrúpulos y recuperamos nuestro estatus de nación soberana, dueña de
nuestros destinos como pueblo demócrata y solidario, o estamos perdidos. No
creáis a los agoreros de esta derecha esclava de la Merkel que ahora nos
gobierna, que no para de decirnos, por activa y por pasiva, que fuera del euro
solo está el infierno y el crujir de dientes. No es verdad. Fuera está, antes
que nada, la dignidad perdida, la solidaridad abandonada y las libertades más
fundamentales que, como habitantes de un Estado democrático y de derecho,
queremos para nosotros y para nuestros hijos.