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Hace más de cinco años, nuestro periódico digital afirmaba,
que la construcción del Aeropuerto de Corvera era un disparate, como tal, y por
otras causas que ponían en peligro probablemente la seguridad del espacio aéreo
por la masificación de tráfico y por severas cuestiones de tipo militar, pero
esencialmente porque en una radio de sesenta kilómetros teníamos otros dos, el
de San Javier, ahora bastante modernizado, y ese monstruo que es el de
Alicante, desde el que se puede viajar a cualquier punto del mundo.
Nuestros comentarios, dados a conocer, publicados, nos valieron una campaña de
descalificaciones e insultos fabricados por el pesebre de la política y de la
noticia vinculados al Régimen, que son los mismos que hace poco más de un año
se sumaron a nuestra tesis, nacida de la lógica y el sentido común. Ahora, en
esta semana, el Gobierno del partido popular que preside Rajoy, respondiendo a
Ramón Ortiz senador socialista, que ha oído campanas pero no sabe dónde, ha
confirmado que la inauguración, la puesta en marcha de ese juguete de Valcárcel
Siso, que es el aeropuerto, es muy compleja y que no se puede poner fecha para
que funcione si es que alguna vez funciona por consideraciones prácticas y
porque todas estas noticias procedentes de fuentes oficiales y de expertos
nacionales, incluyendo AENA, van a preocupar a los operadores de líneas aéreas
que volarían a Corvera.
Nosotros sabemos que ciertos medios de comunicación extranjeros observan con meticulosidad
sorprendente, las hipotéticas dificultades de seguridad nacidas desde hace
tiempo, por ese ordeno y mando desgraciadamente tan frecuente, de un presidente
regional que le impulsa la soberbia contenida y esos delirios de grandeza, que
viene repitiendo en los últimos años y meses y que tanto daño está haciendo a
ésta Comunidad Autónoma.
No nos vamos a extender mucho más en consideraciones
negativas que incluso recogen medios de comunicación afines al poder económico y
político, pero sí vamos a decir enérgicamente a quien corresponda, que si
hubiere el menor peligro en volar hasta Corvera, como se insinúa sutilmente en
las respuestas del Gobierno del Reino de España al senador Ramón Ortiz, en un
futuro más o menos inmediato ,nosotros nos tentaríamos las ropas. Pero lo que
resulta totalmente demencial, es que después de cuatro años, unos y otros, nos
vengan con esas pegas y precauciones de gran peso, muy serias, que nos
preocupan por el futuro y el presente del aeropuerto, en el que se han
invertido cientos de millones de euros, sin que los responsables hayan puesto
unas fuertes dosis de sensatez y sentido común a tamaño disparate, que ya ha
cobrado alas en todo el país.
Es posible, puede, que finalmente, se pueda volar en el
aeropuerto, pero a todos nos quedará la duda si será en las más óptimas
condiciones y que no habrá problema en su funcionamiento perfecto. Rodarían
cabezas y no las nuestras precisamente.
Evidentemente creemos que el Gobierno de Madrid sabrá lo que se hace, porque la
última palabra la tienen el ministerio de Defensa y de Fomento, y por encima de
ellos la cabeza directora de Mariano Rajoy. Creemos que la construcción de
Corvera está teniendo enormes dificultades para su puesta a punto, pero hay que esperar que no nos ocurra como a
Castellón, en donde mentes calenturientas levantaron un hermoso y bello
aeropuerto, y es la fecha canallesca que sigue cerrado tras un año de su
apertura oficial incluso con fuegos de artificios, como es costumbre en esas
tierras hermanas.
EL PROBLEMA MURCIANO
Para el lector curioso publicamos, reproducimos, un
artículo de nuestro compañero Cano Vera publicado el dÍa doce de setiembre de
dos mil ocho, en el que se hace referencia ya al aeropuerto de Corvera y al mal
estado de la Región Murciana, haciendo unos pronósticos que lamentablemente se
han cumplido... Esté atento, por favor, este fue el artículo:
Con trescientos mil vecinos en el umbral de la pobreza, en la pobre región
de Murcia, con los precios más altos, con los sueldos más bajos junto con las
pensiones, Valcárcel tendrá que pasar muchas noches en vela. Si es que tiene
conciencia. Con la construcción bajo mínimos (se ha ido al garete en opinión
del presidente de la CROEM),
el turismo en peligro, con la producción industrial bajando y en fin con
setenta mil parados en el tejido socio-laboral, las cosas pueden terminar en
suicidio controlado.
Configuramos estas coordenadas para añadir que la intervención de Ramón Luís
Valcárcel en la
Asamblea Regional, el pasado miércoles fue un
cúmulo de proyectos repetidos en los últimos meses que han provocado un
escepticismo empírico, porque además no tiene que responder a una verdadera
opinión pública, sino que le basta una adhesión, el aplauso de sus diputados.
El presiente regional ha entrado, desde hace años, en un falso populismo que va
tomando cuerpo en torno al paternalismo, la firme adhesión y la emoción
contenida. Las redes políticas del valcarcismo es un inmenso cuerpo gaseoso de
proyectos y promesas incumplidas, o de disparates como ese aeropuerto de
Corvera en el que se van a invertir miles de millones de euros, cuando hay
otros dos en un radio de acción de 75 kilómetros: los de Alicante y San Javier.
Interpreta el papel que le corresponde en una región con un índice de cultura
muy bajo. Su murcianismo histriónico, como el AGUA PARA TODOS, es un derroche
de demagogia que engaña sentimental a un pueblo que desea un futuro de menos
palabras y más hechos. La
Murcia secular del caciquismo que no cesa. Y Valcárcel se cree
que está en su papel: Haciendo títulos para la prensa.
Realmente la intervención del señor presidente de la
Región en el Parlamento murciano es más de lo mismo. Ninguna
idea nueva, ningún proyecto distinto, ni oferta original y un discurso plúmbeo
que no convenció ni a propios ni a extraños. Y es que la mata, con perdón, no
da para más. Seguiremos condenados a ser un barrio de Madrid, una sucursal
pacifica con una cansera de órdago. Mal camino. Y peor suerte. Murcia, la
región, necesita un cambio, y un líder. ¿Saura?. No se sabe.
En fin, las diez medidas propuestas por el presidente regional no aportan nada
nuevo en una Comunidad que encabeza la crisis nacional, en tanto las sugerencias
socialistas tampoco supone nada nuevo para remediar una situación extrema,
aunque lógicamente el Gobierno es el que debe jugar más fuerte y presentar un
plan de reactivación mas serio, riguroso y profundo. En la
Región murciana solo chispea. No llueve. La sequía de ideas es
ya tradición en estas tierras que también necesitan la critica popular, una
reacción popular enérgica que termine con una falta de reivindicaciones que
impulsen ese motor sin potencia que es el poder mediático y económico y últimamente
el sindical. Estamos en un momento delicado que no se arregla con palabras, con
discursos preparados para encender el entusiasmo público, elaborado en un frío
despacho o en la playa, lugar que el presidente elige para sus espiches
políticos y sus aquelarres con los medios informativos en busca de notoriedad y
propaganda, que es su especialidad. Lo peor de todo es que ha acudido tarde
para apagare el fuego de la crisis anunciada hace años por los expertos. Y se
equivocó poniendo todos los huevos en el único cesto del ladrillo y los grandes
pelotazos inmobiliarios, se barruntaba la ruina económica, ahora
habrá que volver a empezar.
Finalmente, según el criterio de economistas que siguieron la
intervención de Valcárcel, las diez medidas sugeridas y propuestas no cuentan
con un presupuesto sólido para llevarlas a buen puerto, porque además la
Comunidad Autónoma está pasando por su propia crisis
presupuestaria, así que la comparecencia del presidente es simplemente juegos
artificiales y un gesto de buena voluntad de cara a su electorado. En resumen
que Valcárcel se ha convertido en un papá Noel, con cuatro meses de
adelanto.