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A la izquierda del escenario, claro. El cantante tiene una tendencia a dirigirse
al público y a las fans de ese espacio, olvidando a sus seguidores de la
derecha, que reclamaban más cercanía del almeriense. Bisbal ofreció anoche en
el auditorio de San Javier su concierto “íntimo y personal” número 98, ante
cerca de 2.000 personas, la capacidad del auditorio.
Un recital particular en el que recorrió grandes éxitos de su repertorio y
temas de otros cantantes y compositores, por lo que tiene especial debilidad,
como Armando Manzanera, José Feliciano o Alberto Cortez.
Respaldado por una sólida banda de seis músicos, y el coro interminable de sus
incondicionales, indudablemente parte integrante del grupo, y en el marco de
una noche de verano propicia, Bisbal hizo un recorrido musical desde los 70 hasta
la actualidad, salpicado de temas ajenos y propios.
Conocido por el derroche de energía en sus conciertos, no defraudó con un
espectáculo de casi dos horas y media, aunque más moderado en sus
características piruetas y requiebros, porque para eso se trataba de un
concierto “íntimo y personal”.
Un maratón de conciertos que le ha llevado a la ciudad costera de San Javier,
ante un público entregado, mayoritariamente femenino.
Queda muy lejos cuando David Bisbal se dio a conocer en la primera edición de
Operación Triunfo, que le supuso pasar de ser un cantante de verbenas populares
a uno de los artistas españoles más aclamados de los últimos tiempos, y sin
lugar a dudas, uno de los que goza de más carisma.
Será la voz, serán sus temas, serán las notas que da a las canciones, serán sus
míticos rizos, recogidos en la segunda parte del directo, será su carácter
afable, será su acento medio andaluz medio murciano, será por eso y por muchas
cosas más que conecta con el público desde el minuto uno y convoca,
inevitablemente, a miles de personas allá donde va.
El cantante se vende solo y arranca la emoción de las fans con temas como
'Dígale', 'Ave María', 'Silencio', 'Lloraré las penas', 'Esclavo de sus besos'
o 'Mi princesa', que cobran una dimensión inédita, con un sonido más puro y en
una atmósfera más íntima.
Así, confesó que se sentía feliz de cantar en el auditorio del parque Almansa
de San Javier, porque era como estar cantando en el patio de su casa, y ya se
sabe aquello de que, “el patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja
como los demás”… como el de todos. Y él es así. Familiar, buena gente, y le
gusta compartir su patio.