Agentes de la Guardia Civil de la demarcación de Torrevieja
llevan a cabo una campaña de acoso a la comunidad senegalesa, según han
denunciado a esta redacción fuentes jurídicas. Detenciones indiscriminadas,
presuntas agresiones a inmigrantes, y registros, algunos de ellos sin
autorización, se enmarcan en una acción que fuentes jurídicas han calificado de
“racistas”, en declaraciones a VMPress.
Hace dos meses, los agentes detuvieron a 74 senegaleses. A pesar de que muchos
de ellos mostraron tanto el permiso de trabajo como de residencia, fueron
esposados, detenidos y llevados al cuartel.
Una detención en su currículo sentencia a la persona a la no renovación del
permiso de residencia, o a la expulsión del país.
Entre los detenidos, alguna mujer, con su bebé de siete meses. Pasaron horas en
el calabozo. “Parece que no quieren a los negros y van a por ellos”, afirma un
abogado a esta redacción, que mantiene su anonimato mientras preparan acciones
judiciales contra los policías.
Así, hace unas semanas, la Guardia Civil entró en 18 domicilios de senegaleses.
Los agentes iban armados hasta los dientes, metralleta en ristre, en un
operativo desproporcionado.
Se da la coincidencia que todos los movimientos de la Guardia Civil son
ordenados cuando está de guardia el juzgado número dos de la ciudad costera de
Torrevieja.
No han tardado en llegar las denuncias por malos tratos. Un senegalés afirmó
que fue literalmente golpeado. “Me agarraron del cuello y estamparon mi cabeza
contra una ventana”. El atestado de la Guardia Civil dice que se autolesionó y
exige además el pago del cristal.
“Si lo que buscan son discos piratas, la actuación policial es desmedida e
injustificada”, señalan.
La misma fuente asegura que este colectivo no forma parte de ninguna banda organizada, "pero los tratan como terroristas". Las acciones contra las autoridades policiales y judiciales están destinadas a aclarar los hechos ante lo que consideran una injusticia y parte de una persecución racial. "Son familias normales, que viven en una situación de pobreza en su mayoría, y que llegaron aquí buscando un futuro mejor".
Si acaso alguno de estos inmigrantes vende discos falsificados en la calle, pagará más caro su delito que el político y el banquero que sigue robando millones de euros a la sociedad española. Ellos serán desterrados, los otros, protegidos. Es la cruda realidad. ¿Hasta cuándo?.
Cada mañana me sale al paso una tristeza. Cada mañana se
rinde alguna buena persona que lo está pasando fatal. Cada día me aborda el
desasosiego de un amigo o conocido o desconocido, que no sabe cómo apaciguar su
infierno.
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