Un servidor lee todos los días cuatro periódicos: El País para contrastar. El
ABC para gozar de sus articulistas. La Opinión para leer a Angel Montiel. Y La
Verdad para conocer las versiones oficialistas del Régimen. Los cuatro medios, cada
uno a su manera y estilo han venido informando sobre el descrédito actual de la
Justicia y sus profesionales del Derecho, porque sus funcionarios son cosas
aparte. Casi el sesenta por cierto, algo más del cincuenta y ocho de los
ciudadanos tienen poca o ninguna confianza en los jueces, y el ochenta y tres
opinan que los Tribunales no tratan de igual modo a todos, y favorecen a
políticos y ricos.
Estos resultados recogidos de encuestas nacionales se
destrozan cuando los encuestados son murcianas y murcianos mayores de edad, con
el agravante que son los jóvenes los que tienen peor opinión sobre los jueces y
magistrados. Los recientes fallos o resoluciones de la Justicia regional más
los sorprendentes aparcamientos de procedimientos o instrucciones por supuesta
corrupción escandalosa como los de Librilla, la Zerrichera, Operación Umbra, Puerto Mayor que parece que está al caer, Los
Alcázares, Torre Pacheco y otros de menor calado más el rumrum desde hace días
de que la imputación al alcalde Miguel Angel Cámara va ser prescrita o sobreseída
por el juez, han producido y producen alarma social, porque los murcianos
estamos convencidos de que la contaminación ideológica, política y social
tienen en sus manos una Justicia intocable y arrogante, que con el feo caso del
juez de jueces, CARLOS DIVAR, ha alcanzado altas cotas de impopularidad y baja
credibilidad como reflejan esas encuestas que hemos citado anteriormente.
Es grave y alarmante que la opinión pública crea que no se hace justicia para
todos en pié de igualdad. Hay, existe un sutil favoritismo que da malas notas a
nuestra judicatura globalmente, aunque natural y lógicamente, hay gran número
de jueces y magistrados honrados, que en general no suelen ocupar los puestos
de mando, desde el Consejo General del Poder Judicial a los Tribunales Superiores
de Justicia. E incluso en Salas claves de alta proyección. Este es el análisis
que he estudiado bajo el prisma de la circunspección, que nos llena de
preocupación y que da paso a una sensación de soledad e indefensión.
Es este climax de crispación humana, aparecen en un aparente segundo término los fiscales porque no deciden en las instrucciones y sus fallos concluyentes, sino los jueces y magistrados. En este campo del Derecho Murcia tiene fama de contar con un equipo humano y profesional con solera y primer orden, guiados por una objetividad de imparcialidad, como son López Bernal, fiscal-superior, Juan Pablo Lozano, José Luis Manzanera, Javier Escrihuela y otros, que en el silencio de sus despachos trabajan en defensa del Estado del Derecho, aunque en ocasiones son insultados por gentes que actúan como mercenarios de sus clientes. y patrocinados. O guardan silencio después de una actuación fundamental. Creo que algún día se escribirá la verdadera historia de estos personajes que a veces son víctimas de la soterrada incomprensión de quienes les deben respeto y compañerismo y el reconocimiento de una sociedad intoxicada por algunos medios.
En nuestra Región la mayoría de las instrucciones son iniciadas por los
fiscales, por denuncias u otras acciones jurídicas de peso. Y deberían instruir,
no como hoy día se monta. En nuestra Comunidad Autónoma están vivos aunque
olvidados por una sociedad que incluso aplaude a los corruptos, impulsando una
presión social que ayuda a una legislación excesivamente garantista que prolonga
los procesos sine die. Una andadura que tarda hasta diez años.
Este es el mundo de los fiscales escasamente conocido por
los españoles, algo que no sucede en otros países, como en los Estados Unidos
de Norteamérica, como vemos en las películas donde el protagonismo real es de
los fiscales y las defensas. Repito, tenemos en la Región de Murcia, un equipo
fiscal de calidad e independiente, precisamente en una tierra viciada por las
corruptelas, como esa última de que el aeropuerto de Corvera ya tiene un
comprador argentino, leyenda, cuento a fábula que da la medida exacta de la
gente que manipulan nuestros tristes destino.En este contexto de desatinos
actúan nuestros fiscales, posiblemente una excepción positiva en el submundo de
una región que lleva una deriva equivocada. Una deriva que no favorece la marca
MURCIA con su estela de disparates sucesivos, desde el famoso túnel bajo el Mar
Menor, a la Paramount ignota, y a esa compra con sordina, globo sonda, de un
sueño de Corvera. Increíble amigos lectores...
Por ello volvemos a repetir que necesitamos una catarsis, en la que el Derecho
tenga un papel principal, y en la que los fiscales no tengan que salir por la
puerta de atrás mientras el pueblo soberano y sus pesebres aplauden con fervor a
los corruptos. Posiblemente todo esto sea muy amargo pero la verdad es lo que
nos hace libres. En todo caso el imponente aparato de la Justicia debe luchar
para que las libertades sean una realidad pero una realidad en la que el
Derecho sea igual para todos. Hoy, en nuestro país es el problema número dos,
lo que da una medida altamente elocuente.
NOTA DEL AUTOR.-De acuerdo con José María Carrascal: "De acuerdo, esta vez, con Gómez Benítez: Un poder judicial como el que existe no tiene sentido. No sé si el vocal del CGPJ y verdugo de su presidente era consciente de que venía a coincidir con Esperanza Aguirre en lo fundamental aunque sospecho que no en los detalles. A mí, sin embargo no me ha chocado la coincidencia. Si los dos extremos del espectro político español coinciden es que algo muy serio está ocurriendo. Y lo que está ocurriendo es que cada vez más españoles piensan que necesitamos una reforma a fondo, no solo de la Justicia si no de nuestro entero sistema político constitucional. Llegó la crisis y todas nuestras carencias han surgido de una vez".