La región murciana vive aún en la Edad Media porque los
señores feudales siguen rigiendo nuestras vidas. Ahora, los aristócratas son
los políticos. Los Sánchez Carrillo; los Cámara Botía, en manos de la Justicia
Mayor; los Manuel Campos, situado en la Santa Inquisición; los Eduardo
Contreras, señor de la muy noble y leal villa de Molina; los Juan Bernal, conde
y recaudador de impuestos, de S.M.; el rey don Ramón Luis I, " El
potente"; los Joaquín Bascuñana, marqués de la Zerrichera; González Tovar,
" El Bello"; los Domingo Coronado, " El Casto"; los Pedro
Saura, "el Pollo", y, entre otras Pilar Barreiro, "la Niña del
Puerto", baronesa galaica prima del Sumo Pontífice Rajoy I " El
manifacero".
Dice el sabio maestro de maestros, Manuel Alcántara, en el
periódico " El Heraldo Real" que muestra creciente ruina, que va para
largo, tiene una lista no menos extensa de culpables presuntos, palabreja esta
que esconde mucho juego sucio y se pregunta refiriéndose a los mandamases de
Bankia: ¿ A cuántos truhanes caben por sillón los llamados altos cargos?.
Ahora que el acuciado Gobierno Español prevé despedir a mas de 100.000
empleados públicos, debiera calcular el número de políticos y financieros que
hay que poner en la calle, después de que cada uno de ellos se haya puesto una
casa en una Gran Vía de lujo, un chalet en una urbanización del ladrillo en la
milla de oro y comprado un barco de 16 metros de eslora. O se fabrican viajes
espléndidos a los países turísticos en los que las Comunidades Autónomas han
montado algo así como una embajada regional, que en total son ciento veintiséis,
que cuestan los cien millones de euros, dólares o marcos alemanes de esa
gordinflona que se ha empeñado en romper la espina dorsal financiera de España.
Es verdad que los europeos nos acusan, no sin razón, que mientras funcionen
como funcionan las regiones españolas y su banca, poco se podrá hacer para
reconstruir una economía maltrecha, en la que todos andamos derrochando, aunque
cada día se nos ponga cara de parado o desahuciado a cientos de miles, y
sigamos llenando los campos de fútbol, las plazas de toros, las playas, los
bares y cafeterías, porque una cosa es la crisis y otra es vivir con el empeño
de sacar el cuello para respirar un poco de felicidad.
No nos entienden y pretenden que los hispanos-romanos-
árabes nos convirtamos en guiñoles franco-anglo-sajones. Desde que Unamuno
pronunciara aquella famosa frase de que inventen ellos, para distanciarnos de
la Europa; y el sonoro murmullo, cada vez más frecuente de que se metan los
euros por donde les quepa y se suspire por la vieja pesetilla, como en su día
hicieron los zorros de los británicos con sus queridas libras, intuyendo que
Europa es una puñetera caca y cuyo destino es a medio plazo una castaña, los
españoles andamos como Don Quijote, o mejor, como el Cid.
Esta es una Nación ácrata que anda entre el camino del idealismo más puro o
haciendo la guerra que Ortega llamó impropiamente la rebelión de las masas. O
rezamos por el camino de Santiago, cargados de misticismo.
Hoy, ahora estamos en la encrucijada de seguir nuestro
camino secular o buscar un futuro preñado de riesgos, putadas de nuestros
viejos y queridos adversarios europeos y encontrar nuestro lugar en la Europa
de los estados. O ambas cosas a la vez, es decir, hallar una España europea,
que es la mejor solución. Claro que para ello necesitamos estadistas y no
pillos o lo que es peor, ser dirigidos por una turba de pícaros corruptos como
aquellas castas de la Edad Media.
Bruselas aprieta a los marajás de las autonomías, que
asfixian a los españoles, y pide inexorablemente que el estado español
garantice un control estricto del gasto de las regiones, y presente un plan de
ajuste. Nuevamente… La tercera relajación de los objetivos y presupuestos,
pueden ser, si no se cumple, la ruina de este país nuestro que vive estos días
en la depresión económica y anímica.
La situación está fuera de control por la rebeldía de las CC.AA por una falta
de autoridad de un presidente del gobierno que ha perdido su autoridad y ante
la necesidad de reasumir competencias básicas. Lo que tenemos ante nosotros, es
lo que hace años se denominaba una merienda de negros, con perdón de los
subsaharianos.
Es muy seria la situación. VMPress titulaba que Italia va a
eliminar provincias para calmar a los mercados en tanto España se dispone a
doblegarse al precio de perder soberanía. Para mí que existe un terrorismo
financiero que se propone cambiar el mapa europeo sin pegar un tiro. Tengo
dudas, muchas dudas, y me indigno que poderes aparentemente ocultos
globalizados puedan destruir los mil años de historia forjada por el pueblo
español.
No me lo tomen a la tremenda, pero me temo que la masonería financiera, que
existe, esté en esta guerra del euro. ¿O es algo peor?
¿O acaso la Europa del euro es un puticlub regentado por una madame? O necesitamos
que la conferencia episcopal recomiende plegarias para que se obre un milagro y
el bueno de Rajoy se entere de qué va todo, para evitar que nos intervengan o
termine la crisis como el rosario de la aurora.