Jueves, 26 de julio de 2012

El pecado de omisión

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Joaquín Sánchez. Sacerdote.

[Img #3597]A veces ocurren acontecimientos que muestran cómo somos y cómo entendemos la vida y, en este caso, la fe en el Dios de Jesús. Me refiero a la actuación del cardenal Rouco Varela en relación al desalojo de las personas desahuciadas y las que las acompañaban solidariamente en La Almudena, que querían que su sufrimiento se visualizara desde la iglesia, porque entendían que la comunidad eclesial conlleva la acogida, la escucha, el diálogo y el compromiso desde la solidaridad y la justicia social.

Me vais a permitir que este acontecimiento lo rehaga para expresar cómo me hubiera gustado que ocurriera, sin ningún tipo de acritud. Vamos allá.

<Se ha producido un encierro de familias desahuciadas en La Almudena para que su sufrimiento sea escuchado. Los responsables del templo se han puesto en contacto con el arzobispado. El cardenal Rouco Varela, una vez informado, ha pedido que nadie se ponga nervioso y que no se llamara a la policía porque es la casa de Dios y nadie puede entrar con armas. Una vez dicho esto, se ha dirigido inmediatamente al templo para dialogar con las personas allí congregadas.

Una vez allí, ante el asombro de los presentes, saludó uno a uno y se sentó con ellos, diciéndoles que quería escuchar su realidad, porque intuía que si habían decidido estar allí congregados era porque estaban sufriendo muchísimo. Le dijeron que habían sido desahuciadas de sus hogares y que la no condonación de la deuda dejaba sin futuro a sus hijos. Le dijeron que su acción no respondía no un menosprecio o falta de respeto a la iglesia, sino una acción de desesperación, de impotencia, de no saber qué hacer ya. Le dijeron, de todas formas, que si él creía que tenían que irse porque era una acción inapropiada, lo harían.

El cardenal Rouco Varela se quedó en silencio unos segundos, les pidió un tiempo para orar, obteniendo el asentimiento de los presentes. Pasado casi media hora, volvió y les dijo: La Iglesia es acogida ¿Cómo no va a acoger a los pobres? Dios quiere que extendamos nuestros brazos a todos los que están sufrimiento y los abracemos y caminemos juntos. Tenemos que ser Buena Noticia para los Pobres, como dice el evangelio de S. Lucas. Además, he leído la segunda lectura de este domingo de 2 Corintios 8, 7.9.13-15 que habla de la generosidad y que dice. “En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad”. En nuestra sociedad se ha instaurado la codicia, la avaricia y la envidia. Os podéis quedar hasta el lunes y aquí tenéis a los responsables de este templo para lo que necesitéis, aunque están un poco desconcertados y nerviosos, que por otra parte es lógico. Lo que sí os voy a pedir que os pongáis en aquel lugar, que no sea aquí en el altar, porque hay personas que no lo van a entender y que pueden herir su sensibilidad y que no acaban de comprender lo que significa la denuncia profética y lo que nos dice el evangelio que Dios no quiere sacrificios, sino misericordia. Y, si queréis el domingo vengo a la última misa y podemos tener presente vuestro dolor y alzar nuestra voz, como comunidad eclesial, para que los poderosos conviertan su corazón de piedra o de acero, como las cajas fuertes, en un corazón de amor, justicia y generosidad y para que en sus decisiones pongan en el centro de las mismas la dignidad de los últimos.

Al parecer la delegada del gobierno se puso en contacto con el cardenal para poner a disposición dos unidades de antidisturbios y la respuesta fue contundente: la gente que hay aquí son mis hermanos, no necesitan porras ni empujones, necesitan justicia y amor. Por cierto, que los que crean los disturbios son los financieros, los políticos corruptos y cómplices. La gente bastante buena es que está mostrando una solidaridad perseverante y sus protestas son muy cívicas antes las tremendas agresiones y violencias que están sufriendo por decisiones políticas. Tal vez, lo mejor que se podría hacer es mandar a los antidisturbios en contra de los financieros y los políticos cómplices y no mandar a las fuerzas de orden público a controlar o sofocar las justas reivindicaciones de la gente>.

¡Ojalá hubiera pasado así o parecido! Insisto, no lo digo con acritud, sino con tristeza y una cierta dosis de amargura. El pecado de omisión favorece a los de siempre, a los que cometen las injusticias. Nosotros siempre debemos estar al lado de los empobrecidos, de las víctimas de este sistema neoliberal, que sólo entiende de ganancias y beneficios sin límites. A veces, nos escudamos en la labor de Cáritas, que esta haciendo una labor inmensa. Pero, hay que recordar que la justicia social es personal y no se puede delegar en nadie ni en ninguna institución, en este caso en Cáritas. Y, por otro lado, también Cáritas denuncia las causas y los causantes de este empobrecimiento en todo nuestro planeta. Sin olvidar lo que dice el Éxodo 23, 6: “No negarás justicia al pobre”.

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5 Comentarios
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Fecha: Lunes, 13 de agosto de 2012 a las 20:02
Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren. Jean Paul Sartre
Que lo zurzan
Fecha: Viernes, 27 de julio de 2012 a las 19:44
Rouco es el bicho que picó al tren.Es un personaje sacado de la edad media o del no muy lejano franquismo.Ni los mismos católicos decentes lo tragan.Ese no reperesenta nada mas que lo peor de la iglesia.Los curas harto trabajo tienen con tener un sectario como ese de jefe. Que no padezcan los pobres que afortunadamente su situación no esta en manos de un tipo como este,hay muchos ciudadanos anónimos,no necesariamente católicos que pelean a diario contra la injusticia de que una sociedad mayoritariamente católica no tiene ningun empacho en permitir.La iglesa de Rouco va a lo suyo que no es precisamente el estar pendiente de la pobreza de la gente.
El que no sepa lo que pasó
Fecha: Viernes, 27 de julio de 2012 a las 10:01
y tampoco quiera enterarse de lo que está por pasar: " que siga su camino".
Yo
Fecha: Viernes, 27 de julio de 2012 a las 08:53
Unas 50 personas entre familias deshauciadas y otras personas de apoyo, se encerraron en la catedral para protestar y medir medidas de solución para el tema de los desahucios. Desde el secretariado del Arzobispado se les pidió abandonar por estar profanando el templo. Se llamó a la Delegación del Gobierno y por medio de los antidisturbios el templo fue desalojado, de malas maneras y bajo amenaza de detención. Había personas mayores y niños.
Pero que paso?
Fecha: Viernes, 27 de julio de 2012 a las 00:52
Cura Sánchez alguno no sabia lo que paso y lo pregunta
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