El insistente rumor está a punto de convertirse en
lamentable, triste y brutal noticia.El Gobierno y sus cómplices están a punto
de romper la espina dorsal del cuerpo social de España, los pensionistas, arbitrando
determinadas medidas que van desde la bajada de pensiones a terminar con los
viajes de los jubilados que tanto éxito han tenido en un mundo cada vez más
agresivo sobre un segmento social tan frágil y respetado en todo el mundo.
Parece que los burócratas de Bruselas lo han sugerido a Madrid, a La Moncloa. Estas
lacerantes medidas pueden estallar a no más tardar en unas semanas. El Gobierno
se anda con pies de plomo en un clima de máxima tensión puesto que hay
ministros que se oponen radicalmente a provocar un estallido social de
proporciones siderales. Se quiere imitar a Gracia en estos y otros aspectos,
pero los asesores de Rajoy opinan que el método de Irlanda da resultados. Expertos
españoles han viajado para comprobar en Dublín, hasta nuestra embajada, desde
donde se sigue con mucha atención el Plan General de Estabilidad Económica y Social, en el que los pensionistas sólo, hasta
ahora, sienten la congelación de sus sueldos hasta un periodo de dos años.
En nuestro país, ocho de cada diez ciudadanos opinan que en
los actuales momentos de crisis, nuestros mayores están desempeñando unas
funciones imprescindibles para mantener a las familias. Una bajada generalizada
de las pensiones supondría un duro golpe a la economía familiar y produciría un
efecto dominó de devastadoras consecuencias en las clases media y trabajadora. Hay
que recordar que ya nuestros mayores, una gran mayoría con enfermedades
crónicas y patologías muy peligrosas, han vistos recortados sus derechos
farmacéuticos, teniendo que pagar todo tipo de recetas con medicamentos básicos
para su propia existencia. También en las declaraciones de las rentas, el IBI,
el sello y otros impuestos que suponen graves pérdidas en su emolumentos, ya
que la mayoría, un setenta por ciento de los pensionistas no llegan a alcanzar
los mil euros mensuales.
Tanto la oposición como el Gobierno del PP han pedido una
urgente reunión de los integrantes del Pacto de Toledo, que seguramente será un
puro formulismo, ya que la oposición se opone frontalmente a más recortes a los
jubilados españoles, entre los que los murcianos llevan la peor parte por
cobrar sueldos muy bajos. La situación puede generar una situación
extremadamente delicada que movilizaría a gran parte de la sociedad española
agotada de sufrir unas medidas correctoras brutales.
Solamente nos queda esperar para comprobar si el Gobierno ha perdido el sentido
de la medida y se echa en manos de dos ministros, como son los de Economía y
Hacienda, dispuestos a todo en busca de una salida que se nos antoja traumática.
Entraríamos en una crisis social imparable e incluso violenta. Es una teoría,
pero es nuestra teoría que no está muy lejos de una realidad peligrosa y muy
seria y muy preocupante.
En fin los pensionistas se van a convertir en un puto paria de los que pagan
impuestos, que vota con entusiasmo y paga la hipoteca del hijo a punto de ser
desahuciado. Los pensionistas se van a convertir en el gigantesco ojete de
Europa por mandato de la Merkel y los funcionarios de Bruselas, para que ellos
sigan viviendo más que bien, mejor. Ya está dicho todo.
Con el resto de los días, a veces pienso que
demasiados, he aprendido que hay imposturas y falsificaciones de la naturaleza
humana. Sensaciones y actitudes más propias de una bestia parda, o alimaña
emboscada en su propia oscuridad.
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