Varios directivos, pilotados por López Abad, cambiaron acuerdos sobre
prejubilaciones y ajustaron las cuentas para poder cobrar los emolumentos al
margen del consejo.
Según explica hoy el diario especializado eleconomista.es, Roberto López Abad era el cabecilla de la trama. Él hacía y deshacía,
daba consejos, órdenes, etc. para que todo saliera correctamente. Su poder en la
caja era total. Y casi todos obedecían. Ésta es una de las conclusiones del
informe pericial realizado por PwC sobre los sueldos e indemnizaciones de los
exdirectivos de la CAM, cuyo contenido está analizando la Audiencia Nacional y
por el que la Fiscalía Anticorrupción acusa a la cúpula de la antigua caja de
ahorros de haber manipulado y falseado las cuentas de los últimos ejercicios
para poder cobrar 11,37 millones por distintos conceptos.
El relato de hechos deja en evidencia no sólo a López Abad, que fue
director general de la CAM desde 2001 hasta finales de 2010, sino también a
una serie de colaboradores para que el plan no fallara y seis directivos
pudieran percibir tal cantidad en planes de jubilación, incentivos y pagas
extraordinarias.
En concreto, en concepto de prejubilación, el exdirector general se
llevó 3,8 millones netos de impuestos; el exdirector de RecursosHumanos,
Vicente Soriano, 1,4 millones; el exdirector territorialde Alicante,
Agustín Llorca, 1,88 millones; el exdirector territorial de la zona Norte,
Gabriel Sagristá, 1,55 millones; el exdirector de Participaciones
Industriales, Joaquín Messeguer, 1,61 millones; y el exdirector de
proyectos inmobiliarios, Daniel Gil, 1,07 millones.
Este dinero se lo llevaron a sabiendas de que la situación de la CAM
presentaba graves problemas. La entidad tuvo que aferrarse a una fusión en 2010
nada beneficiosa para los intereses de la caja, que finalmente se frustró.
En 2011, tras el fracaso de la integración, fue intervenida y el Banco de
España afloró unas pérdidas superiores a los 2.700millones.
Resultados "ambiguos"
Uno de los correos confidenciales demuestra los ajustes contables realizados
y la situación real por la que atravesaba la entidad, según la documentación del
informe pericial, al que ha tenido acceso este periódico. Soriano hizo las
siguientes apreciaciones en un email remitido en abril de 2009, entre otros, al
director de planificación y control, Teófilo Sogorb: "Le he dado una
vuelta y tras comentarlo con el D. G. hemos fijado un ?poco ambiguo? lo de los
resultados, al fin y al cabo, tendremos que argumentar y acreditar ante la
Comisión de Retribución a fin de periodo que se cumple. Si no tenéis ninguna
observación de fondo, mi idea es cumplimentarlo el viernes, fecharlo en febrero
y entregarse a cada uno junto con el oficio de incentivos". Todo apunta a que D.
G. es el director general, es decir, Roberto López Abad.
¿Qué se pretendía con ello? Poder cobrar el bono extraordinario a largo
plazo. Dos meses antes del correo, la entidad fijó un plan incentivos para
2008, 2009 y 2010, por el que si se cumplían el 75 por ciento de los objetivos
previstos en ese periodo se tendría derecho a percibir el 50 por ciento del
mismo. El otro 50 por ciento se iba a cobrar cada año.
El 15 de abril, según el informe de PwC, se emitió un documento confidencial
sobre este asunto, firmado entre otros por el director general, Roberto López
Abad, en que se ratificaba la percepción del 50 por ciento de este incentivo y
se condicionaba el devengo de la otra mitad hasta 2011.
En 2010 todo cambió y la caja tuvo que llevar a cabo la integración inminente
con Cajastur, operación que un año después fracasó. A propuesta de Soriano, se
aprobó liquidar anticipadamente el bono extraordinario en noviembre. Un mes
después el comité de dirección recibió 1,34 millones.
El informe pericial concluye que no debería haberse abonado este importe por
el incumplimiento de los objetivos, al igual que otras retribuciones y
aportaciones.
Los documentos son claros. En septiembre de 2010, Soriano manifestó su
preocupación a Sogorb de no alcanzar el 75 por ciento de los objetivos
establecidos para los tres ejercicios que dan derecho al cobro de este bono.
"Los miembros del Comité podríamos perder el bonus acumulado del
2008-2009, ya que el conjunto de los tres años no llegaríamos a superar el 75
por ciento de los objetivos previstos por consejo, al margen del tema
ético-reputacional, hay que pensar que la caja gane menos de la mitad del 2009 y
nosotros percibiéramos incentivos, algo que habrá que razonar interna y
externamente. Y la verdad, no sé como se lo tomaría la Comisión de
Retribuciones, el consejo y... la sociedad, o sea que habrá que ir conciliándolo
todo".
Todas estos tejemanejes y artificios se suceden a los largo del tiempo sobre
los planes de pensiones, distintos incentivos y la paga extraordinaria de
beneficios. Cambios y más cambios de criterio.Todo bajo una perfilada y
calculada estrategia. En caso de que estallara el escándalo, los directivos
implicados habían diseñado un plan de defensa. Temían ser descubiertos. López
Abad escribe en una de las múltiples comunicaciones que "nuestra defensa caso de
que se atacara el tema es siempre repetir el mismo mantra".
En este email, fechado el 3 de marzo, se refería a los incentivos y añadía:
"Es un sistema de previsión social formalizado a través de una póliza, no es un
sistema de retribución variable, no es un bonus, no es un sistema de
incentivos".
Prejubilaciones
Pero quizás el tema más espinoso fue el de las prejubilaciones
millonarias, cuya aprobación final no llegó ni a pasar por los órganos de
gobierno de la entidad. En 2007, el consejo de administración aprobó implantar
un sistema de previsión complementario al de la Seguridad Social y al plan de
pensiones para los miembros del Comité de Dirección que a la edad de jubilación
hubieran permanecido en el mismo al menos cinco años.
Los beneficiados iban a percibir el 60 por ciento de la media de la
retribución fija anual percibida en los tres años anteriores a la
jubilación.
Las condiciones fueron modificadas según los acontecimientos iban impidiendo
la recepción de la pensión. Así por ejemplo, en el año 2008 se excluyó en el
cálculo la cobertura del 60 por ciento.
En 2010, se eliminó la necesidad de permanecer cinco años en el Comité de
Dirección para poder adherirse a este sistema complementario.
Y ya en 2011, a decisión conjunta de López Abad y su sustituta en el cargo,
María Dolores Amorós, junto con Soriano, se modificaron de nuevo los
acuerdos, que no fueron aprobados por ningún órgano de gobierno.
Entonces López Abad consideró que la provisión para estas jubilaciones no
excediera en ningún caso los 30 millones de euros para los 13 miembros del
Comité de Dirección.
Se eliminó la base cálculo (media de los tres últimos ejercicios) y se
sustituyó por otra, basada en el salario fijo de 2010 con una previsión de
crecimiento salarial del 1 por ciento.
Días antes de que Cajastur rompiera la fusión con la CAM, estos directivos
llegaron a un acuerdo definitivo sobre estas prejubilaciones y para preparar
toda la documentación a fin de cobrarlas. Cuatro meses después, la entidad fue
intervenida.
El Estado desembolsó 2.800 millones. Después fue adjudicada al
Sabadell con ayudas de hasta 24.000 millones para los próximos diez
años.
A pesar de la debilidad y la situación por la que atravesaba la caja no
tuvieron reparo en distribuir tales emolumentos. Y eran conscientes de lo que
hacían. Revelador es el correo electrónico de Soriano a López Abad en junio de
2011. En él le confiesa que ve más inconvenientes que ventajas sobre el reparto
de las cuantías. Y le escribe: "Aunque supone un subidón de autoestima el precio
creo que va a ser muy alto y no sé si estamos preparados para ello, piensa
además que en este momento has pasado de estar en el ojo del huracán a tener un
perfil bajo. El mismo día volverías a estar en el punto de mira demucha gente en
momentos de crisis, recorte de gastos de ayudas, etc".
Por eso le pide que se lo piense. "En fin, a reflexionar, date un paseo solo
y... después de una buena ducha seguro que empiezas a ver las cosas más claras,
y personalmente creo que en las actuales circunstancias necesitasmás tiempo para
decidir, estando el tema de la caja a medias".
Para asegurarse una jubilación fija, los directivos contrataron una póliza de
seguro colectivo con la aseguradora Caser, para la que iban haciendo
aportaciones.
Problemas de conciencia
A lo largo de los años, la trama funcionó de manera perfecta en beneficio
propio. Hacían y deshacían a su antojo, a pesar de los temores de algunos, según
avanzaba la crisis y veían más cerca su salida. Otros mostraban problemas de
conciencia en su actuación, pero a pesar de ello colaboraron.
Repartieron pagas de beneficios extraordinarias y complementos salariales, a
pesar de que las ganancias caían en picado fruto de los riesgos
inmobiliarios asumidos bajo su gestión, como en 2011, correspondiente al
ejercicio anterior.
No todos estaban de acuerdo. Soriano expresó antes de que se aprobara la
medida sus dudas. "Tal y como está el panorama, habría que pensar si este año
pagamos incentivos o bien nos centramos en unos resultados ajustados que den
para el Plan de Pensiones y nos empezamos a plantear la paga de beneficios de
marzo. Para todo no da y habrá que escoger".
En el mismo correo añadía el entonces director de recursos humanos: "Vosotros
tenéis más claves que yo, sólo que me temo que para que salgan la numerosa,
habrá que forzar mucho las cosas".
Pese a las advertencias de Soriano, el Consejo de Administración presentó un resultado positivo de 244,2 millones de euros en 2010.Y la caja distribuyó todos los complementos salariales variables correspondientes a dicho ejercicio.