Na, que el viejo corazón
se quería tomar unas vacaciones. Menos mal que los funcionarios de la medicina,
a los que odia el sistema (Rajoy, Opus, Clero, si no tienen número de orden en
las tres sectas y confesor particular), lo impidieron con su exquisita ciencia,
su saber hacer, y un cuarto y mitad de una simpatía arrolladora que va mucho
más de lo que podría ser su obligación de estar cara a la enfermedad y al
deterioro humano.
Pero su nuevo centro de
trabajo, abierto en la mafiosa Cartagena, donde ancho es el camino para las
gentes del opus, su apertura está programada para cerrar tres hospitales al
objeto de que cuando el dicho de Santa Lucía se colapse, los píos empresarios del grupico de director
espiritual, puedan abrir las camas en sus centros privados y cobrarle a la SS
dos cáscaras por paciente y sin arriesgar nada.
Porque el sistema, el
complot de los píos empresarios españoles y cartageneros, orgullo del mundo
mundial por su ingenio en inversiones de I+D+D (Ingresos más Derechos
Diocesanos), ya está en marcha y funcionando; que da gusto como recaudan leuros
los hijicos día que pasa; eso si, para ahorrarle dinero a la SS. (santicos
míos), el grupo de la “cortijá”, borrachos de opus y agua bendita, quitaron las
cocinas del hospital y, mediante la venta de rancho etiquetado (algo en lo que
fallaron los sargentos de cocina de antaño porque al rancho deberían de haberlo
llamado menú), a todos los españoles nos cuesta el doble o el triple, y
alimentando mal, a los enfermos, a los que estos píos empresario los consideran
fuente de negocio y nada mas.
Pero con tanta
iniciativa empresarial se les ha escapado una: Almacenar y comprar sogas de
cáñamo para usar en la horca, cuando algún día, no se cuando, vuelva o se
instaure (me da igual) la lógica justa en el país que ahora es de ellos, y pase
el país a ser de todos, y aquellos que han consentido que se construya un
hospital de plástico y papel (que ya se está bufando por todas partes) sean
ahorcados como escarmiento. Sin necesidad de juicio; simplemente dándose una
vuelta por el centro hospitalario.
Y llevamos mucha razón
aquellos que decimos que el Olonés, o el fiero Pata de Palo, piratas de
prestigio, tienen que estar agitándose en su tumba, porque tanta borrasca,
tanto golpe de mar, tanto ron de garrafa, cuando en la cortijá murciana, con un
buen traje, a bordo de un coche oficial se pueden lograr botines de fabula y
cautivos para ultrajarlos cuanto se quiera.
Salud y Felicidad.