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Me sentó como un puntapié en
salva sea la parte. La Segunda cadena de Televisión Española pasó el lunes
día 26 de marzo, prime time, es decir, cuando más celtiberos, hispano-romanos e
hispano-árabes veíamos en la pantalla rústica, una película italiana de la
factoría del terrible Berlusconi que bajo el inocente titulo de precisamente
“INOCENTE”, nos relataba el ominoso proceso del asesinato de un inocente bebé
de dos o tres meses, adornado con el suicidio del autor que por otro lado era
un ilustre cornudo y él mismo un adúltero millonario. La critica aparecida en
el periódico “LA VERDAD”, de la cadena Vocento, calificaba la cinta como la decadencia de una sociedad
reflejada CON SUMO GUSTO.
Total disparate de una tele pública que nos cuesta a los españoles más de mil
millones de euros, como déficit. Es decir un huevo y parte del otro. Una tele
que derrocha una pasta gansa. Ejemplo: los presentadores que fabrican
telediarios opacos ganan, mensualmente, algo más de seis mil euros,
precisamente los que desde la pequeña pantalla
predican homilías, todos los días, que nos apretemos los cinturones.
Contratos para ricos con gastos millonarios para actores enriquecidos por los
gobiernos de ayer y hoy. Con la televisión de Valcárcel, aquí en la jauja murciana, ocurre algo parecido.
Estamos en la nación de los pudientes, del Estado y las Comunidades. Fíjese,
amigo lector, hasta en Cataluña el ayuntamiento de Barcelona tiene su propia
caja tonta.
Corrupción se llama, como la que se estila en Andalucía, cuyos padres socialistas han sido votados
incluso por gran parte del millón y medio de parados, demostrándose que lo de
Marbella no fue un hecho aislado. No muy lejos, también en el Reino de Murcia, paraíso de los ricos
poderosos del ladrillo. Ó en la Valencia de las Fallas, en donde se queman
millones de euros sin notarse la crisis que sufren. Otra inmoralidad. A los que
se van a sumar los hasta ahora inmaculados dirigentes de Izquierda Unida,
deseosos de morder poder, dinero y concejalías andaluzas de Urbanismo.
Los españoles, la mayoría silenciosa, las clases medias y
trabajadoras, somos los espectadores de cómo se lo montan los que pueden y
tienen billetes para pasar la crisis montados en una nube. Nosotros, los
espectadores, sólo hemos ganado consumiendo groserías, perdiendo cultura y
principios. Seguimos fieles al morbo como ha demostrado recientemente la madame
ó la encargada de la prostituida televisión, la distinguida señora Mercedes
Milá, enseñando culo y tetas, para hacerse subir su caché millonario con la
vana intención de movilizar el sexo de los españolitos que piden más perras y
menos sexo. Es todo un hito en su carrera y en la carrera de este país que
incluso dan el nombre a calles de personajes populistas de baja estofa. Por eso
ha hecho bien nuestro paisano Arturo Pérez Reverte, posiblemente de los tres
mejores columnistas y escritores de nuestra nación:”Porque si hoy hablase de la
Pepa, también tendría que hablar de quienes se la cargaron en pocos días: los
políticos visionarios meapilas e incompetentes, los curas fanáticos, los animales
con sable, los reyes infames y los súbditos analfabetos que, entonces que como
ahora, aplauden constituciones y gritan vivan las cadenas al día siguiente, con
esa habilidad asombrosa que tenemos los españoles para triturar cartas magnas,
monarquías, repúblicas, democracias y lo que nos pongan a tiro. Lo único que no
nos cargamos son las tiranías de la clase que sean”. No se olvide que don
Francisco fue aclamado a su muerte.
Santas palabras. Seguimos, ayer como hoy en la España
caciquil, aunque esta que nos agota utiliza ordenadores y redes sociales. Una
España para políticos y aristócratas del euro y el dólar. Es decir, una España
para unos poquitos. No sabemos cuanto va a durar este circo de lobos. Así que,
a joderse toca y conformarse con una huelga general auspiciada por los
fantasmas de los cuarenta. Y si tiene tiempo emigre a otro país, como lo hicieron nuestros abuelos y padre, jóvenes
altamente cualificados y obreros en paro.Eso sí, sin pateras. Faltaba más. Escribo
este articulejo trabajando hoy cuando toca JUERGA GENERAL. Ha pasado esta
huelga general y ha quedado demostrado que mientras el mundo vá camino de un
cambio trascendental, económico, financiero, laboral, social, cultural y
político, incluso religioso los sindicatos españoles andan por la edad de
piedra incluyendo su arma represiva como son los piquetes y sus compañeros
violentos, especies de delincuentes decimonónicos.
El cambio de nuestra sociedad pide urgentemente otro tipo de
dirigentes porque así como ahora no vamos a ningún sitio. Volvemos, los
españoles, a quedarnos a la cola de Europa, sin género de dudas, amigos. Ni el
franquismo ha sido superado, que en su dia vaticinó que los actuales partidos
son entes del pasado liberal y capitalista, así como el marxismo puro y duro,
porque caminamos a ese otro mundo, el mundo de una democracia social sin utopías
sino cargadas de un humanismo revolucionario sin traumas, destilado desde una
profunda catarsis que convierta a la partitocracia amoral, en otros
instrumentos fraguados en la justicia
absoluta y la libertad real y popular.
No quiero terminar éste somero análisis sin poner cierto
énfasis en lo que es una opinión muy extendida en la sociedad civil española, y
es que los dos grandes sindicatos de izquierdas, son sus correas de transmisión del PSOE e IU y por
tanto no representan a millones de trabajadores de todos los sectores que
ideológicamente están muy lejos de un sindicalismo partidista que además están subvencionado
por todos los españoles que pagamos impuestos, por lo que crece la idea de que
en la Declaración de la Renta tengan su correspondiente Casilla, como la
Iglesia católica y las oenegés. Queda pues muy claro que se necesita una
reforma que sitúe al sindicalismo español en el lugar que le corresponde para
estar al mismo nivel que en otras naciones europeas, más moderno, menos
politizado y sobre todo más objetivamente independiente.
Estamos socialmente masturbando al país desde los medios y el movimiento para
derribar un gobierno que solo lleva noventa días en el poder. Un derroche que
no se puede soportar de ninguna de las maneras, pero el placer es más intenso
que la responsabilidad nacida de las urnas.
Esta es otra clase de crisis generada por la ambición política, la degeneración
de una nación, asumiendo el poder por la revuelta e incluso la violencia, algo
así como un golpe de Estado civil, de triste recuerdo en la España del pasado
siglo. No más.
Nos borrarían del mapa europeo, los que buscan el poder por la fuerza y la
revuelta. Abróchense los cinturones.
Habrá que hacer una revolución en nuestras ideas antes de que en las calles
españolas, y que los ricos sufran los mismos problemas y recortes que la clase
trabajadora y media. Nos duele hondamente que en estos momentos de
dificultades, la Iglesia esté muda, porque es muy grande la paz social, y el
dolor de los inocentes. El Papa Juan Pablo II dijo “que un día los pobres del
mundo pedirían cuentas a los ricos del mundo”.