En Dallas, Japón y Suecia se midieron con la clasificación en juego y el marcador atascado en cero durante toda la primera mitad. Mientras Países Bajos ganaba en el otro partido del grupo, ninguno de los dos equipos podía permitirse un tropiezo.
La baja de Kubo pesaba sobre Japón, y la amenaza de Gyokeres e Isak hacía de Suecia un rival incómodo para cualquiera. Lo que ocurrió en los minutos decisivos de la segunda parte cambió la cara del Grupo F.
Un primer tiempo de equilibrio y pocas ocasiones
El partido arrancó exactamente como sugería el contexto: trabado, sin espacios y con escaso peligro real. Durante los primeros treinta minutos, ninguno de los dos equipos encontró la manera de desorganizar al rival. La igualdad era total sobre el césped de Dallas.
Daizen Maeda fue el jugador más activo de Japón en esa primera mitad. Su cabezazo en el minuto 22 se marchó alto, pero representó la acción más clara de los nipones en todo ese tramo.
La ausencia de Takefusa Kubo, lesionado desde el debut, se notaba en el juego ofensivo japonés. El extremo de la Real Sociedad habría sido clave para generar desequilibrio, y su falta condicionó las opciones de Japón para llegar con peligro al área sueca.
La acción más destacada llegó en el minuto 45. Nakamura remató buscando el palo largo y Zetterstrom se estiró de manera extraordinaria para evitar el primer gol del partido. Sin duda, la ocasión más clara de los primeros cuarenta y cinco minutos.
Japón toma la delantera: el gol de Maeda rompe el partido
La segunda parte cambió el guion por completo. Desde el inicio, Japón empezó a llegar con mucha más regularidad al área sueca, encontrando espacios que antes no existían y presionando con mayor intensidad.
En el minuto 55, Maeda recogió el premio a esa presión. El delantero culminó una jugada colectiva para abrir el marcador y poner a Japón por delante por primera vez en el partido.
Con ese gol, Japón se colocaba momentáneamente con siete puntos, igualando a Países Bajos en lo alto del Grupo F. Liderar el grupo era, en ese instante, una posibilidad real.
Japón siguió apretando, pero Suecia respondió. En el minuto 64, Alexander Isak tuvo una ocasión clara con un disparo raso desde la frontal del área. Suzuki respondió con una gran parada y envió el balón a córner, manteniendo la ventaja con sus propias manos.
Elanga empata y Suecia evita el abismo
Suecia no tardó en reaccionar. En el minuto 62, Anthony Elanga recibió el balón y soltó un disparo al palo largo que Suzuki no pudo detener. El gol del extremo del Newcastle United devolvió el empate al marcador.
Con ese 1-1, Suecia recuperaba una posición de clasificación. Los suecos alcanzaban los cuatro puntos y se situaban como posibles mejores terceros del torneo, alejándose del riesgo de eliminación.
Los minutos finales fueron de máxima tensión. Suecia buscó el segundo gol con insistencia, Viktor Gyokeres vio la tarjeta amarilla en el minuto 84 y la urgencia sueca era visible sobre el campo.
En el minuto 90+2, Isak tuvo otra ocasión clara tras un saque de esquina. Su testarazo parecía destinado a entrar, pero Suzuki volvió a responder con una intervención de alto nivel. El empate resistió hasta el pitido final.
Así queda el Grupo F: Países Bajos primeros, Japón segundo y Suecia tercera
Mientras se disputaban los últimos minutos en Dallas, Países Bajos goleaba a Túnez 3-1 en el otro partido del grupo. Los neerlandeses cerraron la fase de grupos como líderes con siete puntos, sin que nadie pudiera arrebatarles el primer puesto.
Japón termina segunda con cinco puntos. Su recompensa es un cruce en dieciseisavos de final ante Brasil, uno de los rivales más exigentes del torneo. Será la gran prueba para los nipones.
Suecia avanza como una de las mejores terceras con cuatro puntos, esquivando una eliminación que parecía posible tras la derrota ante Países Bajos. La remontada en la clasificación es notable.
Túnez cierra el Grupo F en última posición con cero puntos y tres derrotas. Su Mundial termina aquí. Para Japón y Suecia, en cambio, el torneo entra ahora en su fase más exigente, y los dieciseisavos de final prometen una intensidad muy superior a la de este empate en Dallas.
