sábado, julio 4, 2026
Vega Media Press
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo
No Result
View All Result
Vega Media Press
Home Historia

Dos depredadores del Pérmico, mismo tamaño diminuto y estrategias de crecimiento completamente opuestas: los huesos fosilizados guardaban el secreto

by Paula Gutiérrez
4 de julio de 2026
in Historia
Sección de hueso fosilizado del Pérmico con anillos de crecimiento sobre pizarra en laboratorio de paleontología

Una sección de hueso fosilizado de hace 280 millones de años revela sus anillos de crecimiento internos, clave para comparar las estrategias de desarrollo de dos depredadores del Pérmico.

Mucho antes de que los dinosaurios dominaran la Tierra, el Dimetrodon —ese depredador del Pérmico inconfundible por la vela que sobresalía de su espalda— era sinónimo de tamaño imponente. Sin embargo, dos de sus especies eran sorprendentemente diminutas.

Ahora, un estudio internacional publicado en Scientific Reports revela que ambas alcanzaron ese reducido tamaño corporal mediante estrategias de crecimiento biológicamente opuestas. La respuesta no estaba en el registro fósil convencional, sino grabada en la estructura microscópica de sus propios huesos.

El depredador que no siempre fue grande

Dimetrodon es uno de los iconos del Pérmico temprano. Anterior a los dinosaurios en casi 40 millones de años, este sinápsido dominaba la cima de la cadena alimentaria con su característica vela dorsal. Aun así, no todas sus especies respondían al perfil del gran depredador.

Dentro del género existían formas de tamaño reducido. Las dos más pequeñas conocidas son Dimetrodon teutonis, hallado en el yacimiento alemán de Bromacker, en Turingia, y Dimetrodon natalis, conocido desde hace décadas en yacimientos norteamericanos. El estudio publicado en Scientific Reports plantea una pregunta que nadie había respondido con precisión: ¿cómo llegaron ambas especies a ser tan pequeñas?

Bromacker no es un yacimiento ordinario. Sus condiciones de preservación han permitido recuperar fósiles con un nivel de detalle inusual, lo que lo convierte en referencia mundial para estudiar los ecosistemas terrestres del Pérmico.

Leer el crecimiento en el interior de un hueso fósil

La paleohistología estudia la microestructura de los tejidos fósiles. Aplicada a los huesos, permite reconstruir el ritmo de crecimiento de un animal extinto, identificar pausas en su desarrollo y estimar si un ejemplar había alcanzado la madurez en el momento de su muerte.

Los investigadores analizaron huesos largos y fragmentos de espinas neurales de distintos ejemplares de ambas especies. Se examinaron cuatro indicadores: el grado de vascularización del tejido óseo, el grosor de la corteza, la densidad del tejido compacto y la presencia del llamado sistema fundamental externo, una estructura que aparece cuando el crecimiento corporal ha concluido.

Esos indicadores resultaron determinantes. Confirmaron que los ejemplares pequeños no eran crías de una especie mayor, sino adultos completamente maduros: dos animales de tamaño reducido, sí, pero con su desarrollo ya finalizado.

Dos caminos opuestos hacia el mismo resultado

Aquí reside el hallazgo central. D. teutonis presentaba una corteza ósea relativamente delgada y escasa vascularización, características propias de un crecimiento lento y prolongado. Las estimaciones basadas en la circunferencia de los huesos sugieren que su masa corporal rondaba los 6 o 7 kilogramos, una cifra que contrasta con los más de 200 kilogramos de algunas especies del mismo género.

D. natalis contaba una historia distinta. Sus huesos mostraban abundante vascularización y tejidos asociados a ritmos de crecimiento más rápidos. Crecía con rapidez, pero interrumpía su desarrollo antes de alcanzar grandes dimensiones. El resultado final era el mismo: un adulto de tamaño reducido con trayectorias biológicas opuestas. Esto indica que dentro de un mismo género pueden coexistir soluciones adaptativas alternativas para responder a presiones similares.

Bromacker: un entorno aislado que moldeó una especie enana

Para entender por qué D. teutonis creció tan despacio, conviene imaginar el entorno en que vivía. Durante el Pérmico temprano, la región de Bromacker era una cuenca continental relativamente aislada, con estaciones secas prolongadas y cuerpos de agua temporales. Las sequías eran frecuentes y los recursos podían escasear durante periodos prolongados.

La fauna local también era particular. A diferencia de otros ecosistemas de la época, Bromacker albergaba una comunidad completamente terrestre: herbívoros abundantes, pero pocos grandes depredadores. En ese contexto, un crecimiento lento podía representar una ventaja real: mantener un metabolismo ajustado a recursos limitados permitía sobrevivir donde el alimento no siempre estaba disponible. Los investigadores comparan este escenario con el enanismo insular documentado en ecosistemas modernos, donde el aislamiento y la escasez favorecen formas de menor tamaño.

Una flexibilidad biológica de casi 300 millones de años

El estudio matiza la imagen de Dimetrodon como depredador de perfil uniforme asociado a grandes dimensiones. Los datos muestran que incluso hace 290 millones de años, estos parientes lejanos de los mamíferos respondían al clima, a la disponibilidad de alimento y a la presión ecológica con una plasticidad biológica considerable.

Esa capacidad de adaptación es relevante para comprender los orígenes de la diversidad evolutiva en los sinápsidos, el linaje que daría lugar a los mamíferos. Si estrategias tan distintas podían coexistir dentro de un mismo género, la evolución temprana era más flexible de lo que se asumía.

Quedan preguntas abiertas. ¿Cuántas otras especies del género esconden historias similares? ¿Qué otros datos guarda Bromacker? Lo que estos dos pequeños depredadores han revelado invita a reflexionar sobre cuántas soluciones evolutivas distintas pueden conducir al mismo resultado, y cuántas permanecen registradas en huesos que todavía no hemos aprendido a leer.

Tags: biologíacrecimientoDimetrodonevoluciónfósilespaleohistologíaPérmico
Previous Post

250 años después de su independencia, el modelo occidental pierde terreno ante el avance silencioso de China y Rusia

Categorías

  • Actualidad
  • Deportes
  • Economía
  • Gastronomía
  • Historia
  • Movilidad
  • Sin categoría
  • Turismo

Archivos

  • julio 2026
  • junio 2026
  • agosto 2025
  • julio 2025
  • junio 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • Política de privacidad
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Política de Cookies

© 2025 Vega Media Press

No Result
View All Result
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo

© 2025 Vega Media Press