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Historia de Murcia: 1.200 años de culturas, catástrofes y renacimientos que forjaron una ciudad única en el Mediterráneo

by Paula Gutiérrez
25 de julio de 2026
in Historia
Murcia al atardecer: arcos árabes medievales, catedral barroca y río Segura reflejando doce siglos de historia

La ciudad de Murcia al atardecer, donde los arcos árabes medievales, el río Segura y la catedral barroca conviven como testigos de doce siglos de historia mediterránea.

En 2025, Murcia celebra doce siglos de existencia. Pero para entender qué es hoy esta ciudad, hay que remontarse al 25 de junio de 825, cuando el emir Abderramán II ordenó trazar sobre la vega del Segura una nueva urbe: Madinat Al-Mursiya.

Romanos, árabes y castellanos fueron depositando capas sobre un mismo territorio, cada uno con su lengua, su fe y su manera de entender el agua y la tierra. Lo que sigue siendo difícil de explicar es por qué, después de todo eso, Murcia continúa siendo reconociblemente la misma ciudad.

Antes de Murcia: romanos, visigodos y el pacto que lo cambió todo

Mucho antes de que existiera Murcia como ciudad, este territorio ya acumulaba historia. La Sima de las Palomas del Cabezo Gordo, en Torre Pacheco, conserva algunos de los restos humanos más antiguos de la península ibérica. La cultura argárica, una de las más avanzadas de la Edad de los Metales, también dejó su impronta aquí.

El primer gran punto de inflexión llegó en el siglo III a.C. En 227 a.C., el general cartaginés Asdrúbal fundó Qart Hadasht al sureste de la península. Apenas dos décadas después, en 209 a.C., Escipión conquistó la ciudad para Roma y la rebautizó Carthago Nova. El litoral murciano se convirtió en un centro económico del Mediterráneo occidental, impulsado por la minería. El interior quedó al margen: la romanización apenas generó algunas villas rústicas dispersas, y tras la caída del Imperio, visigodos y otras poblaciones ocuparon el territorio sin consolidar ninguna ciudad relevante.

El segundo punto de inflexión fue diplomático. En 713, el noble visigodo Teodomiro firmó un pacto con el conquistador árabe Abd al-Aziz. El acuerdo creó la Cora de Tudmir: un territorio semiautónomo que incluía ciudades como Orihuela, Lorca y Mula, a cambio de impuestos y lealtad. Ese pacto trazó el mapa del futuro reino de Murcia.

Madinat Al-Mursiya: la ciudad que los árabes construyeron sobre el agua

El 25 de junio de 825 es la fecha fundacional. Abderramán II ordenó construir Madinat Al-Mursiya sobre la vega del Segura con un diseño urbano concebido desde el principio para aprovechar el río. La medina amurallada, la mezquita mayor y una red de acequias, azudes y norias transformaron un territorio fértil en un motor económico de primer nivel. Muchas de esas infraestructuras hidráulicas siguen funcionando más de doce siglos después.

Ese sistema de irrigación árabe no fue solo una obra de ingeniería. Fue la base de la huerta murciana tal como la conocemos hoy.

En el siglo XI, con la fragmentación del Califato de Córdoba, Murcia se convirtió en capital de la taifa del Xarq Al-Ándalus. Después destacó Ibn Mardanish, el llamado Rey Lobo, que hizo de Murcia su capital y acuñó el morabetino lupino, una moneda aceptada en todo el Mediterráneo. La ciudad también brilló intelectualmente: Ibn Arabí, nacido en Murcia en 1165, se convirtió en uno de los filósofos sufíes más influyentes de la historia del islam, y su obra sigue siendo estudiada en todo el mundo.

La Reconquista y la Murcia cristiana medieval

En 1243, mediante el Tratado de Alcaraz, Alfonso X incorporó Murcia a Castilla. El acuerdo estableció un periodo de coexistencia entre musulmanes, cristianos y judíos, aunque la convivencia fue tensa y desigual. Las mezquitas cedieron su lugar a iglesias. La calle Trapería se convirtió en el eje divisorio entre comunidades: cristianos al oeste, judíos y moriscos al este. En 1394 comenzó la construcción de la Catedral sobre el solar de la antigua mezquita mayor.

En 1266, una revuelta mudéjar obligó a intervenir a Jaime I de Aragón. La ciudad quedó brevemente vinculada al reino aragonés antes de pasar definitivamente a Castilla, cerrando la etapa de ambigüedad política. Alfonso X también dejó una herencia intelectual: en 1272 fundó una Escuela Superior, germen de lo que siglos después sería la Universidad de Murcia.

El siglo XVIII: barroco, esplendor y las inundaciones del Segura

El siglo XVIII fue el momento de mayor esplendor urbano de Murcia hasta entonces. La ciudad alcanzó los 50.000 habitantes y vivió un auge arquitectónico notable. La fachada de la Catedral, diseñada por Jaime Bort, se convirtió en uno de los ejemplos más representativos del barroco español. En 1742 se construyó el Puente Viejo sobre el Segura, conectando el casco histórico con el Barrio del Carmen.

Tres figuras definieron ese siglo: el cardenal Belluga, el conde de Floridablanca y el escultor Francisco Salzillo. Salzillo, nacido en 1707, creó la imaginería procesional que aún hoy da forma a la Semana Santa murciana. El Segura, sin embargo, nunca dejó de amenazar: las inundaciones recurrentes afectaban a la huerta y a los barrios más bajos, impulsando los primeros proyectos hidráulicos serios de la ciudad.

Del siglo XIX al XX: catástrofes, guerras y una ciudad que se reinventa

El siglo XIX comenzó con las guerras napoleónicas y continuó con la desamortización de Mendizábal. La economía murciana, aún esencialmente agrícola, empezó a diversificarse con la industria textil y la fabricación de esparto.

La catástrofe más grave llegó en octubre de 1879. La Riada de Santa Teresa desbordó el Segura y causó más de 750 muertos. Fue un punto de inflexión: la tragedia impulsó una planificación hidráulica que la región había postergado durante décadas.

El siglo XX trajo una transformación demográfica sin precedentes. De 80.000 habitantes en 1900, Murcia pasó a más de 350.000 al final del siglo. La refundación de la Universidad en 1915 aportó un motor cultural e intelectual. La Guerra Civil dejó heridas profundas, incluido el bombardeo del Mercado de Verónicas en 1939, y la posguerra fue dura; aun así, la ciudad mostró una capacidad de recuperación que ya forma parte de su carácter.

Murcia en el siglo XXI: casi 500.000 habitantes y 1.200 años de historia viva

En 2025, Murcia se acerca a los 500.000 habitantes y ocupa el séptimo puesto entre las ciudades más pobladas de España. Es también una ciudad universitaria con más de 40.000 estudiantes repartidos entre la UMU y la UCAM. La economía se ha diversificado hacia el turismo, los servicios y una agricultura que aplica innovación tecnológica a la huerta tradicional.

Celebrar 1.200 años no es solo una efeméride. Es una oportunidad para preguntarse qué significa la identidad de una ciudad que ha sido árabe, cristiana, barroca, republicana y moderna sin dejar de ser, en el fondo, la misma.

Romanos, árabes, castellanos, ilustrados y universitarios del siglo XXI han compartido el mismo río, la misma huerta y el mismo cielo mediterráneo. Quizás lo que hace singular a Murcia no sea ninguna de esas capas por separado, sino la coherencia que todas ellas forman juntas. Una ciudad que ha sobrevivido a inundaciones, guerras y siglos de olvido, y que sigue ahí, mirando al Segura.

Tags: cultura mediterráneahistoria de MurciaMadinat Al-Mursiyapatrimonio históricorenacimientoTurismo en Murcia
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