Aubameyang recorrió el Nuevo Tartiere a toda velocidad, con ese hambre que la afición blanquiazul lleva semanas imaginando desde que se anunció su fichaje. El francés apareció de inicio junto a Bil Nsongo en punta, dejó destellos de movilidad y calidad, y estuvo cerca de marcar antes del minuto 20.
Pero el Deportivo de La Coruña terminó su segundo amistoso de pretemporada ante un Oviedo correoso sin encontrar el gol. La ilusión que genera el nuevo delantero choca, por ahora, con una maquinaria colectiva que todavía busca su punto.
Un debut que ilusiona: Aubameyang de inicio en Oviedo
Hidalgo no dudó. Colocó a Aubameyang desde el primer minuto junto a Bil Nsongo en punta, sin medias tintas ni períodos de adaptación. La decisión generó expectativa desde el pitido inicial, y el francés respondió con movilidad, intensidad y esa velocidad que la afición blanquiazul lleva semanas imaginando.
La pareja en ataque funcionó con destellos. Bil derrochó movilidad y buscó constantemente la asociación con Aubameyang; los dos se entendieron en espacios reducidos y generaron peligro real antes del minuto 20. El delantero francés rozó el gol en al menos una ocasión clara.
La dupla formada por Mario Soriano y Lorenzo Amatucci en la medular aportó creatividad y personalidad al juego del Dépor. Dos perfiles similares en gestos y en idea de fútbol, capaces de combinar con criterio e imprimir carácter al centro del campo. Soriano recuperó además su papel más retrasado, y esos pequeños matices terminaron marcando el tono ofensivo del equipo.
El Dépor domina, pero el Oviedo no se rinde
Los primeros diez minutos no fueron del Dépor. El Oviedo salió más compacto, con orden defensivo y presión alta, controlando el ritmo inicial del partido. Solo cuando Soriano y Ximo Navarro se desperezaron comenzó el equipo coruñés a tomar el mando.
A partir de ahí, el Deportivo se mostró cómodo con la pelota. El Oviedo perseguía sombras en la primera parte, incapaz de sostener el balón frente a un rival que combinaba con fluidez. Quagliata estuvo cerca de servir a Aubameyang con un centro que prometía, pero el gol no llegó.
La lesión de Altimira complicó el desarrollo. Su salida desorganizó la medular coruñesa y frenó el ritmo que el Dépor había construido con tanto trabajo. Tardaron en recuperarlo, aunque lo lograron antes del descanso.
Las ocasiones más claras: palo, cielo y oportunidades perdidas
Hidalgo y Calero mantuvieron sus respectivas formaciones hasta cerca de la hora de juego. Fue justo antes de la avalancha de cambios cuando llegaron los dos momentos más peligrosos del partido para el Dépor.
Primero fue Mingo quien se revolvió dentro del área y mandó el balón al palo. La ocasión más clara del encuentro se fue por muy poco. Después llegó Jensen: con todo a favor y en posición ideal, el danés envió el balón por encima del travesaño. Dos oportunidades, dos resultados frustrantes.
Jensen muestra amenaza, pero todavía no consigue ser determinante cuando más importa. Es un detalle menor en pretemporada, aunque el cuerpo técnico no lo pasará por alto.
El segundo tiempo cambió el guion por completo. El Dépor perdió presencia y protagonismo, el Oviedo se animó a buscar el triunfo, y el partido derivó en más disputa y roce que fútbol elaborado. El empate a cero fue el resultado de un duelo que, en su tramo final, ya no parecía un amistoso de verano.
Lectura de pretemporada: motor encendido, pero faltan ajustes
El balance es claro: hay fútbol, hay potencial, pero al Dépor le falta finura y pegada de cara a lo que viene. Primera División no perdona la falta de definición, y el equipo dejó escapar oportunidades que en el campeonato costarían puntos.
Aubameyang cumplió con creces en movilidad e intensidad. Nadie puede reprocharle el esfuerzo ni la actitud. El problema no fue él, sino la incapacidad colectiva de acompañarle con el gol que el juego mereció.
El empate a cero no es una señal de alarma. Es la fotografía de un equipo en construcción que avanza en la dirección correcta, aunque aún tiene piezas por encajar. La pretemporada existe precisamente para eso.
Los próximos amistosos serán la oportunidad de afinar ese motor. El Dépor tiene los ingredientes para competir en Primera División. La pregunta es cuánto tiempo necesita para que todo encaje y el marcador empiece a reflejar lo que el juego ya insinúa.
