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Con 37 años y sin perder un ápice de velocidad, Aubameyang llega al Deportivo para desafiar los límites del tiempo

by Dirección
1 de agosto de 2026
in Deportes
Aubameyang a los 37 años esprintando a máxima velocidad bajo los focos en un estadio español con camiseta blanca y azul

Con 37 años, Aubameyang desafía el paso del tiempo y llega al Deportivo dispuesto a demostrar que su velocidad sigue intacta bajo los focos de la liga española.

En la Ligue 1 de la pasada temporada, con 37 años cumplidos, Pierre-Emerick Aubameyang alcanzó 35 kilómetros por hora en plena carrera. No fue un destello aislado: a lo largo de toda la competición, raro fue el partido en que no superó los 32 km/h en su sprint más rápido.

La edad, para la mayoría de los futbolistas, impone sus condiciones tarde o temprano. Obliga a retroceder, a economizar, a adaptarse. Aubameyang también ha evolucionado. Pero hay algo que, aparentemente, el tiempo no le ha quitado.

La velocidad como sello de identidad a lo largo de 15 años

La historia de Aubameyang con la velocidad comenzó mucho antes de que nadie hablara de su longevidad. En el Borussia Dortmund, donde se consolidó como uno de los delanteros más peligrosos de Europa, sus velocidades punta ya rondaban los 35 km/h. No era un recurso ocasional. Era su firma, su manera de romper líneas, su ventaja sistemática sobre cualquier defensa que se atreviera a subir.

En el Arsenal ese atributo no hizo más que asentarse. Aubameyang presumía abiertamente de ser el jugador más rápido de la plantilla, en un equipo de primer nivel de la Premier League. Rivalizaba con Gareth Bale en la Champions por el título no oficial de hombre más veloz del torneo: dos especialistas en la materia discutiendo quién llegaba antes.

Lo relevante no es solo que fuera rápido. Lo relevante es que lo fue durante quince años, en distintos clubes, distintas ligas y contextos muy diferentes. La velocidad no fue un destello de juventud. Fue una constante.

Los datos de su última temporada: 37 años y aún a 35 km/h

Los números de la temporada 2024-25 con el Olympique de Marsella son difíciles de ignorar. Según datos de Sofascore, Aubameyang alcanzó los 32 km/h en prácticamente todos sus partidos, sin importar la competición ni los minutos disputados. Ligue 1 o Champions, titular o suplente: el velocímetro no bajaba.

En más de diez encuentros superó los 33 km/h. Y en dos ocasiones —frente al París FC y al Lille— tocó los 35 km/h de velocidad punta. A los 37 años, con el desgaste acumulado de una carrera de década y media al máximo nivel.

El dato frente al Lille añade otra dimensión. En el tramo final de ese partido protagonizó una carrera rápida cada tres minutos. No se trata solo de alcanzar una velocidad máxima puntual, sino de repetirla, de mantenerla como recurso real a lo largo de un encuentro completo. Eso es lo que distingue a un velocista de verdad de uno que simplemente tuvo un buen sprint.

Comparativa con la plantilla del Deportivo: un escalón por encima

Para entender el impacto que puede tener Aubameyang en el Deportivo, conviene revisar lo que había antes. La temporada pasada, solo David Mella y Quagliata alcanzaron registros de velocidad similares dentro de la plantilla blanquiazul. Son dos futbolistas con un perfil físico notable, aunque sus datos no se repitieron con la misma consistencia a lo largo de toda la competición.

Yeremay, Altimira o Luismi Cruz mostraron velocidades destacadas en momentos concretos, con aportaciones valiosas, pero la regularidad en los registros de alta intensidad no fue su rasgo más definitorio. Bil Nsongo superó los 33 km/h en el último tercio de la temporada, aunque no logró replicarlo de forma sostenida.

En el contexto de Segunda División, la constancia de Aubameyang en esos parámetros lo sitúa en un nivel diferente. No es una cuestión de imagen ni de expectativas generadas. Es una ventaja táctica concreta: una amenaza permanente a la espalda de cualquier defensa que intente presionar alto.

Más allá de la velocidad: inteligencia, gol e instinto de área

Reducir a Aubameyang a su velocidad sería un error. La temporada pasada marcó 14 goles con el Marsella, la mayoría desde dentro del área y varios de ellos en el área pequeña. No son goles de un jugador que depende del uno contra uno o de la carrera larga. Son goles de un delantero que lee bien el juego y aparece en el momento exacto.

Con los años ha desarrollado un posicionamiento más refinado: anticipa los desajustes del rival, llega al remate de primera, aprovecha las acciones a balón parado. Cualquier pequeña pérdida de explosividad, si la hay, la compensa con criterio táctico.

Antonio Hidalgo incorpora así algo más que un velocista. Incorpora un delantero completo, con gol, con experiencia en el más alto nivel y con la capacidad física de seguir siendo una amenaza real durante noventa minutos. Lo que venga en las próximas dos temporadas en Riazor dirá mucho sobre hasta dónde puede llegar este Deportivo —y sobre cuánto tiempo más puede desafiar el paso del tiempo un jugador como Aubameyang.

Tags: AubameyangDeportivofútbolLigue 1Olympique de MarsellaSegunda Divisiónvelocidad
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