El 21 de febrero, en la victoria ante el Eibar, Yeremay Hernández y David Mella compartieron por última vez minutos sobre el césped con la camiseta del Deportivo. Casi seis meses después, los dos extremos que encendieron la ilusión del deportivismo en el camino de regreso a Primera División siguen sin poder vestirse de corto.
Ahora, con el debut liguero en el horizonte, la gran pregunta es si el 10 y el 11 llegarán a punto para ese estreno tan esperado.
El último día juntos sobre el césped
El 21 de febrero marcó un punto de inflexión para el Deportivo. Aquel triunfo ante el Eibar fue la última vez que Yeremay y Mella coincidieron sobre el verde, y desde entonces han transcurrido 162 días. Dos jugadores considerados pilares del proyecto que llevó al club desde Primera RFEF hasta la máxima categoría del fútbol español. Sin ellos, el ascenso habría tenido otro color.
Pese a no participar en ninguno de los cuatro amistosos de pretemporada, ambos viajaron con la expedición a Alemania y después a Italia. Una señal difícil de ignorar: el club los sigue de cerca y confía en que su recuperación llegará a tiempo.
El esfuerzo silencioso de Yeremay
El caso de Yeremay es el de un futbolista que compitió al límite durante meses. Una pubalgia le condicionó desde finales de febrero, pero el canario no cedió. Cuando cumplió su sanción por la expulsión ante el Eibar, retomó la titularidad a siete jornadas del final de liga.
A pesar de las molestias, disputó más de 70 minutos en casi todos los partidos restantes. Un gol, de penalti ante el Mirandés, y tres asistencias. Números sólidos para alguien que no estaba al cien por cien, aunque era evidente que los problemas físicos le impedían rendir a su mejor nivel.
El club decidió no forzar en pretemporada. Fernando Soriano lo explicó con claridad: «Hizo un esfuerzo muy grande y acordamos ir lento con él. Va en un proceso favorable, dentro de los plazos». Yeremay no ha jugado ningún amistoso, incluido el empate 2-2 ante el St. Pauli, y todavía no ha podido compartir campo con los nuevos fichajes del bloque ofensivo.
La rodilla que frenó a Mella
David Mella vivió una historia distinta, pero igual de exigente. En marzo, en la derrota ante el Granada, un choque fortuito con Diaby en el área rival derivó en una lesión de ligamentos en la rodilla izquierda. Tras varios diagnósticos, el peor escenario se confirmó: cirugía y baja el resto de temporada.
Mella no desapareció del entorno del equipo. Animó a sus compañeros desde la grada en los partidos decisivos y celebró el ascenso como parte indispensable de un proyecto que también es suyo. Su presencia, aunque fuera sin botas, habló por sí sola.
En pretemporada retomó el trabajo en el gimnasio con su proceso de recuperación personalizado. Hace apenas diez días comenzó a realizar algunas tareas con el grupo, alternándolas con sus rutinas propias. La evolución, según el club, avanza a buen ritmo.
La cuenta atrás hacia el Elche
El calendario no espera. El Deportivo debuta en Primera División el lunes 17 ante el Elche en Riazor, y el tiempo se acorta. La expectativa es que Mella pueda entrar en la convocatoria para ese partido. Yeremay, por su parte, sigue un proceso favorable según el propio club.
Ambos viajaron al stage en Italia, donde el equipo tiene previsto disputar amistosos ante Fiorentina y Genoa. Su participación en esos encuentros no está garantizada, pero su presencia en la expedición confirma que están cerca. Cada sesión cuenta.
La prioridad del cuerpo técnico es clara: la salud de los jugadores por encima de cualquier urgencia. Antonio Hidalgo sabe que contar con Yeremay y Mella en plenas condiciones vale mucho más que precipitar un regreso. El reto de la permanencia en Primera División es exigente, y el equipo los necesitará a pleno rendimiento durante toda la temporada, no solo en el primer partido.
Si los plazos se cumplen, Riazor podría ver por fin reunidos a sus dos extremos en el mismo once. Seis meses de espera para un reencuentro que el deportivismo lleva tiempo deseando.
