El Deportivo de A Coruña regresa a Primera División ocho años después, pero su vuelta a la élite llega con los deberes sin hacer. El club coruñés tiene siete nuevos fichajes en su plantilla, 27 jugadores en nómina y solo siete días para resolver un problema que condiciona su debut en Riazor ante el Elche: LaLiga únicamente permite inscribir a 25 futbolistas, y el tiempo corre.
Un regreso ocho años después con los deberes sin hacer
El lunes a las 21:00 horas, Riazor vivirá un momento histórico. El Deportivo de A Coruña recibe al Elche en su primer partido de Primera División desde 2017, y para entonces el club necesita tener inscritos a todos los jugadores que pretenda utilizar. No es un trámite menor: LaLiga establece un límite de 25 futbolistas por equipo, y el Deportivo ya suma 27 en nómina. Esta semana se convierte en la más exigente desde el punto de vista de la gestión deportiva antes de que ruede el balón.
La presión no es solo sentimental. Cada día sin resolver el exceso de fichas es un día menos para preparar el partido con la plantilla al completo. El técnico necesita saber con qué recursos cuenta, y el club necesita actuar antes del pitido inicial.
Siete fichajes, tres inscripciones: el desfase que complica el arranque
Este verano, el Deportivo ha apostado con decisión en el mercado. Ha incorporado a siete jugadores —Leo Román, Bright Ede, Angeliño, Gijselhart, Amatucci, Jensen y Aubameyang—, aunque de momento solo están inscritos tres: el portero Leo Román, el mediocentro Amatucci y el delantero Aubameyang. El resto aguarda.
El margen salarial para inscribir a los demás existe. Ese no es el problema. El obstáculo real es el exceso de fichas: con 27 jugadores y un límite de 25, no hay espacio para todos. Se espera que las inscripciones lleguen de forma progresiva en los próximos días, pero cada una depende de que antes salga alguien. La ecuación es sencilla en teoría; en la práctica, requiere negociaciones que no siempre avanzan al ritmo que el calendario exige.
Las zonas con excedente y los candidatos a salir
Al revisar la plantilla, las áreas con exceso de efectivos saltan a la vista. El Deportivo cuenta con cuatro porteros, cinco centrales y siete pivotes —números difíciles de sostener dentro del límite permitido por LaLiga—. Alguien tiene que salir, y probablemente más de uno.
Los principales candidatos a causar baja son Eric Puerto, José Ángel y Charlie Patiño. Si las gestiones con ellos no prosperan, aparecen Dani Barcia y Arnau Comas como alternativa. El caso de José Ángel resulta especialmente relevante: tiene contrato hasta 2028, pero tanto el Cádiz como el Ceuta han mostrado interés. Una rescisión le permitiría continuar en Segunda División, cerca de casa. Es una salida con lógica para todas las partes, y el club trabaja para que se concrete esta semana.
Un mercado aún abierto que puede complicar más el puzzle
La situación podría volverse más compleja antes de resolverse. El Deportivo todavía espera incorporar al menos un central zurdo con experiencia antes del cierre del mercado, y tampoco se descarta la llegada de un extremo diestro ni de otro delantero. Si se materializan esas incorporaciones, la presión sobre el límite de fichas aumentará de forma considerable.
Para aliviar esa tensión, el club baraja asignar la ficha del filial, el Fabril, a algún jugador como Bil. Es un recurso que otorga cierta flexibilidad, pero no resuelve el problema de fondo. Cada nuevo fichaje que llegue exigirá una nueva salida. El puzzle tiene más piezas de las que caben en el tablero.
Un verano de transformación con salidas escasas
El contraste entre entradas y salidas define el problema. Este verano solo han abandonado el club tres jugadores: Álex Petxarroman, que firma por el Ceuta; Diego Gómez, que se marcha al Huesca; y Mohamed Bouldini, que recala en el Académico de Viseu. Tres salidas frente a siete incorporaciones. El resultado es el atasco actual.
La resolución de esta situación determinará con qué plantilla real contará el técnico para afrontar la temporada. Si las bajas llegan a tiempo, el Deportivo podrá completar sus inscripciones y presentarse ante el Elche con todos sus recursos disponibles. Si no, el debut en Primera podría llegar con parte del vestuario fuera del campo por razones administrativas, no deportivas. Lo que ocurra en los próximos días marcará el tono de un regreso que toda A Coruña lleva ocho años esperando.
