El Sporting de Gijón cerró su mercado de verano con una semana de antelación respecto al cierre oficial. No es el ritmo habitual del club, acostumbrado en otras temporadas a resolver sus movimientos en las últimas horas.
La llegada de Antonio Casas, oficializada este domingo, pone el punto final a once incorporaciones y diez salidas que han transformado la plantilla desde el primer día. Una planificación que ahora se somete a la prueba más importante: demostrar que llegar antes puede marcar la diferencia en la carrera hacia el ascenso.
Un verano de transformación: once entradas y diez salidas
El Sporting cerró su mercado con once incorporaciones y diez salidas, un balance inusualmente amplio que refleja una apuesta decidida por renovar la plantilla de forma profunda. Pocas veces el club había movido tantas fichas en un solo verano.
Desde Mareo, la valoración es positiva. La dirección deportiva considera que ha cubierto la gran mayoría de las posiciones marcadas como prioritarias, respetando además el orden previsto desde el principio.
Lo más llamativo no es el volumen de operaciones en sí, sino el ritmo al que se han completado. Cerrar con una semana de margen contrasta de forma notable con temporadas anteriores, cuando los últimos minutos del mercado solían ser los más decisivos para el club.
Las salidas: contratos finalizados, rescisiones y la dolorosa marcha de Dubasin
Las salidas llegaron por distintas vías. Christian Joel, Brian Oliván, Eric Curbelo y Kevin Vázquez dejaron el club al término de sus contratos; Lucas Perrín, Jesús Bernal y Dani Queipo rescindieron de mutuo acuerdo. Amadou y Kembo se marcharon cedidos, con opciones de compra, al Académica de Portugal y al Huesca, respectivamente.
La más difícil de gestionar fue la de Jonthan Dubasin. El delantero apuntaba a ser una pieza esencial del proyecto, pero Osasuna le ofreció la posibilidad de jugar en Primera División. El Sporting negoció el traspaso y cerró la operación por cuatro millones de euros fijos, uno más en variables y el 50 % de la plusvalía de una futura venta. Una cifra considerable, aunque la pérdida deportiva resultó evidente.
El club asumió la decisión con rapidez y se puso a trabajar de inmediato en la búsqueda de un sustituto.
Los fichajes: apuestas de bajo riesgo y algunas sorpresas
El bloque defensivo se reforzó con incorporaciones de bajo coste: Jorge Sáenz llegó libre del Leganés, Emanuel Gularte cedido con opción de compra obligatoria desde el Puebla mexicano, y Aimar Duñabeitia, libre del filial del Athletic. Perfiles que aportan profundidad a la zaga sin comprometer el presupuesto.
En ataque, el club aprovechó oportunidades de mercado. Nikita Iosifov llegó libre tras una buena temporada en el fútbol esloveno, Alejo Sarco firmó desde el Bayer Leverkusen —con opción de compra para el club alemán—, Konrad de la Fuente aterrizó desde el Lausana suizo y Andrés Ferrari regresó cedido desde el Sint-Truidense.
La incorporación más inesperada fue la de Hugo Guillamón, cuya ficha quedó liberada tras su salida del Hajduk Split. El regreso de Andrés Cuenca, en cambio, se conocía desde antes de terminar la temporada pasada, aunque la negociación se prolongó durante mes y medio por la cotización del central.
Los contratiempos: Trejo se retiró y Forés eligió el Burgos
No todo salió según lo previsto. El intento de recuperar a Óscar Trejo no prosperó porque el futbolista decidió retirarse del fútbol profesional. El club lo asumió sin demasiado drama y reorientó sus planes.
La búsqueda del sustituto de Dubasin resultó bastante más complicada. Álex Forés era la primera opción, pero el delantero valenciano eligió a última hora el Burgos, lo que obligó al Sporting a prolongar las negociaciones durante varias semanas adicionales.
El elegido finalmente fue Antonio Casas. La operación se califica desde el club como un gran esfuerzo económico, aunque cierra una planificación que, pese a los obstáculos, no dependió del último minuto.
Una plantilla lista para el ascenso, con Larcamón al mando
Nicolás Larcamón fue claro tras su primera victoria como técnico del Sporting: el club no busca más incorporaciones. Solo si se produjeran salidas se explorarían nuevas opciones, algo que tampoco se contempla en la entidad.
Entrenador y dirección deportiva coinciden en que la plantilla tiene recursos suficientes para afrontar la primera mitad de la temporada. El objetivo declarado es el ascenso, y el cierre anticipado del mercado refuerza la estabilidad del proyecto.
Ahora comienza la parte más importante. Con once caras nuevas en proceso de integración, el trabajo del cuerpo técnico será construir un equipo cohesionado antes de que la competición apriete de verdad. La planificación ya está hecha. Lo que queda por ver es si este Sporting, construido con tiempo y criterio, es capaz de traducir esa ventaja en resultados sobre el césped.
