La gala Los Mejores 2026 reunió en la Región de Murcia a cinco trayectorias de excelencia que merecían reconocimiento. Pero antes de que los aplausos llenaran la sala, el director de LA VERDAD, Víctor Rodríguez, tomó la palabra con un mensaje que iba más allá de la celebración.
Lo había advertido ya el año anterior: el periodismo libre y la democracia estaban bajo presión. Casi doce meses después, reconoció que la situación no había mejorado. Todo lo contrario.
Un año después, la situación ha empeorado
En la edición anterior de Los Mejores, Víctor Rodríguez ya había lanzado una advertencia clara: el periodismo y la libertad de prensa estaban siendo amenazados. Lo que nadie esperaba era que, doce meses más tarde, el diagnóstico fuera aún más sombrío.
El director de LA VERDAD lo dijo sin rodeos: lejos de mejorar, la situación se había agravado. Las redes sociales, controladas por multimillonarios dispuestos a manipular algoritmos para aumentar sus beneficios, siguen siendo el principal altavoz de los bulos. Dan cobertura a la peor versión de la inteligencia artificial y permiten ataques, insultos y descalificaciones con total impunidad.
Lo más preocupante, según Rodríguez, es la propagación de consignas ideológicas que recuerdan a épocas dictatoriales. Ese tipo de mensajes alimenta los populismos y deteriora la convivencia. No se trata de un debate político normal, sino de algo que afecta a la estructura misma de la sociedad democrática.
La sociedad de trincheras: blanco o negro, sin grises
Rodríguez describió con precisión el clima social que rodea al periodismo hoy: «Estamos viviendo en una sociedad en la que no existen los grises, donde todo es blanco o negro, en la que se impone el ‘estás conmigo o contra mí'». Una frase que resume bien la polarización creciente de los últimos años.
Esta dinámica de confrontación extrema no solo envenena el debate público. En un entorno donde cualquier posición intermedia se interpreta como traición, el periodismo riguroso paga un coste alto, y el trabajo de los medios que intentan ofrecer análisis matizados y plurales se vuelve considerablemente más difícil.
Según el director, la respuesta no puede ser la rendición ni la equidistancia vacía. Los medios serios deben combatir ese enfrentamiento con información veraz y honesta, con análisis crítico y constructivo, con una pluralidad de ideas que refleje la complejidad real del mundo.
El periodismo como contrapeso del poder
Más allá de la polarización social, Rodríguez recordó una función esencial del periodismo: vigilar al poder. Esa función, subrayó, debe ejercerse «con diligencia y honradez», sin excepciones ni privilegios según quién gobierne en cada momento.
Exigir transparencia a las administraciones públicas no es una opción. Es una obligación. Y hacerlo implica resistir presiones que, en muchos casos, provienen precisamente de quienes tienen algo que ocultar.
El director fue directo al describir las herramientas que usan quienes prefieren la oscuridad a la transparencia: falsas acusaciones, intentos de boicot, descalificaciones e insultos, todo ello como respuesta al simple hecho de cumplir con la obligación constitucional de publicar informaciones de interés público. El derecho a la libertad de prensa está recogido en la Carta Magna española. Debe protegerse en cualquier circunstancia, no solo cuando resulta conveniente.
Independencia y suscripción: una apuesta con resultados
En 2019, LA VERDAD tomó una decisión que la diferenciaba de sus competidores regionales: apostar por el modelo de suscripción de pago. Mientras otros portales optaban por la gratuidad total, el periódico eligió un camino más exigente pero más coherente con su proyecto editorial.
Los datos de audiencia de 2026 confirman que esa apuesta ha funcionado. Según el medidor oficial GfK, LA VERDAD lidera los diarios digitales de la Región de Murcia con más de 526.000 usuarios únicos al mes en el ámbito regional, superando a su competencia en todas las métricas relevantes.
Y lo hace compitiendo en condiciones desiguales. La independencia editorial y la calidad de los contenidos no son valores abstractos: son, según Rodríguez, la mejor garantía que el periódico puede ofrecer a quienes lo leen cada día.
Perseverancia, empatía y solidaridad como respuesta colectiva
En ese contexto de presiones y polarización, los cinco premiados de Los Mejores 2026 representan algo más que el reconocimiento a una trayectoria. El equipo de la película Sorda, Encarna Guillén, Ester Cerdán, Arde Bogotá y Mariano García encarnan valores que contrastan con la intolerancia del entorno digital: perseverancia, empatía y solidaridad.
Sus trayectorias abarcan el cine, la música y el deporte, y todas proyectan una imagen positiva de la Región de Murcia construida desde el talento y el esfuerzo, no desde el ruido ni la confrontación.
Reconocer ese talento local es, en sí mismo, un gesto con significado. Cuando el populismo y la polarización intentan reducirlo todo a bandos irreconciliables, celebrar la excelencia y el compromiso es también una forma de resistencia. Quizá vale la pena preguntarte qué tipo de sociedad queremos construir: una de trincheras, o una capaz de aplaudir lo que merece ser aplaudido.
