Cuando sonó el pitido final en el Racecourse Ground de Wrexham, el marcador resumía algo que el fútbol de formación europeo nunca había visto: España campeona del Europeo Sub-19 con 19 goles a favor y ninguno en contra en cinco partidos.
El dato va más allá de la goleada del 2-0 a Alemania en la final. Habla de una generación entera —la del 2007— que acaba de reescribir los registros del torneo. La pregunta ahora es quiénes son exactamente estos chicos, y hasta dónde pueden llegar.
Una final sin fisuras: 2-0 y el título en el bolsillo
España no tardó en romper el equilibrio. Durante la primera media hora, Alemania resistió con un bloque bajo y generó algún contragolpe peligroso. Fue Manu González, portero del Real Betis, quien evitó el susto con una estirada providencial con el pie ante el disparo de Stange en el minuto 29.
El partido giró en el 38. Hugo López, delantero del Villarreal, recibió en la frontal y lanzó una vaselina que se estrelló en el larguero. Ese disparo despertó a España: el balón empezó a circular con mayor velocidad, aparecieron huecos entre líneas, y cinco minutos después llegó el gol.
En el 43, Yáñez disparó y el palo rechazó el balón. López, atento, empujó a la red. El 1-0 antes del descanso fue, según los propios datos del partido, un gol psicológico: España había acumulado el 70% de la posesión y cuatro córners sin recibir un solo remate entre los tres palos.
La segunda parte tardó apenas dos minutos en resolverse. Andrés Cuenca lanzó desde lejos, se ganó un córner, y desde la esquina Yáñez centró para que Mario Rivas, central de formación, cabeceara al fondo de la red. El 2-0 en el 47 dejó a Alemania sin argumentos.
González aún tuvo que intervenir varias veces —una gran estirada en el 78 ante el disparo cruzado de Mamuz, una parada clave en el 87 ante el cabezazo de Fields— para mantener la portería a cero. El pitido final confirmó lo que ya era evidente desde el primer tramo: esta España no tenía intención de regalar nada.
19 goles, 0 encajados: un torneo que quedará en los libros
El resultado de la final fue la guinda. Pero el dato verdaderamente histórico abarca los cinco partidos del torneo: 19 goles a favor, ninguno en contra. Una cifra sin precedentes en la historia del Europeo Sub-19.
Anotar 19 goles en cinco encuentros a esta edad refleja una capacidad ofensiva colectiva poco habitual. No es obra de un solo jugador inspirado, sino de un sistema que generó peligro de forma constante desde múltiples posiciones. El mérito se reparte.
La solidez defensiva es el sello táctico más llamativo de Paco Gallardo. Ningún rival logró perforar la portería de Manu González en todo el campeonato. Ese equilibrio entre ataque y defensa distingue a este equipo de otras generaciones talentosas que brillaron arriba pero resultaron más vulnerables atrás.
Hay un detalle que hace el dato aún más relevante: España logró este pleno sin contar con Lamine Yamal ni Pau Cubarsí, dos jugadores elegibles por edad que ya forman parte del primer equipo del FC Barcelona. La profundidad de esta generación va bastante más allá de sus nombres más conocidos.
Morante, Hugo López y los nombres que hay que recordar
José Antonio Morante, extremo del Real Betis, terminó el torneo como líder de la Bota de Oro con cuatro goles. En el 83, Hellstern le negó el quinto con una gran estirada. Ese tanto le habría permitido igualar el récord histórico de anotación en un Europeo Sub-19, que ostenta Kylian Mbappé. Se quedó a uno.
Hugo López fue quizás el jugador más vistoso del torneo. Su vaselina al larguero en el 38 fue la acción que cambió el partido, y su gol en el 43 abrió el camino al título. El delantero del Villarreal combina instinto goleador con una técnica depurada poco común a esta edad.
Daniel Yáñez participó en ambos goles de la final —con el disparo que originó el primero y el córner del segundo— y fue una pieza constante en la creación. Thiago Pitarch y Xavi Espart completaron un centro del campo que controló cada partido con criterio y pausa. Mario Rivas, autor del segundo gol de cabeza, añade un perfil interesante: central que sube con peligro al área rival y no desperdicia las ocasiones. Un jugador que encarna bien el espíritu colectivo de este equipo.
La generación del 2007: ¿el próximo relevo del fútbol español?
Técnicos y medios especializados coinciden en señalar a la promoción del 2007 como una de las más talentosas que ha producido el fútbol español en décadas. El título europeo con pleno de victorias y portería imbatida es el argumento más sólido que podían ofrecer.
Varios de estos jugadores han seguido una trayectoria similar a la de Fermín López, Gavi, Balde o Cubarsí: las categorías inferiores de La Masia y los escalones de la selección española como escuela de exigencia y método. Esa continuidad formativa no es casual, y sus efectos se ven en el campo.
El reto inmediato es el más difícil. Dar el salto a los primeros equipos y consolidarse en el fútbol profesional es donde muchos talentos juveniles se pierden. La diferencia entre una generación prometedora y una generación real se mide precisamente ahí.
La pregunta que deja este Europeo es inevitable: ¿cuántos de estos nombres estarán en la selección absoluta dentro de tres o cuatro años? Nadie puede saberlo aún. Pero por primera vez en mucho tiempo, hay razones concretas —no solo esperanzas— para pensar que la respuesta podría ser varios.
