El incendio de La Mierla lleva días sin dar tregua en la Sierra Norte de Guadalajara. Desde que se declaró el pasado jueves, las llamas han quemado ya más de 26.000 hectáreas —el doble que el mayor incendio registrado hasta ahora en Castilla-La Mancha— y han trazado un perímetro de 120 kilómetros que sigue creciendo a cada actualización.
Más de 1.200 personas han tenido que abandonar sus casas. A algunos vecinos la orden de desalojo les llegó en plena final del Mundial de Fútbol. Nadie sabe aún cuándo podrán regresar.
Un incendio sin precedentes en Castilla-La Mancha
Para entender la magnitud de lo que ocurre en la Sierra Norte de Guadalajara, basta con una comparación. El mayor incendio registrado hasta ahora en Castilla-La Mancha fue el de La Riba de Saelices, en 2005, también en la provincia de Guadalajara: aquel fuego quemó 13.000 hectáreas y se cobró la vida de 11 personas. El de La Mierla ya duplica esa superficie y sigue avanzando.
El perímetro alcanza los 120 kilómetros. Solo durante la noche del domingo, las llamas sumaron 10 kilómetros más a ese contorno. «El incendio está muy lejos de ser controlado», reconoció Juan José Fernández, director de la extinción, desde el Puesto de Mando Avanzado en Tamajón.
Las condiciones del terreno no ayudan. Las rachas de viento llegan a los 50 km/h, y la orografía —llena de valles y barrancos— dificulta cada maniobra. El presidente Emiliano García-Page llegó a mencionar la aparición de bolas de fuego, un fenómeno extremo que no se veía en la región desde hace décadas.
33 pueblos evacuados y más de 1.200 personas fuera de sus hogares
Desde la noche del domingo se han desalojado 14 municipios más. En total, 33 pueblos han sido evacuados y otros 11 permanecen confinados, con más de 1.200 personas obligadas a dejar sus casas, muchas con muy poco tiempo para reaccionar.
A algunos vecinos la orden llegó por Es-Alert o por llamada directa de su alcalde mientras veían la final del Mundial. La mayoría pudo irse a casa de familiares o a su primera residencia. Otros se alojan en el pabellón polideportivo de Humanes, donde Cruz Roja habilitó un albergue desde el jueves, o en el punto de acogida con 120 camas del IES Brianda de Mendoza de Guadalajara, con capacidad para ampliarse si la situación lo exige.
El domingo también se suspendieron varios campamentos juveniles en la zona. Una mina de sílice en Naharros fue paralizada temporalmente para facilitar las evacuaciones por tierra.
Un dispositivo de extinción a máxima capacidad
Este lunes se han movilizado cerca de 400 efectivos, apoyados por una treintena de medios aéreos. La cifra varía según los turnos y relevos, pero la presencia sobre el terreno no ha bajado en ningún momento desde el inicio del incendio.
Al personal de Castilla-La Mancha se suman bomberos forestales de Madrid y Castilla y León, dotaciones urbanas de varias provincias y más de 350 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias. El Ejército de Tierra incrementará sus máquinas de ingenieros para mantener el ritmo nocturno, cuando los medios aéreos no pueden operar. En el frente terrestre, agricultores de municipios cercanos y de provincias como Soria colaboran con medio centenar de tractores abriendo cortafuegos.
La amenaza se extiende hacia Soria y Castilla y León
El incendio no respeta límites administrativos. Los técnicos del operativo INFOCAL de Castilla y León advierten de que las llamas podrían entrar en la provincia de Soria a través de un amplio frente entre los términos de Barcones y Retortillo, aunque la evolución dependerá de las condiciones meteorológicas y de los trabajos de extinción durante la tarde.
La Junta de Castilla y León ha reforzado sus medios en la zona y mantiene contacto directo con los alcaldes de los municipios más expuestos. Las organizaciones agrarias de Soria también se preparan para abrir fajas de defensa en los puntos establecidos por el operativo. Que el fuego pueda cruzar a otra comunidad autónoma añade una nueva capa de complejidad a una emergencia que ya desborda los recursos de una sola región.
Una herida profunda: el coste ecológico, social y económico
El impacto del incendio se medirá durante años. García-Page cifró el coste para las arcas regionales en casi 50 millones de euros —unos 20.000 euros por hectárea quemada— y eso antes de que el fuego se extinga.
La Sierra Norte de Guadalajara es un parque natural de 117.000 hectáreas cuya economía descansa sobre el aprovechamiento forestal, la ganadería extensiva y el turismo de naturaleza. Los tres sectores acumulan ya daños severos. Los alojamientos rurales registran cancelaciones masivas y el sector habla de un verano perdido, incluida la temporada del eclipse solar de agosto, uno de los eventos más esperados en la zona.
García-Page ha anunciado un plan de restauración que pedirá financiación al Gobierno central. Ese plan, sin embargo, no arrancará hasta que el fuego se extinga. Nadie hoy se atreve a poner fecha a ese momento. Lo que toca ahora es seguir conteniendo las llamas, proteger los pueblos que aún están en riesgo y esperar que el viento, que tanto ha complicado la situación, empiece por fin a jugar a favor.
