Durante décadas, las baterías ocuparon el último escalón del sistema eléctrico: reservas de emergencia, soporte puntual, infraestructura secundaria. Ese papel está cambiando a una velocidad que pocos anticiparon.
Según GlobalData, la capacidad mundial instalada de sistemas de almacenamiento de energía en baterías se multiplicará por seis entre 2025 y 2030, con un crecimiento anual del 42 %. No es una proyección marginal: es la señal de una reconfiguración profunda y silenciosa de cómo el mundo produce, gestiona y consume electricidad.
Un mercado que se multiplica por seis en cinco años
El informe Strategic Intelligence: Batteries in Power (2026) de GlobalData describe un crecimiento sin precedentes. La capacidad instalada de sistemas BESS pasará por seis entre 2025 y 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 42 %. Detrás de esa cifra convergen fuerzas estructurales que se refuerzan mutuamente: la expansión de las renovables, la electrificación industrial, la caída sostenida de los costes del ion-litio y el fortalecimiento progresivo de las cadenas de suministro globales.
China y Estados Unidos lideran con claridad. Al cierre de 2025, ambos países concentraban el 74,6 % de la capacidad instalada mundial, respaldados por marcos regulatorios favorables y grandes programas de adquisición a escala de red. Las políticas públicas no son un factor secundario: son el acelerador que convierte los objetivos de transición energética en proyectos concretos sobre el terreno.
El nuevo estándar: cuatro horas de autonomía
Durante años, dos horas de autonomía fueron suficientes. Ya no lo son.
Rehaan Shiledar, analista de energía de GlobalData, señala que el sector está adoptando sistemas de cuatro horas para responder a desajustes más prolongados entre producción renovable y demanda. El objetivo es preciso: desplazar la energía solar generada al mediodía hacia el pico de consumo vespertino, reducir los vertidos y aportar capacidad firme al sistema.
Este cambio ya se refleja en las licitaciones públicas. California exige una duración mínima de cuatro horas en la mayoría de proyectos nuevos. Australia sigue la misma dirección en Victoria y Nueva Gales del Sur, mientras el Reino Unido avanza desde los servicios de regulación de frecuencia hacia servicios energéticos de mayor duración. En Oriente Medio, los grandes proyectos híbridos de solar con almacenamiento ya se diseñan directamente para cubrir el suministro nocturno.
Las plantas híbridas, el modelo que se impone
La combinación de generación solar y almacenamiento en un mismo emplazamiento se consolida como modelo de referencia. Compartir ubicación y punto de conexión reduce costes y acorta los plazos de desarrollo. Las baterías capturan la energía solar que de otro modo se desperdiciaría y la entregan cuando los precios son más altos.
En California, el sobredimensionamiento fotovoltaico con almacenamiento del excedente ya es práctica habitual: permite inyectar potencia en los periodos de máxima demanda sin superar la capacidad autorizada de conexión. En Texas, donde los precios varían con intensidad tanto en el tiempo como en la geografía, las baterías generan ingresos mediante arbitraje, comprando electricidad barata y liberándola cuando los precios suben. Los mercados lo están incorporando sin demasiado debate.
Los centros de datos, nuevo frente estratégico para las baterías
Los centros de datos representan uno de los frentes de crecimiento más relevantes. Hasta ahora, las baterías cumplían allí un papel de soporte básico: sistemas de alimentación ininterrumpida que entraban en acción solo ante un corte. Ese rol está evolucionando con rapidez.
Según GlobalData, los sistemas BESS pasarán a gestionar de forma dinámica el flujo eléctrico entre la red y los equipos informáticos. Su capacidad de reacción en milisegundos ante caídas de tensión o alteraciones de frecuencia los convierte en un recurso activo, no pasivo. También contribuirán a controlar los picos de demanda y a suavizar variaciones bruscas de carga, reduciendo los cargos por potencia.
El factor más estratégico apunta al futuro inmediato: las baterías permitirán expandir centros de datos en zonas donde la red eléctrica tiene capacidad limitada. Con el auge de la inteligencia artificial impulsando la demanda de computación, esa flexibilidad puede determinar si un proyecto se construye o no.
El desplazamiento de energía, motor económico de una nueva era
GlobalData identifica el desplazamiento temporal de energía como el principal motor económico del almacenamiento con baterías a escala global. Las baterías absorben excedentes renovables y los suministran cuando la demanda y los precios son más altos, generando un sistema más fiable, con menos vertidos y menos congestión en las redes.
A medida que los costes sigan bajando y los proyectos diversifiquen sus fuentes de ingresos con respaldo regulatorio, ese papel se consolidará. Las baterías dejan de ser herramientas auxiliares para convertirse en infraestructuras críticas. Antes de 2030, los sistemas eléctricos con alta penetración renovable no se entenderán sin ellas. La pregunta ya no es si el almacenamiento será central en la transición energética, sino a qué velocidad cada mercado asume esa realidad.
