El amistoso de pretemporada de Vilalba tenía todos los ingredientes del fútbol de verano: césped pesado, piernas cargadas y un Deportivo que salió con su once más modesto, repleto de jugadores del Fabril y descartados. En ese contexto, Aubameyang era prácticamente el único con rango de titular reconocible en el equipo de Antonio Hidalgo.
Y fue, también, el único que rompió la monotonía de un partido encasquillado desde el primer minuto.
Un amistoso encasquillado desde el primer minuto
El césped de A Magdalena lucía en buen estado, pero en cuanto rodó el balón quedó claro que el terreno duro y lento iba a condicionar cada acción. Las ideas tardaban en aparecer. Los espacios brillaban por su ausencia.
El Deportivo presentó su once más modesto de toda la pretemporada. Varios jugadores del Fabril y otros considerados descartados formaron el bloque inicial, y Aubameyang era, en la práctica, el único futbolista con rango de titular en ese equipo. El Lugo no facilitó las cosas: presionó con orden desde el inicio y apenas dejó respirar al conjunto coruñés, que no lograba hilar fútbol con continuidad.
Zaka fue el primero en avisar, con una ocasión en el minuto 3. En el siguiente córner, el propio Aubameyang estuvo cerca de inaugurar el marcador. Dos ráfagas breves, sin continuidad, que no alteraron la dinámica de un encuentro que seguía atascado.
La cabalgada que cambió el partido
En ese contexto de bloqueo colectivo, Aubameyang hizo lo que distingue a los jugadores de calidad: resolver lo que el equipo no podía resolver. En el descuento del primer tiempo protagonizó una carrera y una definición descritas como espléndidas para marcar el 1-0. Una cabalgada «marca de la casa», según las crónicas.
Fue el único momento de calidad sostenida en toda la primera mitad. Una acción individual que abrió el cerrojo que ninguna combinación colectiva había logrado forzar.
Antes de ese gol, el Lugo también había generado peligro. Un par de disparos desde la frontal recordaron que el partido no era un monólogo coruñés. Aubameyang, sin embargo, tuvo la última palabra antes del descanso, confirmando que es, por ahora, el jugador diferencial de este Deportivo. El resto del equipo todavía busca su mejor versión.
Segunda mitad: más libertad, menos puntería
El descanso pareció liberar al partido. Desapareció esa incomodidad que había encorsetado los primeros cuarenta y cinco minutos, el Deportivo mostró más calidad y el Lugo cedió algo de terreno.
Zaka fue el más activo del equipo coruñés en esa segunda parte, con un par de ocasiones claras antes de la hora de juego, fiel a su perfil de ariete incansable. Ninguna acabó en gol. Bil también dispuso de una oportunidad: un cabezazo a placer, servido por Kevin, que se marchó alto cuando parecía más sencillo marcar que errar. Ese tipo de detalles explican por qué el marcador no se movió del 1-0.
El Deportivo dominó, generó y no concretó. Una constante del fútbol de pretemporada que, en este caso, dejó la sensación de que el equipo tiene más recursos de los que mostró en el primer tiempo.
Soriano y Amatucci dan aire, pero el gol sigue resistiéndose
En el carrusel de cambios aparecieron dos nombres que aportaron dinamismo inmediato: Mario Soriano y Lorenzo Amatucci. Su entrada dio al Deportivo más fútbol, más ritmo y mayor claridad en la circulación del balón. Con ellos sobre el campo se generaron ocasiones adicionales, pero la portería rival siguió sin ceder.
El marcador se quedó en el 1-0 firmado por Aubameyang en el descuento del primer tiempo. El partido se disputó ante unos 1.500 espectadores en A Magdalena, en el tradicional amistoso de pretemporada de Vilalba, una cita que el Deportivo considera casi propia.
El primer triunfo de la pretemporada ya está en el casillero. Queda trabajo por delante. La gira europea será el siguiente examen, y todo apunta a que el equipo de Hidalgo querrá presentarse con una versión más afinada, con más gol y más continuidad. Aubameyang ya ha mostrado de qué es capaz. Ahora toca que el resto le siga.
