El Sporting de Gijón resolvió el amistoso ante la Gimnástica de Torrelavega antes de que se cumpliera el cuarto de hora: tres goles en quince minutos, cinco al final. Un resultado que habla por sí solo.
El partido, previsto en El Malecón como primer Memorial Manolo Preciado, terminó disputándose en Mareo. Allí, el equipo de Larcamón ofreció una actuación que dejó indicios claros sobre el funcionamiento de su modelo y sobre los jugadores que empiezan a diferenciarse dentro del grupo.
Quince minutos para resolver el partido
Al Sporting no le hizo falta más de un cuarto de hora para sentenciar el encuentro. Tres goles en ese tramo inicial disiparon cualquier opción que pudiera albergar la Gimnástica de Torrelavega.
El primero nació de una combinación de toque corto desde atrás. Pablo Vázquez rompió el guion con un balón en largo para Otero, que bajó el esférico para Guille Rosas. Rosas puso a correr a Gelabert, quien con un regate al portero cedió a Iosifov para que empujara al fondo de la red.
El segundo lo firmó Otero con criterio. Una conducción de Duñabeitia desencadenó la jugada: el central pasó a Gaspar, que identificó la carrera del delantero y le dejó medio campo libre. Otero no perdonó. Resolvió con una vaselina sobre Pablo Vinatea que no dejó réplica posible.
El tercero llegó al filo del minuto quince. Iosifov se perfiló hacia el interior desde la banda izquierda, puso un centro medido para Guille Rosas, que remató solo ante el portero. Tres goles, cuatro acciones distintas, el mismo resultado: partido liquidado antes de que la Gimnástica pudiera reaccionar.
Iosifov, el dueño de la banda izquierda
Si hay un nombre que salió reforzado del amistoso, ese es Nikita Iosifov. El extremo ruso fue el jugador más desequilibrante del encuentro y acumuló minutos suficientes para consolidar su candidatura como titular en el carril izquierdo.
Su mayor amenaza llegaba cuando se perfilaba hacia el interior. Capaz de golpear con ambas piernas, generaba dudas constantes en los defensores rivales: nunca sabían si iba a continuar por fuera o buscar el disparo a portería. Esa incertidumbre, sostenida durante todo el partido, es difícil de fabricar.
Participó directamente en varios goles y mantuvo el nivel durante todo el tiempo que estuvo sobre el césped. Una declaración de intenciones de cara al inicio de la liga.
La sociedad Gelabert-Gaspar: motor creativo del equipo
Detrás de Otero, Gelabert y Gaspar funcionaron como un engranaje bien ajustado. Los dos mediapuntas mostraron entendimiento desde los primeros minutos, aprovechando los espacios entre líneas con movimientos coordinados y una presión alta tras pérdida que encaja con las exigencias de Larcamón.
Gaspar firmó el cuarto gol con una volea dentro del área que fue uno de los momentos más destacados del encuentro. No fue un gol de delantero: fue el gol de un mediapunta que llega, que aparece cuando importa.
La movilidad de ambos detrás de la punta apunta a uno de los sellos del equipo esta temporada. Su capacidad para asociarse y llegar al área con peligro añade una dimensión que pocos rivales podrán ignorar fácilmente.
Guillamón debuta con clase y Pablo García cierra la goleada
La segunda parte sirvió para que Larcamón moviera el banquillo y distribuyera minutos. Entre los que salieron, el recién llegado Guillamón, que apareció junto a Sarco y Pablo García con algo más de media hora por delante.
No tardó en dejar su huella. Sus primeras notas de calidad llegaron en forma de un desplazamiento en largo preciso que dejó solo a Pablo García frente al portero. El delantero no falló y anotó el quinto gol, su segundo tanto de la pretemporada.
Una sola acción no es determinante, claro. Pero la calidad del pase de Guillamón, y la lectura del juego que implicó, generó expectativas fundadas sobre lo que puede aportar cuando el campeonato empiece en serio.
Sombras del partido: la lesión de Pablo Vázquez
No todo fueron buenas noticias en Mareo. Pablo Vázquez tuvo que abandonar el campo en la primera parte tras un encontronazo que le provocó un fuerte dolor en la zona lumbar derecha. Salió asistido por los servicios médicos y no regresó al terreno de juego.
También se registraron amagos de lesión de Guille Rosas y Otero, aunque ambos pudieron continuar. Son los contratiempos habituales de la pretemporada, pero cualquier baja en el centro de la defensa merece seguimiento. Konrad, la incorporación más reciente, se ejercitó al margen del grupo y no participó en el amistoso.
El próximo examen llegará pronto: el viernes, el Sporting se medirá al Racing de Santander en un derbi que pondrá a prueba el estado real del equipo antes de que comience lo que de verdad importa. Lo visto ante la Gimnástica invita al optimismo, pero el derbi dirá mucho más.
