Raúl Martín Presa llegó a la entrevista cargado de documentos. Carpetas, informes, actas notariales. Una semana de silencio y de máxima tensión en torno al Estadio de Vallecas terminaba así, con el presidente del Rayo dispuesto a «hablar de todo».
Fuera, el ambiente era de incertidumbre. Aficionados que habían pagado su abono sin saber dónde verían a su equipo. Pintadas en el estadio. Y algo más grave: una corona funeraria enviada a casa de su madre de 86 años. Lo que está en juego en Vallecas en los próximos días va mucho más allá de un partido de fútbol.
Un error administrativo que desató una tormenta
Presa no esquivó la responsabilidad. Lo primero que hizo fue pedir disculpas. El club no entregó a tiempo la documentación requerida por la Comunidad de Madrid, y eso desencadenó todo lo que vino después. «Un error humano, sin mala voluntad», explicó el presidente. Sin intención de ocultar nada.
Lo que la Comunidad abrió no fue una retirada definitiva de la concesión, sino un expediente de incoación de extinción. Presa insiste en ese matiz: hay plazos de recurso, hay vías legales abiertas. La situación es grave, pero no irreversible.
Lo que más lamenta el presidente es no haber recibido una llamada de aviso. Una simple llamada, dice, habría bastado. Él mismo reconoce que desconocía la existencia del requerimiento activo, porque esos trámites los gestionan departamentos internos del club.
Presa pidió disculpas públicamente y las reiterará «las veces que haga falta». Pero también reclamó proporcionalidad. «Es como saltarse un semáforo y recibir una condena perpetua», dijo. El error merece una multa, no la extinción de la concesión.
La batalla de los informes: ¿está Vallecas en condiciones?
El martes de la semana pasada, el club recibió una auditoría de más de cien páginas elaborada por la Comunidad de Madrid. El documento denuncia deficiencias de seguridad y salubridad. El Rayo la considera inexacta, basada en una inspección visual superficial.
El problema de fondo es metodológico. El auditor llegó al estadio sin identificarse como tal, fue atendido por el conserje y acompañado donde pidió, pero ese empleado no era la persona adecuada para entregar documentación técnica ni para explicar el estado real de las instalaciones. A partir de esa visita tan limitada se elaboró el informe que ahora amenaza la concesión.
El club respondió con su propia documentación: una auditoría independiente y un acta notarial con fotografías de todas las instalaciones, elaborada la semana pasada. Según Presa, ese acta acredita que el estadio es seguro y salubre.
Los sistemas de seguridad, según el presidente, están en regla: plan de autoprotección, extintores revisados, detectores de humo operativos, sistemas contra incendios verificados y luces de emergencia funcionando. «Si alguna se ha fundido, se ha sustituido», afirmó.
De los peores incumplimientos de LaLiga a cero en dos años
Hace dos años, el Rayo Vallecano era el club con más puntos de incumplimiento del reglamento de estadio de LaLiga. Presa lo admite sin rodeos: «Se nos caía la cara de vergüenza». Hoy, según el presidente, el estadio no acumula ni un solo incumplimiento.
El cambio no fue casual. El club ha invertido millones en mantenimiento: reforma de la sala de prensa, adaptación de vestuarios y cumplimiento de las exigencias progresivas de LaLiga y la UEFA. Inversiones concretas, documentadas, que contrastan con la imagen de abandono que proyecta la auditoría de la Comunidad.
El dato que más repite el presidente es este: desde 2011, se han disputado más de 300 partidos en Vallecas sin un solo incidente de seguridad registrado. Incluido septiembre de 2012, cuando unos vándalos cortaron todos los focos del estadio.
Quedan pendientes dos problemas estructurales. Uno es la superpoblación de palomas, que Presa dice haber intentado resolver sin éxito. El otro es la desaparición de los cubos de basura municipales, reclamados en repetidas ocasiones pese a que el club paga una tasa de basura significativa.
Burgos como plan B y el riesgo real de descender
Encontrar un estadio alternativo no fue fácil. El Metropolitano quedó descartado porque solo podía garantizar el primer partido. El Leganés ofreció Butarque, pero únicamente para tres encuentros, lo que obligaba al Rayo a comprometerse económicamente sin ninguna certeza sobre su propio estadio.
La solución llegó el viernes por la tarde. El Burgos CF aceptó ceder su campo sin condiciones, con el respaldo expreso de la alcaldesa de la ciudad. Un gesto que Presa calificó directamente de generoso.
El presidente no disimula lo que está en juego deportivamente. «No jugar en Vallecas es medio mandarnos a Segunda», dijo. El calendario concentra muchos rivales directos en la primera vuelta, y perder la ventaja de jugar en casa desde el inicio podría ser determinante para la permanencia.
Los abonados pagaron su cuota sin saber dónde verán los primeros partidos. Presa dice entenderlo, compartirlo y sufrirlo. El partido ante el Alavés del 20 de agosto marca el horizonte inmediato de toda esta crisis.
Amenazas, una corona funeraria y la decisión de no rendirse
Pintadas en el estadio y en la ciudad deportiva. Pancartas con amenazas de muerte en un negocio familiar. Y el lunes antes de una reunión clave con la Comunidad, una corona funeraria enviada al domicilio de su madre: una mujer de 86 años con una enfermedad cardíaca grave y marcapasos. Sufrió un cuadro de ansiedad.
Presa atribuye estas acciones a los Bukaneros, el grupo ultra del club, y los acusa de querer instrumentalizar la crisis del estadio como arma contra su presidencia. «Están deseando que no juegue el Rayo en Vallecas para utilizarlo contra mí», afirmó.
La pregunta inevitable llegó: ¿se ha planteado vender el club? La respuesta fue directa. «No se puede ceder ante la extorsión». Eso, dice, es exactamente lo que buscan quienes presionan con amenazas.
Presa anunció denuncias ante la Policía y reclamó protocolos institucionales específicos para frenar este tipo de comportamientos en el fútbol. No es la primera vez: en 2021, tras una derrota en Sabadillo, asaltaron su domicilio con su madre dentro.
Lo que viene ahora
Todo apunta a los próximos días como el momento decisivo. La Comunidad de Madrid y el Rayo trabajan ya de forma conjunta sobre el terreno: técnicos de ambas partes, junto a representantes de LaLiga, visitaron el estadio para evaluar las condiciones reales de las instalaciones.
Presa se mostró optimista, aunque sin triunfalismos. El club está dispuesto a asumir actuaciones que corresponderían a la Comunidad si eso acelera el proceso. El objetivo es uno solo: que el Rayo juegue en Vallecas el 20 de agosto ante el Alavés.
Lo que ocurra en los próximos días no solo determinará dónde juega el Rayo sus primeros partidos. Puede marcar, según el propio presidente, si el club termina la temporada en Primera o en Segunda División. Pocas veces una gestión administrativa ha pesado tanto sobre un vestuario.
