jueves, julio 9, 2026
Vega Media Press
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo
No Result
View All Result
Vega Media Press
Home Deportes

FIFA suspende la sanción a Balogun con un artículo casi nunca usado: el delantero jugará ante Bélgica pese a su expulsión

by Dirección
9 de julio de 2026
in Deportes
Sala disciplinaria de la FIFA con mesa de conferencias, reglamentos oficiales y tarjeta roja sobre carpeta legal

La FIFA suspendió la sanción a Balogun mediante un artículo de uso excepcional, permitiéndole jugar ante Bélgica pese a su expulsión.

Folarin Balogun vio la tarjeta roja el 1 de julio. El VAR confirmó la expulsión. Y sin embargo, cuando la FIFA publicó la convocatoria para el partido de octavos de final ante Bélgica, el nombre del delantero estadounidense estaba ahí.

La noticia llegó como una anomalía difícil de explicar: un jugador sancionado por expulsión directa, disponible para jugar el siguiente partido del Mundial como si nada hubiera ocurrido.

La expulsión que no fue sanción

Durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina, el VAR revisó una acción de Balogun y confirmó la expulsión por una entrada de juego brusco y grave. Hasta ahí, todo seguía el cauce habitual. Pero la historia no terminó con el pitido final: Balogun volvió al terreno de juego para celebrar la clasificación junto a sus compañeros, pese a haber sido expulsado minutos antes, y ese gesto abrió un segundo frente disciplinario.

Al día siguiente, la FIFA inició un procedimiento formal. Los artículos invocados fueron el 66, relativo a las expulsiones, y el 14, sobre conducta indebida durante las celebraciones. La sanción automática de un partido parecía inevitable. Nadie esperaba otro desenlace.

Horas antes del encuentro ante Bélgica, la Comisión Disciplinaria de la FIFA publicó un comunicado que alteró el curso esperado.

El artículo 27: la clave reglamentaria que lo cambia todo

La FIFA fundamentó su decisión en el artículo 27 del Código Disciplinario, que permite suspender la ejecución de cualquier sanción disciplinaria con una única excepción: los casos de manipulación de partidos. Fuera de ese supuesto, la Comisión tiene margen para aplicarlo cuando lo estime oportuno.

En la práctica, la sanción deportiva de Balogun queda en suspenso durante un período de prueba de un año. Si en ese tiempo comete una infracción similar, deberá cumplir ambas sanciones. Es, en esencia, una condena condicional aplicada al fútbol.

La decisión no eliminó todas las consecuencias. La FIFA impuso una multa de 40.000 dólares: la mitad corresponde a la infracción del artículo 14 y la otra mitad, al artículo 66. La Federación de Fútbol de Estados Unidos fue declarada responsable solidaria del pago. Un matiz importante: la tarjeta roja nunca fue revocada. Lo que se suspendió no fue la expulsión en sí, sino sus efectos deportivos derivados. La distinción es técnica, pero el organismo la considera fundamental.

La sombra de Trump y las dudas sobre la independencia de la FIFA

La decisión habría generado debate por sí sola. El contexto la convirtió en una controversia mayor. Trascendió que Donald Trump había llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pocas horas antes de que se anunciara la suspensión de la sanción. La coincidencia temporal fue suficiente para que las críticas se multiplicaran, y la pregunta era directa: ¿influyó esa llamada en la resolución disciplinaria?

La FIFA respondió con firmeza. Insistió en que su Comisión Disciplinaria es independiente, tal como establecen sus Estatutos y el Reglamento de Gobernanza, y señaló que sus miembros cumplen criterios estrictos de imparcialidad.

Pero las instituciones no se defienden solo con comunicados. La credibilidad se construye con el tiempo y se erosiona con la percepción. En este caso, esa percepción resultó difícil de gestionar.

¿Precedente inédito o práctica habitual?

La FIFA se anticipó a otra crítica: que se trataba de una decisión diseñada a medida para una situación políticamente sensible. Su respuesta fue tajante. El organismo afirmó que decisiones similares se han adoptado anteriormente durante las eliminatorias del Mundial, aunque no ofreció casos concretos, y descartó que la medida fuera excepcional en términos reglamentarios.

También recordó que en la mayoría de las ligas afiliadas a la UEFA, revisar las consecuencias de una tarjeta roja es una práctica disciplinaria habitual. La diferencia, según la FIFA, es que en esos casos suele revocarse la tarjeta. Aquí no se revocó: solo se suspendieron sus efectos deportivos, lo que el organismo considera una medida más proporcionada.

Aun así, el episodio deja preguntas abiertas. Si el artículo 27 puede aplicarse en circunstancias tan visibles y políticamente cargadas, ¿debería tener límites más explícitos? ¿Quién garantiza que su uso futuro será igualmente consistente, independientemente de quién llame a quién?

La FIFA ha explicado su decisión. Lo que no ha podido evitar es que esa explicación genere más preguntas que respuestas.

Tags: BalogunBélgicadeporteexpulsiónFIFAMundialsanción
Previous Post

Pompeya tiene un nombre olvidado: el aragonés que dirigió su descubrimiento y desapareció de la historia durante tres siglos

Next Post

Captado con 14 años, siete dentro, 22 antecedentes: la historia de un joven que encontró el infierno donde le prometieron una familia

Categorías

  • Actualidad
  • Deportes
  • Economía
  • Gastronomía
  • Historia
  • Movilidad
  • Sin categoría
  • Turismo

Archivos

  • julio 2026
  • junio 2026
  • agosto 2025
  • julio 2025
  • junio 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • Política de privacidad
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Política de Cookies

© 2025 Vega Media Press

No Result
View All Result
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo

© 2025 Vega Media Press