Durante décadas, los combustibles fósiles dominaron sin rival la producción energética de la Región de Murcia. Eso cambió en junio de 2026.
Por primera vez en su historia, más del 51% de la energía generada en la región provino de fuentes renovables. La cifra no es solo un porcentaje: la potencia fotovoltaica instalada equivale hoy a la de tres centrales nucleares, y ya supera a las centrales de ciclo combinado del Valle de Escombreras.
Un mes de junio que batió todos los récords
En junio de 2026, la Región de Murcia produjo 889.301 MWh en total. El dato que cambia la historia es otro: el 51% de esa energía provino de fuentes renovables, principalmente solar fotovoltaica.
El consejero de Medio Ambiente, Industria y Universidades, Juan María Vázquez, calificó el momento de «hito histórico». Según sus palabras, 2026 será recordado como el año en que «la energía renovable superó a los combustibles tradicionales, gracias principalmente a nuestro sol».
La comparación con el año anterior habla por sí sola. En junio de 2025, las renovables representaban el 38,3% del mix energético regional. Un año después, ese porcentaje llegó al 50,7%. Doce puntos en doce meses no es una fluctuación: es una tendencia que ya nadie puede ignorar.
De 1.827 a 3.349 megavatios: la transformación en tres años
El salto no ocurrió de la noche a la mañana. Desde 2023, la potencia fotovoltaica instalada en Murcia ha crecido un 83%, pasando de 1.827 a 3.349 megavatios, según datos de Red Eléctrica.
Para dimensionar esa cifra, el consejero Vázquez ofreció una referencia concreta: esa capacidad equivale a la potencia combinada de tres centrales nucleares. Ya supera, además, a los ciclos combinados del Valle de Escombreras, que durante años fueron el pilar del sistema eléctrico regional.
La solar fotovoltaica es hoy la primera fuente de energía de la Región de Murcia. No la segunda, no una entre varias. La primera. El crecimiento interanual del conjunto de las renovables supera el 32%, un ritmo que pocos sectores industriales pueden igualar.
El sol como recurso estratégico: las 3.300 horas anuales que impulsan el cambio
Detrás de las cifras hay una decisión política deliberada. El Gobierno regional ha impulsado activamente la instalación de nueva potencia fotovoltaica como eje central de su política energética. Vázquez atribuye el crecimiento directamente al «empuje del Gobierno regional hacia la instalación de más potencia en el sector fotovoltaico».
La apuesta tiene una lógica geográfica difícil de rebatir. Murcia dispone de aproximadamente 3.300 horas de sol al año, y el consejero lo expresó con una imagen directa: ese recurso es el verdadero «petróleo» de la región. Una materia prima que no se agota, no depende de terceros países y no fluctúa al ritmo de los mercados internacionales.
El alcance estratégico trasciende lo local. España, como el resto de Europa, busca reducir su dependencia energética de agentes externos, y Murcia, con su capacidad solar, se posiciona como parte activa de esa respuesta.
Los combustibles fósiles caen por debajo del 50% por primera vez
El avance renovable tiene su contraparte inevitable. La producción a partir de gas natural y petróleo ha caído más de 12 puntos porcentuales en el último año. Por primera vez en la historia energética de la región, los combustibles tradicionales representan menos del 50% del mix.
No es una caída coyuntural provocada por un verano especialmente soleado. Es el reflejo estructural de una capacidad instalada que crece de forma sostenida y desplaza progresivamente a las fuentes fósiles. El punto de inflexión ya ocurrió.
Este descenso conecta con la tendencia nacional hacia la descarbonización del sistema eléctrico español, un proceso que avanza a ritmos distintos según la comunidad autónoma, pero que en Murcia acaba de cruzar un umbral simbólico y real al mismo tiempo.
Lo que viene después del hito
Un récord histórico no es un punto de llegada. Es, en todo caso, un punto de referencia desde el que medir lo que sigue.
La pregunta ahora es si Murcia puede mantener y ampliar este ritmo de crecimiento fotovoltaico. La capacidad instalada seguirá aumentando, pero también lo harán las exigencias sobre la red de distribución, el almacenamiento y la gestión de los excedentes. Son retos que el éxito de junio de 2026 ya no permite aplazar.
Lo que ese mes dejó claro es que el modelo energético regional ya no es el mismo. La siguiente fase no consistirá en superar a los fósiles. Consistirá en consolidar un sistema donde las renovables sean la base estable, y no solo el registro puntual de un mes de verano.
