La Ciudad Deportiva Afouteza, cerrada a cal y canto y sin un solo espectador en las gradas, no parecía el escenario ideal para una revelación. Pero el Sporting de Gijón convirtió un amistoso de julio en algo más: una victoria convincente por 0-2 ante el Celta Fortuna que mostró un equipo con personalidad, ideas claras y, sobre todo, un nombre nuevo que nadie esperaba que concentrara tanta atención.
Un triunfo que va mucho más allá del marcador
El Sporting firmó su segundo amistoso de pretemporada con una victoria clara: 0-2 ante el Celta Fortuna en Afouteza. El marcador, sin embargo, no refleja del todo lo que ocurrió sobre el césped. Miguel Conde vio anulado un gol por un fuera de juego muy ajustado y con bastantes dudas, mientras Gelabert y Ferreres también dispusieron de ocasiones claras para ampliar la ventaja. El 0-2 fue, en realidad, un premio demasiado corto.
La comparación con el estreno en Miramar resulta inevitable, y la mejoría salta a la vista. Más solidez defensiva, mayor personalidad con balón y una fluidez colectiva más asentada. No pareció un equipo de julio probando cosas, sino uno que empieza a tener una forma reconocible.
Larcamón volvió a utilizar dos onces completamente distintos para repartir minutos y explorar variantes. La pretemporada es su laboratorio, y el técnico argentino aprovecha cada oportunidad para seguir ajustando.
Los goles que allanaron el camino rojiblanco
El partido se decidió en un tramo de apenas diez o quince minutos al final del primer tiempo. Fue un noqueo. Primero, Otero estuvo a punto de marcar. Luego llegó el 0-1: Gaspar Campos remató desde la frontal del área con una precisión notable, colocando el balón por la escuadra. Un golazo en toda regla.
Cinco minutos después, el 0-2. Bruno Rubio reventó un balón al larguero y el rechace le cayó a Pablo García, que no perdonó. El canterano gijonés se juega su futuro en el club esta pretemporada, y ese gol tiene una lectura que va mucho más allá de los tres puntos de un amistoso.
El filial celeste, muy joven y repleto de juveniles, no tuvo respuesta para la intensidad rojiblanca en ese tramo final de la primera parte.
La gran novedad: Nikita Iosifov, el extremo que despertó todas las miradas
Si el partido ya ofrecía argumentos suficientes para el análisis, la irrupción de Nikita Iosifov en el segundo tiempo añadió el capítulo más interesante de la tarde. El extremo ruso fue uno de los nombres propios de Afouteza.
Con apenas unos entrenamientos bajo las órdenes de Larcamón, el jugador ya exhibe desborde, velocidad y un último pase que invita al optimismo. Cada arrancada sembraba la duda en la defensa celeste. Sus intervenciones tenían sentido dentro del esquema colectivo, algo que no es fácil de ver tan pronto.
Las dos acciones más destacadas llegaron en el segundo tiempo: primero dejó solo a Gelabert, que no encontró el gol; poco después asistió a Miguel Conde en el tanto anulado por ese fuera de juego tan discutido. Dos acciones que bien pudieron cambiar el marcador.
Es pronto para grandes conclusiones. Pero lo que mostró Iosifov en su primer partido con el Sporting justifica la expectativa generada.
Canteranos y variantes tácticas: el laboratorio de Larcamón
Uno de los experimentos más llamativos fue ver a Gaspar Campos actuar como delantero junto a Otero. Es una variante que Larcamón parece decidido a seguir explorando, y el gijonés respondió bien: participó, se asoció y acabó encontrando el premio del gol. A su alrededor, Mata y Bruno Rubio también sobresalieron, aportando verticalidad y presencia en zonas decisivas.
En el segundo tiempo, Ferreres dio profundidad por la derecha y rozó el gol en una ocasión muy clara. Los canteranos no actuaron como piezas de relleno, sino como jugadores que entienden lo que el entrenador les pide. Su integración en la dinámica del primer equipo fue otro de los aspectos positivos del encuentro.
Señales de identidad: el Sporting empieza a reconocerse en su idea
Hay algo en la forma en que este Sporting juega que empieza a ganar coherencia. El equipo se movió con naturalidad y descaro, como si ya interiorizara el modelo de juego del técnico argentino. No fue un partido perfecto, pero sí uno con argumentos reales.
Defensivamente, apenas se concedió peligro a un Celta Fortuna muy joven, lo que contrasta con la imagen más dubitativa del primer amistoso. La solidez fue evidente.
Quedan semanas de pretemporada. Larcamón seguirá ajustando piezas, dando minutos a jugadores que buscan su sitio y probando variantes hasta que arranque la competición. Lo visto en Afouteza, sin embargo, sugiere que este Sporting tiene más forma de lo que cabría esperar en pleno julio. Iosifov, los canteranos, la solidez colectiva: hay razones para seguir mirando con atención lo que viene.
