El Consello de la Xunta aprobó este lunes un techo de gasto no financiero de 15.022 millones de euros para 2027, un 5,5% más que el ejercicio anterior y la cifra más alta registrada en la serie histórica de la comunidad.
Lo que distingue este récord no es solo el volumen, sino su origen: por primera vez desde antes de la pandemia, el presupuesto se sostiene íntegramente con recursos ordinarios, sin aportaciones extraordinarias europeas ni fondos de recuperación. El hito llega justo cuando esos apoyos externos desaparecen definitivamente.
Un récord construido sin red de seguridad europea
El dato central es claro: 15.022 millones de euros, un 5,5% más que el año anterior. El matiz que cambia su significado es otro. Los recursos autonómicos propios crecen 747 millones, suficientes para compensar la desaparición del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia europeo, un fondo extraordinario que había acumulado más de 60.000 millones en aportaciones a las comunidades durante años. Ahora se cierra, y Galicia lo absorbe sin recurrir a ningún sustituto.
Es la primera vez en la serie histórica que el techo de gasto alcanza esta cifra sin apoyos externos. El conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, lo resumió con precisión: los presupuestos gallegos pasan a nutrirse en su totalidad de recursos ordinarios, algo que no ocurría desde antes de la pandemia.
Siete años de crecimiento y un paro rozando mínimos históricos
Las previsiones macroeconómicas acompañan al dato presupuestario. El Gobierno gallego ha revisado al alza su estimación de crecimiento del PIB para 2026, que pasa del 1,9% al 2,1%. Para 2027 la cifra se mantiene en el 1,9%, una proyección que el conselleiro calificó de «prudente» y que podría mejorar.
De cumplirse, Galicia encadenará siete años consecutivos de crecimiento sostenible. La comunidad prevé superar tanto la media española como la de la zona euro en evolución económica durante ese periodo. En el mercado laboral la tendencia también apunta en positivo: se espera que la tasa de paro caiga por debajo del 8%, hasta el 7,7%, lo que según Corgos rozaría mínimos históricos para la comunidad.
Las sombras del contexto: aranceles, guerra comercial e inestabilidad interna
Los datos positivos conviven con un entorno complicado. El conselleiro situó estas cifras en un marco de «ralentización global de la economía» marcado por incertidumbres externas e internas. Corgos mencionó las tensiones arancelarias impuestas por Estados Unidos, el impacto de la guerra comercial y las incertezas derivadas del conflicto en Oriente Próximo, factores sobre los que la Xunta no tiene margen de actuación directo.
Las internas preocupan en igual medida. El conselleiro criticó la falta de presupuestos del Gobierno central y el rechazo de la senda de estabilidad para 2027, dos elementos que, según su diagnóstico, generan inestabilidad económica. A eso se suma el cierre definitivo del estímulo inversor europeo, que deja de aportar recursos el próximo ejercicio.
La disputa sobre la regla de gasto y la deuda autonómica
Galicia presenta el techo de gasto máximo que permite la regla fijada por el Gobierno central. El conselleiro fue más lejos y denunció que esa regla de gasto y el objetivo de déficit del 0,1% son incompatibles entre sí, una posición que según Corgos comparte la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).
El argumento es técnico, pero tiene consecuencias prácticas. Si las comunidades cumplieran el objetivo de déficit marcado por el Gobierno, incumplirían la regla de gasto que las vincula. La contradicción, según la Xunta, hace inviable el marco que Madrid propone. En cuanto a la deuda, la ratio deuda-PIB se prevé en el 12,6%, en línea con el compromiso de reducción del endeudamiento neto.
Rueda rechazó la quita de deuda como solución aislada. Solo la aceptaría si va acompañada de un acuerdo de financiación autonómica satisfactorio para Galicia, y en un foro multilateral con el resto de comunidades, no en una negociación bilateral.
Próximos pasos: del Parlamento a los presupuestos de octubre
El techo de gasto aprobado este lunes se remitirá de inmediato al Parlamento gallego para su aprobación, primer paso formal de un proceso con fecha en el horizonte: en octubre, el Gobierno gallego prevé dar luz verde al proyecto de presupuestos para que entre en la Cámara e inicie su debate. Las prioridades declaradas incluyen el refuerzo de los servicios públicos, la innovación, el acceso a la vivienda y la preparación del Xacobeo.
Lo que venga a continuación determinará si este récord de gasto se traduce en políticas reales o queda atrapado en la negociación política. La capacidad de Galicia para aprobar unos presupuestos en vigor el 1 de enero, sin depender de fondos extraordinarios y en un entorno global incierto, será la verdadera prueba del modelo que la Xunta lleva años construyendo.
