Kansas City brillaba en la madrugada del 17 de junio de 2026 cuando Lionel Messi pisó el césped por última vez en un primer partido de Mundial. Treinta y ocho años, sexto torneo, partido número 200 con la camiseta albiceleste.
En las gradas, los aficionados argentinos cantaban el himno con la voz quebrada. Poco después, los primeros acordes de Muchachos se colaron entre el griterío del estadio. Algo en el ambiente decía que aquella noche no iba a ser una noche cualquiera.
Un inicio de alta tensión: dos goles anulados en diez minutos
El partido arrancó sin margen para los nervios. En el minuto 5, Messi ya había marcado. El estadio rugió, pero el VAR lo devolvió a la realidad: fuera de juego claro. El propio Messi ni lo celebró; se dio cuenta antes que el árbitro.
Argelia respondió de inmediato. En el 7′, Chaibi anotó para adelantar a los norteafricanos, aunque el gol también fue anulado por la misma razón. Dos tantos en menos de diez minutos, y el marcador seguía en cero.
Esos primeros compases revelaron a una Argelia agresiva, dispuesta a no ceder terreno ante la campeona del mundo. Argentina tardó en asentarse. Messi, sin embargo, ya mostraba su versión más comprometida: recuperó balones incluso en campo propio y participó en cada fase del juego.
El primer gol que abrió la historia: minuto 16
La espera duró poco. En el 16′, Rodrigo De Paul filtró un pase raso al centro con precisión milimétrica. Messi lo recibió solo en la frontal del área y no perdonó: zurda, potencia y colocación para batir a Luca Zidane. El 1-0 ya era oficial.
El gol fue mucho más que un tanto. Con esa anotación, Messi se convirtió en el jugador con más contribuciones de gol en la historia de los Mundiales, con 22, superando las 21 de Pelé. Un hito que llevaba décadas esperando dueño.
Marcó además en su quinto Mundial diferente, siendo solo el segundo jugador en la historia del fútbol en lograrlo. Las gradas argentinas volvieron a entonar Muchachos mientras el marcador comenzaba a contar una historia nueva.
El segundo gol y la resistencia de Argelia en la segunda mitad
Argelia salió del descanso con otra cara. Petkovic realizó tres cambios ofensivos de golpe; la entrada de Mahrez fue la señal más clara de sus intenciones. La presión alta argelina incomodó a Argentina durante los primeros minutos del segundo tiempo.
El 2-0 llegó en el 56′. El Dibu Martínez lanzó largo hacia Messi, quien abrió a Nico González. El centro al área encontró un rechace de cabeza que le quedó a Mac Allister, cuyo disparo no pudo retener Zidane. Messi llegó al rechace para anotar.
Argentina gestionó el partido con calma, aprovechando los espacios que dejaba un equipo argelino volcado al ataque. En el 65′, Zidane sacó una mano providencial ante un disparo de Messi desde la frontal que buscaba el hat-trick. El portero evitó por unos minutos lo inevitable.
Hat-trick en el 75′: el récord que todos esperaban
El tercer gol fue una obra de precisión. Nico González asistió a Messi desde la izquierda, y el capitán ajustó el balón al palo derecho de Zidane con su pie zurdo. Delicado, milimétrico, definitivo.
Con ese tanto, Messi se coronó como el máximo goleador de la historia de los Mundiales. El estadio de Kansas City estalló. Scaloni lo retiró del campo minutos después entre una ovación masiva, y el estadio entero —incluidos los aficionados argelinos— se puso en pie.
Era, además, el partido número 200 de Messi con la selección argentina. Solo Cristiano Ronaldo, que alcanzó esa cifra en 2023, le supera en internacionalidades en la historia del fútbol.
El significado histórico: más allá del marcador 3-0
Argentina ganó su primer partido de debut en un Mundial siendo campeona vigente. Un dato que, en sí mismo, ya habría merecido titulares. Pero la noche fue mucho más densa que eso.
En noventa minutos, Messi acumuló varios hitos en un solo partido: máximo goleador mundialista, mayor número de contribuciones de gol en la historia de la competición, gol en cinco Mundiales distintos y partido 200 con Argentina. Con 38 años, sigue siendo el jugador más determinante en el escenario más exigente del fútbol mundial.
La pregunta ahora no es si Messi puede seguir rindiendo a este nivel —la noche del 17 de junio respondió eso con claridad—. La cuestión es hasta dónde puede llegar Argentina en este Mundial 2026, con un Messi que parece decidido a no dejar ningún récord intacto.
