Hace cinco años, solo uno de cada diez coches vendidos en el mundo era eléctrico. En 2026, será uno de cada cuatro. Pero el dato más revelador de esta transformación no está donde muchos esperaban encontrarlo.
Mientras Europa y Estados Unidos acaparan el debate, países como Vietnam, Tailandia o Turquía están adoptando los vehículos eléctricos a un ritmo que sorprende incluso a los analistas. La electrificación global avanza, pero el mapa que está dibujando no se parece al que nadie había trazado.
Cinco años, tres veces más coches eléctricos en el mundo
El informe anual Electric Vehicle Outlook de BloombergNEF es contundente: en 2026, el 27% de los automóviles vendidos globalmente serán eléctricos, frente al 9% de hace cinco años. La trayectoria no se detiene ahí. Para 2035, más de la mitad de los vehículos de pasajeros vendidos en el mundo —el 52%— serán eléctricos.
Las ventas mundiales registrarán otro año récord en 2025, aunque el crecimiento se desacelera en algunos mercados relevantes. Detrás de la aceleración general hay dos fuerzas que actúan de forma simultánea: la caída sostenida del precio de las baterías de iones de litio y la llegada de modelos más asequibles impulsada por los mercados emergentes. Sin ambas actuando a la vez, el salto del 9% al 27% no habría sido posible.
El nuevo mapa de la adopción: mercados emergentes adelantan a Estados Unidos
Los datos de 2025 reconfiguran el mapa que muchos daban por establecido. En Singapur, casi la mitad de los coches vendidos fueron eléctricos. En Vietnam, la cuota alcanzó el 39%; en Tailandia, el 27%. En Turquía, las ventas de vehículos eléctricos de pasajeros se duplicaron en un solo año y ya representan el 22% del mercado.
No es un fenómeno cultural ni casual. Detrás de este crecimiento hay motivos muy concretos: la búsqueda de independencia respecto al petróleo importado, la apertura hacia fabricantes chinos y políticas industriales orientadas a la electrificación. Es, en esencia, una decisión estratégica.
Vietnam merece mención aparte. Sus ventas de eléctricos casi se duplicaron hasta las 179.000 unidades en 2025, y el 98% correspondió al fabricante local VinFast. Eso demuestra que una alta tasa de adopción no depende necesariamente de marcas chinas. En Turquía, el fabricante nacional Togg fue la segunda marca más vendida, solo por detrás de BYD.
China: dos tercios del mercado interno ya son eléctricos
En China, los vehículos eléctricos representan el 64% de todas las ventas de automóviles. Ningún otro gran mercado se acerca siquiera a esa cifra. El país no solo lidera en volumen: también domina en los mercados donde compite.
En Tailandia, las marcas chinas representaron el 88% de todos los eléctricos vendidos en 2025. Esa presencia responde a ventajas estructurales difíciles de replicar —cadena de suministro madura, menores costes de materias primas, financiación favorable y una competencia interna que presiona los precios a la baja de forma constante. Igualar esos costes de fabricación de baterías sigue siendo el principal desafío para el resto del mundo, y mientras esa brecha no se cierre, China mantendrá una posición de ventaja que va mucho más allá de las cuotas arancelarias.
Estados Unidos frena: recorte de incentivos y caída prevista de ventas
BloombergNEF ha rebajado por segundo año consecutivo sus previsiones de adopción en Estados Unidos. La causa principal es la retirada del apoyo regulatorio federal: recortes al alcance de la Ley de Reducción de la Inflación y eliminación de objetivos nacionales de eficiencia de combustible.
Las consecuencias son directas: las ventas de eléctricos caerán un 19% en 2026. Las proyecciones a largo plazo también se han ajustado, y se estima que solo el 24% del parque automovilístico estadounidense será eléctrico en 2040. Aleksandra O’Donovan, responsable de Vehículos Eléctricos de BloombergNEF, lo resume con precisión: la transición se vuelve «cada vez más desigual entre mercados». La tendencia de largo plazo permanece intacta, pero el ritmo dista mucho de ser uniforme.
El precio sigue siendo la barrera y el petróleo aún no ha dicho su última palabra
En Alemania, Italia y Reino Unido, los vehículos eléctricos siguen siendo de media un 17% más caros que sus equivalentes de combustión. La brecha se ha reducido desde el 34% de 2024, pero para millones de compradores ese diferencial sigue siendo decisivo.
El petróleo tampoco desaparece. La demanda mundial de combustibles para el transporte por carretera no alcanzará su máximo hasta 2029. En 2040 seguirán circulando más de 1.000 millones de coches con emisiones directas, y más del 80% de los camiones continuarán siendo de combustión. No será hasta 2047 cuando el número de eléctricos en circulación supere al de vehículos de combustión interna.
Billones en juego: inversión, redes eléctricas y el horizonte de 2035
La magnitud económica de esta transición es difícil de ignorar. Las ventas de vehículos eléctricos podrían generar 2,2 billones de dólares anuales en 2035, más otros 524.000 millones en infraestructura de recarga hasta esa fecha. Son cifras que transforman industrias enteras, no solo la del automóvil.
La demanda eléctrica asociada a los vehículos crecerá de 367 TWh en 2025 a más de 2.700 TWh en 2040, y absorber ese volumen exigirá más de 800.000 millones de dólares de inversión en redes eléctricas. La electrificación del transporte no es solo una historia de coches: es también una historia de infraestructura energética a gran escala.
En cuanto al impacto sobre el petróleo, la electrificación evitará una demanda de 25,8 millones de barriles diarios de combustible para carretera en 2040. Esa cifra equivale a cuatro veces el ahorro combinado de la aviación, el transporte marítimo y la petroquímica. Los autobuses urbanos ya lideran la transición: en más de 20 países, más de la mitad de las ventas de autobuses municipales son eléctricas.
Lo que viene es una carrera de fondo con ganadores distintos según el mercado. Los países que combinen políticas estables, acceso a fabricantes competitivos y redes eléctricas preparadas marcarán el ritmo; los que retiren incentivos o dependan de una sola cadena de suministro verán cómo otros les adelantan. El mapa sigue cambiando, y 2035 llegará antes de lo que parece.
