Rusiñol llegó a Sitges por casualidad y Dalí creció en Cadaqués entre artistas: así dos pueblos mediterráneos se convirtieron en algo irrepetible
Santiago Rusiñol no buscaba Sitges. Viajaba en tartana hacia Vilanova i la Geltrú para ver dos cuadros de El Greco cuando, al cruzar las costas del Garraf, una parada imprevista lo llevó a cenar con unos vecinos y a conocer a los pintores luministas del pueblo. Al día siguiente, ya no quería marcharse. A miles de kilómetros, un niño llamado ...
