Atrapado en un concurso de acreedores, el Real Murcia convierte su estadio en un negocio de siete días a la semana
Un martes cualquiera, sin partido, el Enrique Roca no está vacío. Las terrazas tienen gente, las salas VIP están abiertas y el estadio funciona como si el fútbol fuera solo una excusa. Es una imagen poco habitual para un club sumido desde junio en un concurso de acreedores, bajo la supervisión de un administrador concursal que vigila cada movimiento económico. ...
