España pasó de 250.000 extranjeros a más de 7 millones en cuarenta años, y las consecuencias económicas apenas empiezan a medirse
Durante generaciones, España fue un país que exportaba personas. Sus ciudadanos cruzaban el Atlántico o se instalaban en las fábricas del norte de Europa en busca del futuro que aquí escaseaba. Esa imagen pertenece ya a otro tiempo. En cuatro décadas, el giro ha sido radical: de menos de 250.000 extranjeros residentes en 1986 a más de 7 millones hoy, ...
