Diez mil años de presencia humana en los Pirineos desafían la imagen de unas montañas inhóspitas y casi desiertas
Durante siglos, las grandes montañas fueron percibidas como territorios hostiles, apenas transitados por pastores o cazadores ocasionales. Esa imagen dominó también la arqueología: las cumbres eran espacios secundarios, marginales, ocupados solo en circunstancias excepcionales. Ahora, una investigación desarrollada en el corazón de los Pirineos catalanes está poniendo en cuestión ese relato de forma contundente. Un prejuicio científico que duró décadas ...
