Una empanada esculpida en 1188 entre los condenados del Pórtico de la Gloria esconde un mensaje sobre el pecado que el arte ha guardado durante siglos
En el arco del Juicio Final del Pórtico de la Gloria, entre figuras retorcidas de dolor, un hombre de vientre hinchado muerde una empanada para toda la eternidad. La escena lleva ahí desde 1188, cuando el Maestro Mateo terminó su obra en la Catedral de Santiago de Compostela. ¿Qué hace un plato cotidiano en medio de los condenados? La respuesta, ...
