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Platón ya lo intuía: la física cuántica lleva un siglo demostrando que la realidad que percibimos podría ser solo una sombra

by Paula Gutiérrez
14 de junio de 2026
in Sin categoría
Silueta humana en una cueva oscura contemplando sombras cuánticas proyectadas en la pared de piedra

Una figura solitaria frente a las sombras de la caverna de Platón, donde diagramas cuánticos y patrones de interferencia se proyectan en la roca ancestral — metáfora de la realidad oculta.

La ciencia más rigurosa del siglo XX llegó a una conclusión que suena extrañamente filosófica: la realidad no existe de forma objetiva e independiente del observador. Lo que percibimos no sería la realidad en sí, sino algo parecido a lo que Platón describió hace veinticinco siglos en su mito de la caverna: sombras proyectadas en una pared.

La mecánica cuántica no lo intuye ni lo sugiere como metáfora. Lo establece como resultado experimental al estudiar el comportamiento de la materia a escala atómica y subatómica.

Un joven de 26 años que cambió la física para siempre

A principios del siglo XX, la mecánica newtoniana dominaba la física. Describía el movimiento de los planetas, la caída de los cuerpos, el comportamiento de los gases. Pero cuando los científicos intentaron aplicar sus reglas al mundo subatómico, las ecuaciones dejaron de funcionar. La realidad a escala atómica obedecía a leyes completamente distintas, y nadie sabía cuáles eran.

En 1925, Werner Heisenberg tenía 26 años y cursaba su doctorado en Múnich. Ese año formuló los principios de la mecánica cuántica matricial, donde las matrices matemáticas desempeñaban un papel central. Erwin Schrödinger llegó poco después con una visión complementaria: tratar partículas diminutas, como los electrones, como paquetes de ondas.

Ambas aproximaciones eran matemáticamente equivalentes, pero filosóficamente opuestas. De ahí surgió una fractura que define la física moderna hasta hoy. Einstein y el propio Schrödinger —los llamados «realistas»— defendían que la realidad existe con independencia del observador. Bohr y Heisenberg, en cambio, sostenían que esa pregunta carece de respuesta significativa.

El principio de incertidumbre: cuando la realidad deja de ser predecible

Heisenberg fue más lejos que sus ecuaciones. Formuló el principio de incertidumbre: es imposible conocer simultáneamente la posición y el momento lineal de una partícula subatómica. No se trata de un límite tecnológico, sino de una limitación fundamental inscrita en la naturaleza misma de la realidad.

La Escuela de Copenhague, liderada por Bohr, construyó sobre esta idea una interpretación completa de la mecánica cuántica. Según esta visión, las partículas no tienen propiedades definidas hasta que son observadas, y la realidad cuántica es esencialmente probabilística. Max Born consolidó esta perspectiva al establecer la interpretación estadística de la función de onda: lo que la ecuación describe no es una trayectoria, sino una distribución de probabilidades. La física más rigurosa del siglo XX había entrado en un territorio que hasta entonces pertenecía a la filosofía.

Los multiversos: cuando cada observación divide la realidad

Con el tiempo, el Instituto de Copenhague fue perdiendo protagonismo. El liderazgo en física cuántica se desplazó hacia Estados Unidos, donde tomó forma una interpretación radicalmente diferente.

En 1957, Hugh Everett III publicó un texto que proponía una solución radical al problema de la medición cuántica. Su teoría de los muchos mundos sostenía que cada observación no colapsa la función de onda en un único resultado: el estado del observador «se ramifica» en múltiples estados simultáneos. Todas las ramas existen al mismo tiempo. Cada decisión, cada interacción, genera universos paralelos.

La diferencia respecto a Copenhague es filosóficamente considerable. Copenhague acepta la indeterminación como rasgo irreducible de la realidad; Everett propone que todo ocurre, pero en ramas distintas del universo. La cultura popular y el cine han explotado esta idea con entusiasmo, aunque la física todavía debate sus implicaciones reales.

La «inspiración cuántica»: una revolución que apenas empieza

El físico Juan Ignacio Cirac, pionero de la computación cuántica, describe el momento actual como una revolución en el procesamiento de la información. Dominar el mundo microscópico regido por las leyes cuánticas abre, según él, «una forma radicalmente distinta de procesar la información» con consecuencias tecnológicas todavía difíciles de anticipar.

El número especial de la revista TELOS reúne voces científicas de primer nivel para explorar estas ideas. Carlo Rovelli y el Premio Nobel de Física 2022 Alain Aspect reflexionan sobre los fundamentos de la teoría. Sonia Contera, catedrática en Oxford, aporta su perspectiva desde la frontera entre física y biología. Ruth Lazkoz, especialista en cosmología, formula una pregunta que resume el alcance de todo esto: ¿qué había antes del Big Bang?

Cuarenta años mirando hacia el futuro: TELOS y el conocimiento como bien común

El número 129 de TELOS llega con un rediseño integral que, según el presidente ejecutivo de Fundación Telefónica, «reinventa la puesta en escena de una revista en papel» combinando clasicismo y modernidad. El monográfico sobre física cuántica celebra cuatro décadas de una publicación que aspira a ser, en palabras de sus editores, un «café virtual» europeo: un espacio de debate accesible, gratuito y abierto a todos.

El archivo de TELOS, cuyos primeros textos aparecieron en 1985, funciona hoy como un portal de conocimiento en abierto. La visión que lo sostiene conecta ciencia, tecnología y democracia: la idea de que comprender el mundo es una condición necesaria para transformarlo.

Quizás eso sea lo más relevante de cuanto la física cuántica ha puesto sobre la mesa en un siglo. No solo ha modificado nuestra comprensión de la materia; ha cambiado lo que significa conocer. Si la realidad depende del observador, la pregunta sobre qué es real no puede separarse de la pregunta sobre quién observa, desde dónde y con qué herramientas. Platón lo intuyó desde una caverna. La física lo está midiendo desde un laboratorio.

Tags: cienciafilosofíafísica cuánticamecánica cuánticaPlatónrealidadteoría de los muchos mundos
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