Antes de realizar el primer corte, el cirujano ya ha operado esa rodilla varias veces. Lo ha hecho en un entorno virtual, analizando la anatomía exacta del paciente, ajustando ángulos y anticipando cómo responderá el implante una vez colocado.
La artroplastia total de rodilla es hoy una de las intervenciones más practicadas en cirugía ortopédica, con tasas de mejora significativa que superan el 90% de los casos. Una nueva plataforma de asistencia robótica está elevando ese estándar todavía más.
La artrosis de rodilla, una epidemia silenciosa que llena las consultas de traumatología
La artrosis de rodilla destruye progresivamente el cartílago articular. Cuando ese tejido pierde su capacidad de amortiguación, los huesos rozan entre sí y generan dolor, inflamación y pérdida funcional. El resultado es una limitación real y concreta en la vida cotidiana de quien la padece.
El envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida y la obesidad han incrementado su prevalencia de forma sostenida, hasta convertirla en una de las principales causas de consulta en traumatología de rodilla en todo el mundo.
El abordaje comienza siempre por medidas conservadoras: pérdida de peso, fisioterapia, antiinflamatorios e infiltraciones. Cuando estas opciones se agotan y el dolor compromete la calidad de vida, la artroplastia total de rodilla se convierte en la alternativa más eficaz. Es, de hecho, una de las intervenciones ortopédicas más realizadas a escala global.
Qué es el sistema CORI y por qué no es el robot quien opera
El sistema CORI es una plataforma de asistencia robótica. Eso significa algo concreto: el cirujano sigue tomando todas las decisiones y ejecutando cada paso de la intervención. El robot no actúa de forma autónoma ni reemplaza al especialista.
Lo que CORI aporta es información precisa y herramientas de navegación. Durante la cirugía, se colocan rastreadores en el fémur y la tibia que registran la posición exacta de los huesos en tiempo real y transmiten esos datos al sistema. Con esa información, la plataforma genera un modelo tridimensional de la articulación.
El cirujano puede analizar la anatomía y la biomecánica del paciente concreto que tiene delante, no las de un paciente promedio. La tecnología amplía las capacidades del especialista. No lo sustituye.
Planificación digital: ensayar la cirugía antes de abrir el quirófano
El modelo 3D permite diseñar un plan quirúrgico completamente personalizado sin necesidad de un TAC previo, lo que simplifica el proceso para el paciente.
Antes del primer corte real, el cirujano ensaya virtualmente la intervención: compara distintos escenarios, ajusta ángulos y determina la posición ideal de cada componente protésico. Solo entonces se pasa al quirófano.
El equipo médico lo describe con precisión: «No trabajamos únicamente con referencias anatómicas estándar, sino con información específica de cada paciente.» Esa diferencia tiene consecuencias directas. La correcta colocación del implante es el factor que más influye en los resultados funcionales a largo plazo, y la planificación digital permite reproducir con exactitud lo que se ha diseñado previamente.
Cirugía robótica frente a cirugía convencional: qué cambia en el quirófano
En una intervención convencional, el cirujano se orienta mediante radiografías y referencias anatómicas generales. Son herramientas válidas, pero estáticas. La cirugía robótica incorpora datos dinámicos en tiempo real: posición de los huesos, estado de los tejidos blandos y comportamiento de los instrumentos a lo largo del procedimiento.
Esa información adicional mejora la evaluación del equilibrio ligamentoso y aumenta la reproducibilidad de los resultados. Lo que antes dependía en gran medida de la experiencia acumulada del cirujano puede medirse y verificarse ahora de forma objetiva.
El equipo de la Unidad de Rodilla de Quirónsalud Valencia lo resume así: «Hoy disponemos de mucha más información durante la intervención que hace unos años. Podemos medir, planificar y verificar aspectos que anteriormente dependían en mayor medida de la experiencia del cirujano y de instrumentos mecánicos convencionales.»
Quién puede beneficiarse y hacia dónde se dirige la cirugía de rodilla
Prácticamente cualquier candidato a una prótesis de rodilla puede beneficiarse de la asistencia robótica. El sistema resulta especialmente valioso en casos complejos: deformidades importantes, alteraciones de la alineación de la pierna o anatomías que exigen una planificación muy precisa.
También es una herramienta útil para pacientes activos que buscan recuperar un alto nivel funcional. En esos perfiles, la personalización marca una diferencia tangible.
La tendencia global apunta en una dirección clara: procedimientos cada vez más basados en datos objetivos y adaptados a cada persona. Los especialistas de Quirónsalud Valencia lo expresan con una frase que resume bien este cambio: «Hemos pasado de una cirugía basada principalmente en referencias anatómicas generales a una cirugía mucho más personalizada.»
Sistemas como CORI no representan el punto de llegada. Son el punto de partida de una nueva forma de entender la cirugía de rodilla, en la que la experiencia del cirujano y la tecnología trabajan de forma conjunta para ofrecer resultados más predecibles y recuperaciones más eficaces.
