Los mercados mayoristas de Alemania, Bélgica y los Países Bajos amanecen estos días con los puestos repletos de melocotones, nectarinas y albaricoques españoles e italianos. La fruta llega en abundancia, pero los precios cuentan otra historia: en algunos casos, apenas alcanzan para cubrir lo que costó producirla.
La temporada 2026 arranca con volúmenes históricamente altos en España, Francia, Italia y Grecia. El tiempo fresco y lluvioso instalado en el norte de Europa frena, al mismo tiempo, la demanda que el sector necesitaría para absorber tanta oferta.
Una cosecha récord llega al mercado en el peor momento
España prevé 1.624.400 toneladas de fruta de hueso en 2026, un 6% más que en 2025 y un 14% por encima de la media de las cinco temporadas anteriores. La capacidad productiva se ha recuperado tras un invierno suave y sin grandes incidentes meteorológicos, con casi todas las regiones registrando volúmenes estables o al alza.
El problema es que esta abundancia coincide con una demanda débil. El tiempo fresco y lluvioso en el noroeste de Europa retrasa el consumo estacional de fruta de verano, y los mercados tienen una capacidad de absorción similar a la de otros años, aunque la oferta es considerablemente mayor.
La tensión se traslada directamente a los precios. «Los precios apenas son rentables, teniendo en cuenta que los costes de producción han aumentado significativamente por la inflación», advierte un exportador español. Más fruta, misma demanda, márgenes cada vez más estrechos.
El efecto dominó en los precios: de Murcia a los mercados mayoristas alemanes
El impacto recorre toda la cadena europea. En Alemania, la mayor disponibilidad desbordó la capacidad de absorción del mercado y, para evitar acumulaciones de stock, los operadores redujeron precios de forma sostenida. La fruta de calibre pequeño llegó a venderse por tan solo 1,50 €/kg antes del fin de semana.
En Italia, los precios mayoristas de melocotones y nectarinas cayeron un 10% en una sola semana. Las tormentas de granizo en Apulia provocaron que se lanzara al mercado una gran cantidad de fruta de segunda calidad, agravando la caída generalizada. Los exportadores italianos compiten además en desventaja: los precios españoles son hasta 0,40 €/kg más bajos para calibres equivalentes, lo que frena sus exportaciones.
Bélgica presenta un panorama desigual. Solo los productos de mayor calidad mantienen sus niveles de precio, mientras la fruta estándar enfrenta presión creciente ante consumidores que posponen sus compras por las previsiones meteorológicas inestables.
El clima como variable impredecible: granizo, lluvias y olas de calor
El tiempo no solo frena la demanda; también complica la oferta. En Lleida y Aragón, las olas de calor de semanas atrás ralentizaron el crecimiento de la fruta temprana, reduciendo los calibres disponibles principalmente a B y C. Las variedades de mayor tamaño aún no han alcanzado su punto álgido.
En Francia, los episodios de granizo en el Valle del Ródano y las lluvias excesivas durante la floración en Rosellón reducirán los volúmenes de albaricoque hasta un 25% en algunas zonas. La producción nacional se revisa a la baja, aunque el conjunto de la campaña sigue por encima de la media reciente.
California ilustra cómo el clima desordena los calendarios: la temporada se adelantó entre tres y cuatro semanas, provocando el solapamiento de variedades y una cosecha dominada por frutos de menor tamaño. Grecia, en cambio, registra un aumento del 20% en albaricoque gracias a la ausencia de incidencias, aunque incluso allí los agentes advierten del impacto creciente del cambio climático en la región mediterránea.
La fruta plana y las variedades premium: las apuestas del sector para diferenciarse
Ante la presión generalizada sobre los precios, el sector busca márgenes en los segmentos de mayor valor. La nectarina plana —conocida como platerina— consolida su crecimiento en Europa: la demanda del retail aumenta, la superficie plantada se amplía y se espera mayor disponibilidad en los próximos años.
En Francia, el segmento de fruta plana alcanzará unas 4.500 toneladas estimadas en 2026. En Turquía, los melocotones planos representan ya entre el 5% y el 8% de la producción total del país, que supera 1,1 millones de toneladas anuales de melocotones y nectarinas.
En Italia, las variedades premium de albaricoque —Antonio Errani, Flopria, Tsunami— entran al mercado con precios de entre 2,30 y 3,00 €/kg, muy por encima de las variedades tempranas en declive. La nectarina plana Ondine debuta esta temporada con el doble de volumen respecto al año anterior, resultado de un proyecto internacional con cinco países participantes.
Más allá de Europa: mercados emergentes y temporadas desincronizadas
El exceso de oferta no es solo un fenómeno europeo. Chile califica la temporada 2025/26 como una de las peores de los últimos años: la oferta mundial superó la demanda internacional, los márgenes fueron negativos y varios exportadores decidieron directamente no enviar fruta. Algunos operadores han iniciado procesos de reestructuración comercial.
Brasil y México también sufrieron las consecuencias. La fruta llegó con una madurez avanzada, los precios fueron bajos y los rendimientos no compensaron las pérdidas acumuladas. El problema no es local ni coyuntural: es estructural y afecta a toda la cadena global.
Turquía, en cambio, recupera los niveles de exportación de 2024 y apunta a nuevos destinos: Singapur, Malasia, Camboya, Kenia y Mauricio, además del Reino Unido. Sudáfrica importa fruta española para cubrir su vacío estacional, aunque los volúmenes son muy limitados. La nueva cosecha local no llegará hasta dentro de tres meses y medio.
¿Qué determinará el rumbo de la temporada en las próximas semanas?
El factor más determinante seguirá siendo el tiempo. Un verano cálido y estable en el noroeste de Europa podría reactivar la demanda y aliviar la presión sobre los precios; si las temperaturas frescas persisten, los volúmenes españoles seguirán madurando sin encontrar salida suficiente en el mercado.
Los resultados finales de producción en Aragón y Cataluña también están por definirse. Las condiciones meteorológicas de las próximas semanas determinarán si los volúmenes previstos se confirman o si hay ajustes a la baja.
Los programas de retail seguirán siendo el canal clave. La capacidad de los supermercados para absorber volúmenes adicionales marcará la diferencia entre una temporada difícil y una temporada crítica. El sector también vigilará si el inicio temprano en California y Georgia comprime el calendario de exportación y genera un nuevo excedente en los mercados internacionales. La temporada aún tiene mucho por escribir.
