La sentencia que limitó los grandes eventos musicales en la Ciutat de les Arts i les Ciències sacudió los cimientos del sector festivalero en la Comunitat Valenciana. Festivales consolidados tuvieron que buscar alternativas en tiempo récord, con traslados de última hora, carteles recortados y soluciones improvisadas que dejaron más preguntas que respuestas.
En ese escenario de urgencia e incertidumbre, una ciudad apareció en el mapa cuando el ecosistema de los festivales más lo necesitaba: Torrent.
Una sentencia que lo cambió todo
La resolución judicial que limitó los niveles de ruido en la Ciutat de les Arts i les Ciències no dejó margen de maniobra. Los festivales que tenían allí su sede natural tuvieron que improvisar soluciones en cuestión de semanas: recortes de cartel, cambios de ubicación y una experiencia para el público muy por debajo de lo habitual.
Algunos optaron por el traslado. I Love Reggaeton y Love the 90’s se mudaron al estadio Ciutat de València, donde pudieron celebrarse con escenarios reducidos, horarios más cortos y parte del público reubicado en gradas. Funcionó, pero dejó en el aire una pregunta incómoda de cara a 2027: ¿adaptar los festivales a espacios más pequeños o seguir buscando alternativas?
El Festival de Les Arts tomó otro camino y pagó las consecuencias. Decidió mantenerse en la Ciutat de les Arts prometiendo cumplir unos límites de sonido que, en la práctica, resultaron inviables. La primera jornada acumuló quejas de artistas y público por igual. La imagen de Leire Martínez abandonando el escenario se convirtió en el símbolo de una noche que no salió como se esperaba, y la segunda jornada se canceló directamente. El sector musical valenciano se quedó sin una respuesta clara sobre dónde celebrar grandes eventos a partir de ahora.
El Bigsound aterriza en Torrent y sorprende a todos
En ese contexto llegó la apuesta por Torrent. El Bigsound se reubicó en el Parc Central, un municipio que muchos artistas ni siquiera sabían pronunciar al llegar y al que optaban por referirse simplemente como «Valencia». La expectación era máxima, tanto entre el público como dentro del propio sector.
El resultado superó las previsiones. El festival reunió a 43.000 personas en un recinto más amplio que el anterior. El dispositivo de transporte incluía ampliación del horario de metro y autobuses lanzadera, además de un operativo de seguridad específico para gestionar la entrada y salida de asistentes. Nada dejado al azar.
La valoración de artistas y equipos técnicos fue positiva. El cofundador y director artístico del Bigsound, Miguel Torres, señaló que recibieron «la felicitación de todos los artistas y sus oficinas por el cambio de recinto y la excelente calidad técnica que encontraron». Torres calificó el Parc Central como «muchísimo mejor» que la sede anterior. Menos de 24 horas después de que terminara el festival, los organizadores anunciaron la preventa para 2027 y confirmaron Torrent como sede. La velocidad del anuncio lo decía todo.
Los vecinos, el examen más difícil
Organizar un festival de 43.000 personas junto a zonas residenciales siempre genera tensión. La proximidad del Parc Central a edificios habitados había despertado preocupación antes de que sonara una sola nota, especialmente por el ruido.
La organización intentó anticiparse con medidas acústicas y repartió más de 200 entradas entre los residentes de los inmuebles más cercanos como gesto de acercamiento. Eliminar el ruido por completo era imposible, pero la intención era clara.
Las quejas más frecuentes no llegaron por la música, sino por el tráfico en la avenida Juan Carlos I, la principal vía de acceso al recinto. Aun así, el dispositivo de movilidad absorbió el volumen de vehículos con relativa fluidez, y los trenes de Metrovalencia salieron de forma escalonada tras los conciertos sin registrar aglomeraciones importantes.
La percepción general de los vecinos resultó más favorable de lo esperado. Muchos consideraron que el festival aporta visibilidad a Torrent y que las molestias puntuales de dos días compensan los beneficios para la imagen de la ciudad.
Torrent en el mapa nacional de los festivales
La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, no ocultó su satisfacción. Celebró el impacto económico en la restauración, la hostelería y el comercio local, y consideró que el Bigsound ha servido para situar a Torrent «en el mapa nacional de los festivales». «Esto es lo que merecía Torrent y esto es lo que queremos para Torrent», afirmó.
La complicidad entre el Ayuntamiento y la Generalitat Valenciana fue determinante. Sin ese respaldo institucional, organizar una edición de esta magnitud en tiempo récord habría sido inviable; el apoyo de las administraciones permitió resolver en semanas lo que en circunstancias normales requeriría meses de planificación. El mensaje que queda es claro: Torrent no fue un plan B de emergencia, sino una alternativa que demostró tener capacidad real para albergar grandes eventos.
Un horizonte con fecha de caducidad
El éxito del Bigsound en Torrent tiene, sin embargo, un límite marcado en el calendario. El Parc Central solo estará disponible hasta 2027. En 2028 comenzará la construcción de un complejo deportivo con piscina de verano, pistas polideportivas y un pabellón al aire libre, lo que obligará a buscar una nueva ubicación para este tipo de eventos.
El Ayuntamiento ya trabaja en ello. La voluntad del consistorio es mantener a Torrent como referente en grandes eventos al aire libre, aunque eso implique encontrar un recinto alternativo antes de que el actual deje de estar disponible.
La edición de 2027 será clave: la primera planificada sin las prisas que marcaron esta. Si logra consolidar el modelo y mantener el nivel de satisfacción entre asistentes, artistas y vecinos, Torrent habrá demostrado que su papel en el ecosistema festivalero valenciano no fue un accidente de calendario.
Lo que viene después depende de dos procesos paralelos: Torrent buscando su próxima sede antes de 2028, y Valencia encontrando una solución definitiva a su propio problema con el ruido. Cuál de las dos llegue antes podría definir el mapa musical de la Comunitat Valenciana durante la próxima década.
