El césped en mal estado de A Lomba, el calor del verano gallego y Manolo Jiménez en el palco observando a su exequipo. Con ese telón de fondo, el Sporting de Gijón afrontó el examen más exigente de su pretemporada ante un Celta de Primera División.
El resultado fue una derrota mínima, pero lo que ocurrió dentro del campo dejó algo más que un marcador: pistas concretas sobre cómo Nicolás Larcamón quiere construir su equipo.
Un campo complicado para un examen de altura
A Lomba tiene historia para Manolo Jiménez. El técnico, presente en el palco, observó desde la distancia cómo su exequipo intentaba competir en un escenario poco favorable. El césped en mal estado condicionó el juego desde el primer minuto: el balón no rodaba con fluidez, los pases se frenaban antes de llegar y cualquier intento de juego combinativo perdía consistencia antes de arrancar.
A ese factor se sumó el cansancio acumulado en las piernas. Es pretemporada, y las cargas físicas pesan. El Sporting afrontó así el duelo más exigente del verano ante un Celta asentado en Primera División, con todo lo que eso implica en términos de intensidad y rodaje competitivo.
Un primer tiempo ordenado pero sin mordiente
El Sporting dominó la posesión, aunque se mostró excesivamente replegado sobre el campo. Esa compacidad tenía su lógica defensiva: bloque junto, bien organizado. Sin embargo, obligaba a Sarco y a Gaspar a recorrer grandes distancias cada vez que el equipo quería acercarse a la portería rival.
Corredera, Gelabert y Manu se desgastaron en el centro del campo. El trabajo fue notable y la actitud no tuvo reproche. El problema era otro: la falta de profundidad y de lo que en el fútbol se llama «maldad», esa capacidad de generar peligro real cuando el balón llega a los metros finales.
El Celta, con un once repleto de suplentes, fue más directo. Tuvo ocasiones concretas: una falta de Miguel Román, un centro-chut de El-Abdellaoui y, sobre todo, una jugada maradoniana de Arcos que llegó hasta la portería de Yáñez tras dejar sentados a Gularte y a Corredera. El césped tampoco favoreció el juego asturiano.
Aspas cambia el partido con una sola acción
Al descanso, Giráldez cambió a todo el once. La entrada de Iago Aspas transformó el ambiente de golpe: el estadio se animó, el Celta se activó y el Sporting quedó al margen del partido. La leyenda celeste no necesitó muchos minutos.
Una sola acción lo explicó todo. Aspas encontró un pase al espacio donde otros solo veían una cadena de piernas. El balón llegó a Vázquez, el zaguero rojiblanco no llegó a tiempo y el rechace le cayó a Hugo González, que superó a Yáñez con claridad. El 1-0 fue un reflejo fiel de lo que se vio en esos minutos.
Ese gol obligó a Larcamón a mover el banquillo. Tiró de Iosifov, de Duñabeitia y más tarde de Iker Martínez, que completó unos minutos serios como zaguero derecho. El equipo necesitaba aire fresco.
Iosifov, la gran revelación del verano rojiblanco
La entrada de Nikita Iosifov como carrilero izquierdo cambió la cara del Sporting en los minutos finales. El ruso tiene rebeldía, zancada larga y una precisión notable cuando arma la pierna. No pasa desapercibido.
Su etapa en el Villarreal le ha dejado algo llamativo: habla español con soltura y naturalidad. Reservado fuera del campo, dentro transmite una energía que el equipo necesitaba en ese tramo del partido. Se perfila como una de las sensaciones de la pretemporada rojiblanca.
Hay matices, claro. En ocasiones es demasiado impulsivo: se llevó una amarilla y la pitada del público en una entrada innecesaria. Aun así, su perfil encaja con el proyecto de Larcamón. El verano puede engañar, pero lo que mostró Iosifov tiene fundamento real.
Las conclusiones tácticas de Larcamón
Más allá del marcador, el partido dejó señales concretas sobre las ideas del técnico argentino. Larcamón ve a Gaspar por dentro y cerca del área, incluso por delante de Gelabert en ese rol. Un detalle que dice mucho sobre cómo quiere articular el juego ofensivo.
Pablo García puede salir de la lista de descartes. El entrenador lo contempla como un recurso válido en el carril, un rol con mucho peso en este sistema. Larcamón también confía en el instinto de Sarco y ha encontrado potencial en los jugadores del filial que han participado en la pretemporada.
Los nuevos fichajes llegan para sumar, no para resolver de golpe. La comisión deportiva tiene trabajo pendiente: la marcha de Dubasin rumbo a Pamplona deja un hueco que habrá que cubrir con criterio. El Sporting avanza en su construcción, y las próximas semanas dirán si las pistas de este verano se convierten en certezas.
