Durante casi 17 años, el Enrique Roca vivió suspendido en el tiempo. Pocas reformas, pocas novedades, pocas razones para pensar que algo iba a cambiar.
Ahora no para. Tuberías renovadas, vestuarios a punto de estrenar suelo nuevo, una zona acristalada junto al túnel de jugadores y más de 12.000 abonados en apenas días. Antes de que arranque la temporada, el feudo grana acumula transformaciones a un ritmo que no se había visto antes.
Un estadio que no conoce los días libres
Casi 17 años de parálisis no se borran en una sola temporada. Pero el ritmo actual en el Enrique Roca sugiere que alguien tiene prisa por recuperar el tiempo perdido. Desde la llegada de Felipe Moreno a la presidencia, las obras no se detienen: cada semana aparece un frente nuevo, una mejora distinta en marcha.
Al frente de los trabajos está Javier Domínguez, ingeniero con experiencia contrastada en reformas de estadios como los del Girona, Mallorca, Celta de Vigo y Leganés. Su presencia cambia la forma de trabajar. Las intervenciones siguen un orden, una lógica y un calendario concreto.
Ese calendario tiene una fecha clave: el 6 de septiembre, debut liguero en casa ante el Teruel. Todo apunta a ese fin de semana. Las reformas abarcan desde tuberías y bajantes hasta zonas VIP, vestuarios y butacas, con lo funcional y lo aspiracional avanzando sin esperar el uno al otro.
Los baños que no se tocaban desde hace dos décadas
Hay mejoras que se ven y mejoras que se sienten. La intervención sobre los 24 bloques de aseos del anillo intermedio pertenece a la segunda categoría, pero no por eso resulta menos necesaria. Lavabos, inodoros, grifos, sifones y bajantes acumulaban casi 20 años sin reparaciones serias, y el deterioro era visible en cada elemento expuesto a la humedad y a los productos de limpieza.
Fugas, piezas oxidadas, bajantes dañadas. No era un problema estético: era un problema de funcionamiento básico.
La intervención afecta a aproximadamente 600 tomas de agua. El 80 % ya está completado con una inversión que supera los 16.000 euros. El objetivo no es transformar la imagen de los aseos, sino devolverles la funcionalidad y el decoro que merece quien llena el estadio cada jornada.
A seis milímetros de los jugadores: la nueva experiencia de la bocana
De las tuberías al momento de mayor tensión antes del pitido inicial. La obra más llamativa del verano se levanta junto al túnel de vestuarios. El Real Murcia prepara una zona acristalada desde la que un grupo reducido de aficionados podrá ver a los futbolistas en los instantes previos a saltar al césped.
El espacio tiene capacidad para unas 40 personas en aproximadamente 20 metros cuadrados, con el recorrido del equipo local a un lado y el del visitante al otro. Entre ellos y los jugadores: cristaleras de apenas 6 milímetros de grosor.
El acceso se realizará desde el parking interior. El túnel ya luce imágenes de referentes históricos como Macho Figueroa y Daniel Aquino, acompañadas de lemas vinculados a la identidad pimentonera. La idea es convertir este espacio en un producto propio, integrable en visitas, entrenamientos y fotografías con jugadores.
El vestuario también cambia de piel
El espacio más íntimo de la plantilla grana entra también en la lista de reformas. El suelo original del vestuario local, instalado desde la inauguración del estadio, será sustituido por resina de poliuretano antideslizante. Dos décadas de uso diario han dejado una huella que ya no admite parches.
Antes de aprobar la solución, el presidente Pedro León probó personalmente una muestra del material, descalzo y con botas de tacos, para comprobar su comportamiento en condiciones reales. Una decisión práctica que dice bastante sobre la atención al detalle que caracteriza esta etapa.
Las duchas también serán intervenidas: se demolerá el alicatado actual para aplicar resina de cuarzo, y el sistema se extenderá al resto de dependencias en fases futuras. A esto se suma la reposición progresiva de butacas deterioradas o desaparecidas, con el sector visitante como zona prioritaria.
12.000 abonados: la afición responde a la transformación
Las obras hablan, pero los números también. En apenas tres días, el Real Murcia tramitó 4.000 carnés nuevos, pasando de 8.000 a más de 12.000 abonados. Pequeñas colas en los aledaños del estadio y el colapso del portal de renovación online dibujaron una imagen poco habitual en el entorno del Enrique Roca.
El ambiente generado por el Mundial, con España proclamada bicampeona, actuó como catalizador adicional y empujó a parte de la afición que todavía dudaba. Las peñas también engrosaron el recuento oficial, con más de 3.000 afiliados contabilizados hasta la fecha.
El club se marcó el objetivo de superar los 13.000 abonados antes de agosto. Con la cifra ya rozando ese umbral, la pregunta no es si se alcanzará, sino cuánto más puede crecer. El Enrique Roca lleva meses transformándose por dentro. La afición responde ahora con la misma energía desde fuera. Lo que venga después dependerá de si el equipo mantiene ese ritmo sobre el césped.
