Durante décadas, el Trofeo Villa de Gijón fue una cita ineludible del verano futbolístico español: rivales de prestigio, El Molinón a rebosar y el pistoletazo de salida a cada nueva temporada rojiblanca. Un escaparate para la ciudad y un ritual para su afición.
Hoy ese torneo lleva varios años desaparecido del calendario, y la pretemporada del Sporting transcurre sin ese referente. Algo ha vuelto a encender el debate sobre su regreso.
Una tradición que marcó generaciones
El Trofeo Villa de Gijón no era un simple partido de pretemporada. Funcionó durante décadas como una institución. El Molinón acogía rivales de primer nivel, nacionales e internacionales, y el torneo servía como carta de presentación de la ciudad ante el fútbol español. Para los aficionados rojiblancos, era el primer latido de cada temporada.
Con el tiempo, esa continuidad se fue diluyendo. Sin una causa única ni un momento de ruptura claro, el torneo perdió presencia en el calendario hasta desaparecer. La pretemporada del Sporting continuó, pero sin ese referente colectivo que había acompañado a generaciones de seguidores.
Su ausencia dejó un hueco difícil de cubrir. No solo deportivo, sino también emocional y simbólico para una afición que asociaba el verano gijonés con ese evento.
El amistoso cancelado que encendió la mecha
El detonante más reciente llegó con un contratiempo aparentemente menor. El Sporting tenía previsto disputar un amistoso en Torrelavega ante la Gimnástica, un encuentro con una carga especial: rendir homenaje a Manolo Preciado, figura histórica del fútbol asturiano y símbolo ligado a esa ciudad.
Problemas con el terreno de juego obligaron a trasladar el partido a Mareo. Desde el punto de vista deportivo, la solución fue práctica. El problema es que el encuentro se disputará a puerta cerrada, y la afición quedó fuera.
Desde Unipes, la valoración fue clara: comprensible como decisión logística, pero insatisfactoria para quienes querían vivir ese homenaje en el lugar y con el ambiente que merecía. Ese episodio cristalizó una reflexión más amplia sobre lo que falta en el verano rojiblanco.
La petición formal de Unipes al Sporting
La respuesta de Unipes no se limitó a una queja puntual. La entidad emitió un comunicado oficial en el que pide al Sporting «abrir una reflexión de futuro» sobre la recuperación del Trofeo Villa de Gijón.
El tono es constructivo, sin confrontación ni reproches. La propuesta viene respaldada por argumentos concretos: el club, según Unipes, «dispone de la capacidad y del respaldo social necesarios para convertir nuevamente el Trofeo Villa de Gijón en una cita fija del calendario estival».
Esa valoración no es improvisada. Se apoya en lo que el torneo fue durante años: un evento que proyectó la imagen de Gijón, atrajo rivales de prestigio y ofreció a los aficionados un punto de referencia veraniego que hoy no existe. Recuperarlo no sería crear algo nuevo, sino restituir algo que ya funcionó.
El trofeo como homenaje y escaparate de la ciudad
Unipes va más allá de la nostalgia. Vincula la posible recuperación del torneo con el momento actual del club, una temporada en la que se están impulsando homenajes a figuras históricas del Sporting. Desde la entidad señalan que «un escenario como el Trofeo Villa de Gijón sería el marco ideal para rendir tributo a quienes engrandecieron la historia rojiblanca».
Es un argumento con peso. Un torneo veraniego de referencia no solo llena un hueco en el calendario, sino que puede convertirse en el escenario natural para reconocer a leyendas del club, con aficionados presentes y con la ciudad como protagonista.
Hay también una dimensión urbana que no conviene ignorar. Un evento de estas características tiene valor turístico y de proyección para Gijón: atraer equipos de nivel durante el verano genera movimiento, visibilidad y un impacto que trasciende el resultado deportivo.
Quizás el argumento más sencillo sea también el más sólido. La afición merece un evento de referencia en verano, un momento propio, con entrada, con ambiente, con historia. Algo que marque el inicio de la ilusión de cada temporada.
Lo que ocurra a partir de ahora dependerá del Sporting. Si el club recoge el guante de Unipes y abre esa reflexión, el Trofeo Villa de Gijón podría volver a ocupar su lugar en el calendario. Si no, el verano rojiblanco seguirá pasando sin ese referente que durante tantos años formó parte de la identidad futbolística de la ciudad.
