miércoles, agosto 5, 2026
Vega Media Press
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo
No Result
View All Result
Vega Media Press
Home Historia

Durante 30 años, los historiadores creyeron saber qué hacía la vilica romana: un nuevo estudio demuestra que estaban equivocados

by Paula Gutiérrez
5 de agosto de 2026
in Historia
Mujer romana supervisando una bodega antigua con dolia de terracota, evocando el rol real de la vilica

Recreación de una vilica romana supervisando la producción de vino en una bodega antigua. Un nuevo estudio redefine su verdadero papel histórico.

En la villa francesa de Vareilles, alguien tenía que supervisar una bodega capaz de almacenar 650.000 litros de vino: controlar el pesaje de la pez, sellar las tinajas, coordinar el trabajo de decenas de esclavos. ¿Quién era esa persona?

Durante treinta años, los historiadores creyeron tener la respuesta sobre la vilica, la mujer al frente de las grandes villas rurales del Imperio romano. La academia la había reducido, casi sin cuestionarlo, a barrer suelos y preparar la cena. Un nuevo estudio sugiere que esa imagen es, en gran medida, un error.

Un dogma académico de tres décadas

¿Cómo puede una idea equivocada sobrevivir treinta años dentro de la academia? La respuesta, en este caso, es sencilla: la repetición.

Desde los años noventa, el historiador Jasper Carlsen construyó la imagen de la vilica como una especie de ama de llaves confinada a las tareas domésticas de la villa. La idea apareció en manuales, se citó en artículos y acabó consolidándose como un supuesto difícil de cuestionar. Estudios posteriores, como el de la investigadora Ulrike Roth, fueron incluso más lejos: sostenían que la vilica no tenía ninguna relación ni responsabilidad con las actividades agrícolas de la finca.

Ahora, Tamara Lewit, de la Universidad de Melbourne, publica un estudio en el Journal of Roman Archaeology que cuestiona toda esa tradición. Su enfoque combina textos antiguos, evidencia arqueológica y el análisis de plantas de villas excavadas en distintos puntos del Imperio. Las conclusiones obligan a reescribir los manuales.

El error que empezó con un préstamo literario mal leído

La raíz del problema está en un pasaje muy concreto. El agrónomo Columela, al escribir su tratado De re rustica en el siglo I d.C., abre el libro dedicado a la vilica citando a Jenofonte, un filósofo griego que había escrito cuatrocientos años antes sobre el matrimonio ideal en Atenas. Ese fragmento describe a una esposa adinerada que se queda en casa hilando lana: una imagen completamente ajena a la realidad romana.

Los historiadores modernos tomaron esa introducción filosófica como una descripción literal del trabajo de la vilica. El error es llamativo, porque el propio Columela advierte que las palabras de Jenofonte sirven solo como referencia culta para lectores educados, no como modelo real del trabajo en la finca.

Lewit identifica este malentendido como la raíz de tres décadas de interpretaciones erróneas. Un solo pasaje, leído fuera de contexto, bastó para fijar una imagen que nadie se molestó en revisar.

Lo que Columela describe realmente: bodegas, prensas y cálculos

A partir del capítulo cuatro, Columela abandona a Jenofonte y describe con detalle las tareas reales de la vilica. Conservaba fruta y verdura, elaboraba miel y queso, salaba carne de cerdo y, sobre todo, supervisaba la vendimia y la producción de vino y aceite.

El dato más revelador está en la estructura del propio libro: veintiséis de sus cincuenta y nueve capítulos están dedicados exclusivamente a esas dos producciones, el motor económico de cualquier villa romana. No es un detalle menor. Es más de la mitad del texto.

La vilica controlaba el pesaje de la pez utilizada para sellar las tinajas, supervisaba el esquileo y contaba los vellones. Columela afirma de forma explícita que «la cosecha de aceitunas, igual que la vendimia, vuelve a exigir la gestión de la vilica«. Todas esas tareas requerían cálculos y, muy probablemente, la capacidad de leer y escribir.

La arqueología confirma: los edificios de trabajo estaban lejos de la cocina

Los textos por sí solos podrían dejar espacio a la duda. La arqueología, sin embargo, apunta en la misma dirección. Lewit analizó las plantas de villas excavadas en Liguria, Lusitania y la Galia, y encontró un patrón constante: los edificios de producción estaban físicamente separados de la residencia señorial por muros, patios y corredores de hasta ochenta metros.

En Vareilles, las bodegas podían almacenar hasta 650.000 litros de vino. Las tinajas de hasta 1.000 litros y las grandes salas de fermentación halladas en estos yacimientos confirman que el espacio de la vilica era el de la producción, no el del hogar.

Esa distancia física no es un detalle arquitectónico sin importancia. Indica que la gestión de la producción era una actividad separada, con su propia lógica y su propia autoridad.

Autoridad ritual y económica: una figura que hay que reescribir

La vilica no solo gestionaba la producción material: también dirigía los rituales religiosos ligados a la cosecha, algo que en la mentalidad romana era tan necesario para el éxito de la finca como el propio trabajo agrícola. Catón ya le encomendaba ofrecer guirnaldas a los Lares para asegurar la abundancia. Una pintura hallada bajo la basílica de Santa Maria Maggiore muestra a una mujer supervisando el sellado de tinajas de vino con un gesto de autoridad comparable al de los generales en el arte romano.

El estudio de Lewit obliga a reescribir el papel económico de la mujer en la sociedad romana. La vilica dirigía negocios agroalimentarios a escala industrial, manejaba cifras y supervisaba a decenas de trabajadores. Lejos de ser una criada, era la segunda gerencia de una empresa agraria.

Lo más significativo, quizás, no es el error en sí, sino lo que revela sobre la propia disciplina. Durante treinta años, la academia proyectó sobre el pasado una imagen de la mujer reducida al hogar, y nadie la cuestionó con suficiente rigor. Vale la pena preguntarse cuántas otras figuras históricas femeninas siguen esperando que alguien vuelva a leer los textos con mayor atención.

Tags: Arqueologíaestudios arqueológicosHistoriaImperio romanomujeres en la historiavilica romana
Previous Post

Crisis migratoria en Ceuta: el golpe económico que los empresarios advierten costará meses superar

Categorías

  • Actualidad
  • Deportes
  • Economía
  • Gastronomía
  • Historia
  • Movilidad
  • Sin categoría
  • Turismo

Archivos

  • agosto 2026
  • julio 2026
  • junio 2026
  • agosto 2025
  • julio 2025
  • junio 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • Política de privacidad
  • Términos y Condiciones de Uso
  • Política de Cookies

© 2025 Vega Media Press

No Result
View All Result
  • Actualidad
    • Economía
    • Movilidad
  • Gastronomía
  • Historia
  • Turismo

© 2025 Vega Media Press