A dos días del debut liguero ante el Sabadell, en las instalaciones de Mareo se respira una calma que contrasta con la magnitud del cambio vivido este verano. El Sporting de Gijón llega al inicio de la temporada en Segunda División con nueve fichajes completados, dos incorporaciones todavía pendientes de cerrar y una plantilla renovada casi por completo bajo las órdenes de Nicolás Larcamón.
La ilusión es palpable. Pero también la incertidumbre.
Un verano de transformación en Mareo
El Sporting de Gijón no ha sido el mismo club de un mes a otro. Nueve fichajes completados, con previsión de llegar a once, han dado forma a una plantilla profundamente distinta a la que cerró la temporada pasada. La dirección deportiva ha trabajado con un criterio claro: incorporar jugadores polivalentes capaces de adaptarse a las exigencias de Larcamón y de rendir en varias posiciones dentro de un mismo sistema.
El ambiente en Mareo refleja esa confianza. Pese a los flecos abiertos en el mercado, el entorno del club transmite tranquilidad. La renovación ha sido profunda, y hay plena conciencia de ello. Al final, serán los resultados los que determinen si las decisiones del verano estaban bien tomadas.
El sistema Larcamón: verticalidad y energía como señas de identidad
El técnico argentino tiene clara su propuesta. El esquema previsto es un 5-2-3 de marcado carácter ofensivo, con un equipo que busque la portería rival con verticalidad y energía desde distintas zonas del campo. No es un planteamiento improvisado: es la identidad que Larcamón quiere imprimir desde el primer minuto de competición.
Sostener ese modelo a lo largo de 42 jornadas requiere una plantilla amplia, no como lujo sino como necesidad estratégica. Por eso cada incorporación ha pasado por el filtro de la polivalencia. Esta semana, con hasta seis sesiones de entrenamiento previstas, el equipo apura los últimos ajustes antes del debut.
Las dos incorporaciones que faltan: Cuenca y el delantero
El mercado no ha cerrado del todo para el Sporting. Se espera la llegada de Andrés Cuenca, cedido por el Como italiano, como central rápido con buena salida de balón. La documentación para formalizar la cesión está tardando más de lo previsto, aunque el club confía en resolverlo en breve. Cuenca, por su parte, ve con buenos ojos continuar su carrera en Gijón y disputar minutos en una competición exigente.
En ataque, la situación es distinta. Tras el rechazo de Forés y el traspaso de Dubasin al Osasuna, el club sigue buscando un delantero que aporte el salto de calidad necesario. El mercado no ha respondido con la rapidez esperada, pero la entidad mantiene la calma y sigue explorando opciones.
Las bajas para el debut y la apuesta por la cantera
Larcamón no tiene intención de forzar recuperaciones. Mamadou Loum, Andrés Ferrari y Jorge Sáenz, los tres operados durante el verano, no estarán ante el Sabadell. El técnico ya dejó claro que una liga de 42 jornadas exige gestión, no precipitación. Sus puestos están cubiertos y no hay urgencia en acortar plazos.
Gaspar Campos, capitán del equipo, también es duda. No participó en el último partido de pretemporada ante el Valladolid y ha trabajado de forma diferenciada en los últimos días. Su presencia el lunes se antoja muy complicada.
Nacho Martín, recuperado de su propia operación, ya ha tenido minutos en pretemporada. En la pugna por el once inicial, sin embargo, Guillamón, Corredera y Manu Rodríguez le llevan ventaja por el mayor rodaje acumulado este verano. Para completar la convocatoria, jugadores de la cantera como Iker Martínez y Chris Ferreres tienen opciones reales de entrar, junto a los habituales Enol Prendes, Bruno Rubio, Alex Diego y Mario Bustos.
El Sabadell, primera piedra de toque de la era Larcamón
El rival del debut no es un recién ascendido cualquiera. El Sabadell también ha acometido un número considerable de fichajes tras su regreso a Segunda División, lo que convierte el encuentro en un test exigente desde el primer momento. Larcamón podrá contar con el grueso de su plantilla para mostrar por primera vez su propuesta en El Molinón.
El partido dirá mucho. No solo sobre el nivel del equipo, sino sobre si la apuesta del verano tiene base real. El optimismo es generalizado en el club, pero la Segunda División eleva su nivel cada año. Lo que ocurra el lunes será el primer dato concreto de una temporada que el Sporting afronta con ilusión renovada y una plantilla casi completamente nueva. Toca ver si todo encaja sobre el césped.
