El Sánchez-Pizjuán vivió uno de esos arranques de temporada que nadie en la grada quería ver. En el minuto 4, un error garrafal en la salida de balón sevillista le regaló el gol al Rayo, y durante gran parte de la noche los visitantes mandaron sobre el césped.
Pero el partido no terminó ahí. Con un jugador menos sobre el campo y el marcador igualado en el descuento, el árbitro señaló penalti a favor del Sevilla en el 93′. El Sánchez-Pizjuán contuvo la respiración.
Un error garrafal abre la noche con mal pie
El minuto 4 no es el momento para cometer errores de esa magnitud. Sangante dejó pasar un pase atrás sin controlarlo, generó una confusión total con Vlachodimos y la portería quedó expuesta de golpe. Álvaro García no necesitó más invitación: apareció en el lugar exacto y empujó el balón al fondo de la red. Un regalo envenenado en el peor momento posible.
Lo que vino después tampoco favoreció al Sevilla. El Rayo impuso su presión alta con convicción durante los primeros veinticinco minutos, y los sevillistas no encontraban salida limpia. Cada recuperación visitante se convertía en una amenaza real.
La ocasión más clara para sentenciar llegó en el minuto 6. Un pase preciso de Álvaro García al área encontró a Nteka, que remató a bocajarro, aunque el balón se marchó alto. De haber entrado, el guion de la noche habría cambiado por completo.
El VAR protagonista: un penalti concedido y uno anulado
La primera parte no fue intensa solo sobre el césped. En el minuto 31, Isi Palazón anotó de cabeza un gol que el colegiado anuló por falta previa del jugador sobre Juan Iglesias. El Rayo protestó, aunque la acción no fue revisada por el VAR.
Seis minutos después, el árbitro señaló penalti a favor del Sevilla. Batalla e Isaac Romero chocaron dentro del área y De Burgos Bengoetxea pitó la pena máxima. La acción generó dudas desde el primer momento: el propio narrador del partido la describió como «bastante justita». Tras revisar las imágenes en el monitor de campo, el árbitro anuló su propia decisión.
El Rayo se fue al túnel con ventaja y con la sensación de que el partido podría haber estado mucho más igualado. La polémica llegó al descanso sin resolverse.
La segunda parte: dos penaltis y una remontada
El Sevilla salió del vestuario con otra cara. Más intenso, más vertical, con mayor presencia en las cercanías del área del Rayo. La recompensa no tardó.
En el minuto 50, Álvaro García intentó despejar un balón de espaldas al juego, pero Miguel Sierra se anticipó y el contacto fue inevitable. Penalti. Un minuto después, Guridi lanzó ajustado a la cepa del palo derecho. Batalla adivinó la dirección, pero no llegó a tocarlo. Empate a uno.
El Sevilla siguió apretando y durante la segunda mitad dominó con claridad mientras el Rayo se replegaba progresivamente. El golpe más duro para los locales llegó en el 87′: Kike Salas vio la tarjeta roja tras una falta sobre De Frutos para cortar un contragolpe. Habría que defender la remontada con diez.
Aun así, en el minuto 93, Lejeune tocó a Ure dentro del área en un contragolpe sevillista. El árbitro no dudó. Tercer penalti de la noche, esta vez para los locales. El Sánchez-Pizjuán estalló.
Peque, el héroe del descuento
Con el balón en las manos y el estadio en tensión máxima, Peque no mostró ningún signo de duda. Colocó el balón en el punto de penalti y ejecutó con una convicción que pocas veces se ve en momentos tan decisivos.
El disparo fue a media altura, pegado al palo izquierdo. Batalla adivinó la trayectoria, pero no llegó a detenerlo. El balón entró en el minuto 97 y la remontada quedó consumada.
Después del partido, Peque fue generoso: «He metido el gol pero la jugada es de todo el equipo». Reconoció también que el gol temprano «te deja jodido» y destacó la reacción colectiva que siguió. Una lectura honesta, sin artificios. El Sevilla sumó así su primera victoria liguera de la temporada 2026/27, en un partido que acumuló tres penaltis, una expulsión, dos goles anulados y una remontada en el descuento.
Las voces del partido: euforia y queja
La alegría sevillista contrastó con la amargura visitante. Álvaro García, autor del gol del Rayo, no ocultó su malestar con el arbitraje. «Ha habido demasiado protagonismo para quien no tendría que ser protagonista», dijo en referencia directa al colegiado. Señaló además una contradicción que considera injusta: el gol anulado de Isi Palazón no fue revisado por el VAR, mientras que el penalti favorable al Sevilla sí lo fue.
Para Beñat San José, el debut en la élite no pudo ser más complicado. El técnico donostiarra, llegado al Rayo tras su etapa en el Eibar, vio cómo su equipo dominó durante gran parte del partido y aun así se fue de vacío. Este tipo de resultados invita a reflexionar sobre algo más que la táctica: ¿hasta qué punto el control del juego garantiza la victoria? El Rayo fue mejor durante muchos minutos, pero el fútbol también premia la resiliencia, la fe en el descuento y, en ocasiones, un poco de fortuna. El Sevilla lo sabe bien esta mañana.
